Understanding Ecodesign from Practitioners' Perspectives: A Study with Designers and Managers in India
Este estudio de profesionales del diseño y la gestión en la India revela una brecha significativa entre los compromisos de sostenibilidad corporativa y la práctica real del diseño, donde los profesionales sienten que su alineación personal con los objetivos ambientales se ve limitada por una influencia restringida y procesos de desarrollo complejos y estandarizados.
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Cada producto que utilizamos, desde el refrigerador en nuestra cocina hasta el coche que conducimos, comienza su vida como una idea en la mente de un diseñador. Esta etapa temprana de creación es un momento crítico para el planeta. Las decisiones tomadas aquí determinan cuánto consumirá un producto, qué materiales utilizará y con qué facilidad podrá ser reciclado o desechado cuando ya no sea necesario. Este enfoque, conocido como ecodiseño, es la práctica de integrar el cuidado ambiental directamente en la creación de bienes. Durante décadas, los expertos han desarrollado herramientas y marcos de trabajo para ayudar a las empresas a tomar estas decisiones más ecológicas. Sin embargo, a pesar de la disponibilidad de estos métodos, la adopción generalizada del ecodiseño en el mundo real ha sido lenta. La pregunta ya no es si tenemos las herramientas adecuadas, sino por qué no se están utilizando de manera efectiva. Para comprender esta brecha, investigadores en la India no miraron las herramientas en sí, sino a las personas que se supone deben usarlas: los diseñadores y gestores que dan forma a los productos que compramos a diario.
Los investigadores centraron su estudio en el mercado indio, un lugar donde las regulaciones ambientales se están endureciendo y las empresas están bajo una presión creciente para actuar de manera sostenible. Querían saber qué piensan las personas que realmente realizan el trabajo de diseño sobre estos objetivos ambientales. ¿Se sienten empoderadas para tomar decisiones más verdes o se sienten estancadas? Para averiguarlo, el equipo llevó a cabo conversaciones profundas con catorce profesionales. Estos individuos desempeñaban roles como diseñadores de producto, ingenieros de diseño y gestores, y trabajaban para siete grandes empresas que lideran el mercado en electrodomésticos, electrónica de consumo y maquinaria pesada. Los investigadores pidieron a estos profesionales que compartieran sus experiencias, sus creencias y sus sentimientos sobre el papel de la sostenibilidad en su trabajo diario. También compararon lo que estas personas decían con las promesas oficiales de sostenibilidad publicadas en los sitios web de sus empresas.
Las conversaciones revelaron una desconexión sorprendente. Mientras que los sitios web de las empresas estaban llenos de compromisos audaces para reducir las emisiones de carbono, gestionar los residuos y proteger la biodiversidad, los diseñadores y gestores sobre el terreno sentían una profunda sensación de impotencia. Una gran mayoría de los participantes, casi el ochenta por ciento, expresó un sentimiento de "limitación de rol". Describieron sus trabajos como limitados a tareas específicas, como crear la apariencia exterior de un producto o seleccionar un mango, mientras que las grandes decisiones sobre materiales, procesos de fabricación y costos eran tomadas por otros en niveles superiores de la organización. Sentían que la sostenibilidad ambiental no era parte de su responsabilidad directa. Incluso cuando querían hacer un producto más sostenible, creían que carecían de la autoridad para hacerlo. Un diseñador señaló que solo estaban creando lo visual, mientras que otro explicó que las decisiones sobre los materiales estaban impulsadas por el costo y las demandas del mercado, no por preocupaciones ambientales.
A pesar de este sentimiento de impotencia, los profesionales no carecían de interés por el medio ambiente. De hecho, sus valores personales se alineaban estrechamente con los objetivos ecológicos que sus empresas declaraban públicamente apoyar. Hablaron con entusiasmo sobre la importancia de minimizar los residuos, elegir los materiales sabiamente y reciclar. Creían que aumentar la concienciación entre tanto diseñadores como consumidores era crucial. Sin embargo, consideraban que la integración de estos valores en su trabajo era secundaria frente a otras prioridades. Veían el proceso de desarrollo de productos como una máquina rígida y estandarizada que había estado funcionando durante décadas, impulsada por regulaciones y la necesidad de mantener los costos bajos. En su opinión, la sostenibilidad era un desafío complejo que a menudo se dejaba de lado en favor de la funcionalidad y el precio. Sentían que lo único que realmente les obligaba a considerar el medio ambiente era la presión externa de las normas gubernamentales, en lugar de un impulso interno de sus propias empresas.
Esto crea una situación desconcertante. Las empresas tienen las políticas, los compromisos públicos y los empleados que se preocupan por el medio ambiente. Sin embargo, la práctica real del diseño de productos permanece prácticamente sin cambios. Los investigadores descubrieron que el problema no es la falta de conocimiento ni la falta de buenas intenciones. Los diseñadores saben lo que hay que hacer y quieren hacerlo, pero la estructura de su trabajo no lo permite. El puente entre las promesas corporativas de alto nivel y las tareas diarias del diseñador falta. El estudio sugiere que tener simplemente una política de sostenibilidad en un sitio web no es suficiente. Para que el ecodiseño realmente eche raíces, las empresas deben cambiar la forma en que organizan su trabajo. Deben otorgar a los diseñadores responsabilidades claras y la autoridad para tomar decisiones ecológicas, en lugar de dejar las decisiones ambientales a una capa de gestión separada o tratarlas como algo secundario.
Los hallazgos apuntan a la necesidad de un cambio en la forma en que se implementa la sostenibilidad. No basta con proporcionar nuevas herramientas o establecer nuevos objetivos. La forma en que las empresas definen los roles, establecen las metas de desempeño y toman decisiones debe cambiar para incluir las consideraciones ambientales como una parte central del proceso de diseño. Hasta que las personas que dibujan los planos y eligen los materiales sientan que tienen una voz real en el asunto, la brecha entre lo que las empresas dicen que harán y lo que realmente hacen seguirá siendo amplia. Este estudio destaca que el futuro del diseño sostenible depende menos de la nueva tecnología y más de comprender la dinámica humana y organizacional que permite o bloquea el progreso. Al escuchar a las personas que realizan el trabajo, podemos ver que el camino a seguir requiere construir una estructura donde el cuidado del medio ambiente no sea solo un eslogan, sino una práctica diaria.
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