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Exchange Rate Pass-Through and Inflation in Ghana: A New Keynesian DSGE Approach

Utilizando un modelo DSGE neokeynesiano con datos de Ghana de 2006 a 2025, este estudio encuentra que la depreciación del tipo de cambio conduce a un traspaso incompleto pero significativo a la inflación (coeficiente de 0,7), mientras que las subidas de la tasa de política monetaria reducen eficazmente tanto la inflación como la brecha del producto.

Autores originales: Dennis Nchor

Publicado 2026-09-20
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Autores originales: Dennis Nchor

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En la compleja maquinaria de una economía nacional, los precios no se fijan en el vacío; son el resultado de un constante e invisible juego de fuerzas entre lo que la gente quiere comprar, lo que el gobierno cobra por pedir dinero prestado y el valor de la moneda del país en comparación con el resto del mundo. Para naciones como Ghana, que dependen en gran medida de bienes importados del extranjero, el valor de su moneda local actúa como una palanca crítica. Cuando esa moneda pierde valor frente a monedas principales como el dólar estadounidense, el costo de traer esos bienes extranjeros al país aumenta. Este fenómeno, conocido como traspaso del tipo de cambio (exchange rate pass-through), es el proceso mediante el cual una caída en el valor de la moneda se traduce directamente en precios más altos para los artículos cotidianos en los estantes. Comprender qué tan rápido y completamente sucede esto es vital para los bancos centrales, que deben decidir si aumentar las tasas de interés para enfriar la inflación o mantenerlas bajas para fomentar el crecimiento. Si el vínculo entre una moneda en caída y el aumento de los precios es demasiado fuerte, la economía se vuelve vulnerable a choques externos, haciendo que la tarea de mantener la estabilidad de los precios sea increíblemente difícil.

El investigador Dennis Nchor se propuso medir exactamente cómo funciona este mecanismo en Ghana, utilizando una sofisticada simulación computacional conocida como un modelo de Equilibrio General Estocástico Dinámico Nuevo Keynesiano. Este tipo de modelo actúa como un laboratorio digital donde los economistas pueden probar cómo reacciona una economía ante diferentes choques, como una caída repentina en el valor de la moneda o un cambio en las tasas de interés, simulando el comportamiento de los hogares, las empresas y el banco central a lo largo del tiempo. El estudio se centró en datos mensuales que abarcan dos décadas, desde 2006 hasta 2025. Al alimentar este modelo con datos del mundo real, los investigadores pudieron aislar el impacto específico del tipo de cambio en los precios al consumidor y en la salud general de la economía, mientras también probaban qué tan efectiva es la herramienta principal del banco central —la tasa de política monetaria— para controlar esos precios.

La simulación reveló un panorama claro y algo preocupante para la economía ghanesa: el vínculo entre una moneda en caída y el aumento de los precios es fuerte, aunque no perfecto. Cuando el cedi ghanés se depreciaba, no causaba que los precios subieran en el mismo porcentaje exacto, pero el efecto era sustancial. El modelo estimó que por cada punto porcentual que el cedi perdía de valor frente al dólar, la inflación doméstica aumentaba en 0.7 puntos porcentuales. Esto significa que si la moneda caía un 10 por ciento, los precios para los consumidores subirían un 7 por ciento. Además, esta depreciación tuvo un efecto secundario en la producción de la economía, elevando la brecha entre la producción real y la producción potencial en 0.6 puntos porcentuales, una señal de que la economía estaba reaccionando al choque desplazando el gasto hacia los bienes nacionales. Los investigadores encontraron que este alto nivel de traspaso sugiere que la mayoría de las empresas en Ghana están fijando los precios de sus productos importados en monedas extranjeras, lo que significa que cuando la moneda local se debilita, el costo de esos bienes aumenta inmediata y casi totalmente, dejando poco margen para que los precios locales absorban el choque.

El estudio también probó el poder del banco central para combatir esta inflación mediante el aumento de las tasas de interés. Los resultados mostraron que la tasa de política monetaria sigue siendo una herramienta potente para estabilizar la economía. En la simulación, cuando el banco central aumentaba su tasa de política en un punto porcentual, la inflación caía 1.1 puntos porcentuales y la brecha de producción se reducía en un punto porcentual. Esto indica que endurecer el costo del endeudamiento enfría con éxito tanto los precios como la actividad económica, contrarrestando eficazmente la presión inflacionaria causada por la debilidad de la moneda. Los hallazgos sugieren que, si bien la economía es altamente sensible a las fluctuaciones de la moneda, el banco central tiene la capacidad de gestionar estos choques si actúa con decisión. Sin embargo, el estudio también destacó que la efectividad de estas políticas depende de que el banco central mantenga su independencia y comunique sus acciones claramente al público, ya que la incertidumbre puede socavar la confianza necesaria para mantener la inflación bajo control.

En última instancia, la investigación dibuja el panorama de una economía que está profundamente integrada con los mercados globales y es altamente susceptible a las fluctuaciones cambiarias. La alta tasa de traspaso implica que el efecto amortiguador de las estrategias de fijación de precios locales es mayormente tenue, lo que significa que los choques de precios externos viajan rápidamente hacia el consumidor. Para construir una economía más resiliente, el estudio sugiere que Ghana necesita reducir su dependencia de los bienes importados mediante la industrialización y la diversificación, lo que fortalecería la posición de la moneda local. Adicionalmente, frenar la práctica de fijar los precios de los bienes nacionales en monedas extranjeras es esencial, ya que esta dolarización limita la capacidad del banco central para controlar la oferta monetaria y puede desencadenar el pánico cuando la moneda se debilita. Al comprender estas dinámicas, los responsables de las políticas pueden navegar mejor el delicado equilibrio entre mantener la estabilidad de precios y fomentar el crecimiento económico en un entorno global volátil.

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