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The Size of the Israeli-American Jewish Population, 2023

Este artículo utiliza datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense para estimar la población judía israelí-estadounidense en aproximadamente 400.000 (el 5% de los judíos estadounidenses), una cifra que contradice estimaciones no científicas más elevadas y se alinea con estudios científicos recientes y registros de inmigración.

Autores originales: Ira Sheskin, Joshua Comenetz

Publicado 2026-09-12
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Autores originales: Ira Sheskin, Joshua Comenetz

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Contar a las personas que se han mudado de un país a otro suele ser más complicado de lo que parece. Cuando los investigadores intentan determinar cuántas personas de una nación específica viven en los Estados Unidos, generalmente se basan en tres preguntas estándar realizadas en grandes encuestas gubernamentales: dónde nació una persona, cuál es el trasfondo ancestral de su familia y qué idioma habla en casa. Para la mayoría de los grupos, estas respuestas proporcionan una imagen clara. Sin embargo, para las personas con conexiones con Israel, la imagen suele ser borrosa. Muchos individuos que se identifican como israelíes no nacieron allí, quizás habiéndose mudado a Israel desde otro país antes de venir a los Estados Unidos. Otros podrían haber nacido en Israel pero hablan un idioma diferente en casa o ya no reclaman la herencia israelí. Esta ambigüedad ha llevado a un debate de larga data sobre el verdadero tamaño de la comunidad israelí-estadounidense, con algunas estimaciones que varían ampliamente desde unos pocos cientos de miles hasta más de un millón. La pregunta es importante porque los líderes comunitarios, los responsables de la formulación de políticas y las propias personas necesitan números precisos para comprender las necesidades y la historia de su población, en lugar de depender de conjeturas o suposiciones emocionales.

Dos investigadores, Ira Sheskin de la Universidad de Miami y Joshua Comenetz de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, se propusieron resolver este rompecabezas utilizando los datos más completos disponibles. Analizaron la información de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (American Community Survey), un estudio anual masivo que pregunta a millones de estadounidenses sobre sus vidas. En lugar de mirar solo un factor, combinaron tres variables específicas: lugar de nacimiento, ascendencia y el idioma hablado en casa. Al cruzar estas tres piezas de información, pudieron identificar a personas que de otro modo podrían pasar desapercibidas en una encuesta de una sola pregunta. Por ejemplo, una persona nacida en Israel que habla hebreo en casa es contada claramente, pero también lo es alguien nacido en Rusia que se mudó a Israel, vivió allí durante años y luego se mudó a los Estados Unidos, siempre que todavía se identifique como israelí o hable hebreo. Este método les permitió construir un mapa mucho más completo de quién pertenece a este grupo.

Los investigadores encontraron que las estimaciones populares que circulan en los medios, que a veces sugieren que hay hasta un millón de israelí-estadounidenses, no están respaldadas por los datos. Esos números más altos suelen provenir de fuentes no científicas u organizaciones que pueden tener interés en hacer que la comunidad parezca más grande. En contraste, el enfoque científico utilizado en este estudio apunta a una población mucho más pequeña, aunque significativa. Tras ajustar cuidadosamente a las personas que podrían haber omitido ciertas preguntas de la encuesta o que tienen menos de cinco años y, por lo tanto, no se les pregunta sobre el idioma, los investigadores calcularon que hay aproximadamente 400,000 israelí-estadounidenses judíos viviendo en los Estados Unidos en 2023. Este número representa alrededor del 5 por ciento de la población judía estadounidense total. El estudio también señaló que esta población se ha mantenido relativamente estable durante las últimas dos décadas, sin mostrar un aumento o disminución drástica antes de los principales eventos geopolíticos de finales de 2023.

El estudio también analizó dónde viven estas personas y quiénes son. La población no está distribuida uniformemente por todo el país; está fuertemente concentrada en cuatro estados: California, Nueva York, Florida y Nueva Jersey. Estos cuatro estados albergan dos tercios de todos los israelí-estadounidenses. California, en particular, ha visto un rápido aumento en esta población, una tendencia que los investigadores vinculan con la industria tecnológica en Silicon Valley y el sector del entretenimiento en el sur de California. En contraste, la población en Nueva York ha crecido muy poco desde 1990. Los investigadores también tuvieron cuidado en distinguir entre israelíes judíos y no judíos. Si bien la propia población de Israel incluye un número significativo de residentes no judíos, los datos sugieren que la proporción de personas no judías entre los israelí-estadounidenses es mucho menor, probablemente alrededor del 7 por ciento. Esto significa que la estimación central de 400,000 se refiere específicamente a aquellos que se identifican como judíos.

Uno de los aspectos más interesantes del artículo es cómo aborda el peso emocional de estos números. Los autores reconocen que contar a las personas que han dejado su país de origen puede ser un tema sensible. Algunas personas que se han mudado a los Estados Unidos podrían preferir un número más alto para validar su decisión de irse, mientras que otras se preocupan de que un gran éxodo sugiera que algo anda mal con el país que dejaron. Los investigadores encontraron que muchos israelí-estadounidenses tienen sentimientos encontrados, a menudo viendo su tiempo en los Estados Unidos como temporal o sintiendo un fuerte vínculo emocional con Israel a pesar de vivir en el extranjero. El estudio concluye que, si bien el número de personas que dejan Israel no ha explotado en años recientes, los datos proporcionan una base necesaria. Al reemplazar la especulación con una cifra cuidadosamente calculada de 400,000, los investigadores ofrecen un fundamento claro para comprender esta comunidad, asegurando que las discusiones futuras y la planificación comunitaria se basen en la realidad y no en la esperanza o el miedo.

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