Virtual learning methods, strategies and interventions to develop midwifery competencies: A scoping review of global evidence
Esta revisión de alcance de 14 estudios globales identifica que los métodos de aprendizaje virtual, particularmente la simulación y los recursos basados en video, complementan eficazmente la enseñanza tradicional para mejorar las competencias clínicas de partería a través de plataformas asincrónicas y sincrónicas flexibles y centradas en el estudiante.
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Las parteras son la columna vertebral de la atención segura durante el parto y del cuidado del recién nacido, siendo responsables de brindar la gran mayoría de los servicios de salud esenciales para madres e hijos. Su capacidad para realizar correctamente las habilidades clínicas —como gestionar complicaciones durante el parto o cuidar a un recién nacido en situación de distrés— determina directamente si una madre y un niño sobreviven y prosperan. Durante décadas, la formación de estos profesionales dependió de una combinación de clases teóricas y práctica presencial en hospitales. Sin embargo, el mundo moderno exige más flexibilidad. Con el auge de la tecnología digital y las interrupciones causadas por eventos globales como la pandemia, los educadores se preguntan cómo enseñar estas habilidades que salvan vidas cuando los estudiantes no siempre pueden estar en la misma sala que sus profesores o pacientes. El desafío es encontrar formas de utilizar computadoras, videos y herramientas en línea para desarrollar el mismo nivel de confianza y competencia que proporciona la formación tradicional, especialmente en lugares donde los recursos son escasos y el acceso a mentores clínicos es limitado.
Un equipo de investigadores se propuso mapear el panorama global de estas soluciones digitales. Realizaron una búsqueda amplia de literatura científica publicada durante los últimos diez años para ver qué métodos virtuales se están utilizando actualmente para enseñar habilidades de partería. Su objetivo no era probar una única herramienta nueva, sino recopilar evidencia sobre lo que ya existe: ¿cómo están utilizando otros educadores las plataformas en línea, las simulaciones y los videos para formar parteras en todo el mundo? Buscaron estudios que describieran intervenciones específicas, desde clases en línea en tiempo real hasta módulos de ritmo propio, y examinaron si estos métodos realmente ayudaban a los estudiantes a aprender las habilidades prácticas necesarias para sus trabajos. Los investigadores se centraron en una amplia gama de países, desde naciones de ingresos altos con tecnología avanzada hasta regiones en desarrollo donde el acceso a internet podría ser limitado, para comprender qué funciona en diferentes entornos.
Tras filtrar miles de artículos potenciales, los investigadores redujeron su enfoque a catorce estudios que proporcionaban descripciones claras de intervenciones de aprendizaje virtual. Estos estudios procedían de diversas ubicaciones, incluyendo Marruecos, Ruanda, India, Pakistán, el Reino Unido, Australia y los Estados Unidos. La revisión reveló que el aprendizaje virtual no es una sola cosa, sino una colección de diferentes enfoques. Algunos métodos ocurren en tiempo real, donde los estudiantes y los profesores se encuentran en línea en una hora programada, de forma muy similar a una videollamada en vivo. Otros son asincrónicos, permitiendo a los estudiantes aprender a su propio ritmo mediante la visualización de clases grabadas o la realización de módulos interactivos cada vez que se ajuste a su horario. Un tercer enfoque combina estos métodos digitales con la enseñanza presencial tradicional, creando un modelo híbrido que intenta obtener lo mejor de ambos mundos.
Los hallazgos sugieren que estas herramientas digitales son más efectivas cuando trabajan junto con la enseñanza convencional, en lugar de reemplazarla. En varios estudios, los estudiantes que utilizaron simulaciones virtuales o vieron demostraciones en video de procedimientos clínicos mostraron mejoras en conocimientos y habilidades. Por ejemplo, algunos programas utilizaron simuladores de alta fidelidad —modelos detallados que imitan el cuerpo humano— para permitir a los estudiantes practicar el manejo de emergencias como la hemorragia posparto en un entorno seguro antes de tocar siquiera a un paciente real. Otros estudios utilizaron grabaciones de video de procedimientos clínicos reales, permitiendo a los estudiantes observar a expertos realizar tareas y luego revisar el metraje para refinar su propia comprensión. Un ejemplo notable involucró a estudiantes grabando sus propias sesiones de práctica y subiéndolas a una plataforma segura para que los instructores las revisaran y proporcionaran retroalimentación, convirtiendo el proceso de aprendizaje en un ciclo continuo de observación y corrección.
Sin embargo, el camino hacia la educación digital no está exento de obstáculos. La revisión destacó que, si bien el potencial es grande, la realidad a menudo depende de la infraestructura. En muchos entornos de bajos recursos, la falta de internet confiable, la insuficiencia de fondos para equipos y la escasez de educadores capacitados que sepan utilizar estas herramientas siguen siendo barreras significativas. Algunos estudios señalaron que, incluso cuando la tecnología está disponible, el diseño del software o la resistencia del personal al cambio pueden dificultar su adopción. Los investigadores también señalaron una falta de claridad en cómo se utilizan los diferentes términos. En la literatura, "aprendizaje virtual", "aprendizaje basado en video" y "simulación virtual" se utilizan a menudo indistintamente, a pesar de que describen métodos distintos. Los autores de esta revisión proponen definiciones más claras para ayudar a los futuros educadores a elegir la herramienta adecuada para el trabajo correcto, distinguiendo entre una simple grabación de video y una simulación inmersiva e interactiva que replica un escenario clínico.
En última instancia, la evidencia recopilada sugiere que el aprendizaje virtual es un complemento poderoso para la educación tradicional de partería, capaz de ampliar el acceso y ofrecer vías flexibles para el desarrollo de habilidades. Permite a los estudiantes participar en escenarios complejos repetidamente sin riesgo, y permite a los educadores llegar a estudiantes que de otro modo podrían estar aislados por la geografía o sus horarios de trabajo. No obstante, la revisión concluye que estos métodos digitales aún no son un sustituto completo de la presencia física de un mentor o de la experiencia en un entorno clínico real. En cambio, sirven como un puente vital, mejorando la calidad de la formación y asegurando que las parteras estén mejor preparadas para manejar las complejidades de la atención materna y del recién nacido. A medida que el campo avance, el enfoque probablemente se desplazará hacia el desarrollo de recursos digitales más robustos, accesibles y claramente definidos que puedan adaptarse a las necesidades específicas de las profesionales de la partería en diversos contextos globales.
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