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📄 ciencias de la Tierra

Accelerating tidal marsh loss in Canada reveals the limits of static area-based protection

Este estudio revela que las marismas de marea de Canadá están experimentando pérdidas netas aceleradas a pesar de parecer estables en su conjunto, una tendencia que persiste incluso dentro de las áreas protegidas y que subraya la urgente necesidad de complementar las protecciones espaciales estáticas con estrategias de gestión dinámicas y adaptativas al clima.

Autores originales: Xiucheng Yang, Jennifer McHenry, Zhe Zhu, Nicholas Murray, Miao Li, Vanessa Valenti, Ashley Park, Shi Qiu, Kevin Kroeger, Mary O'Connor, Julia Baum, Sara Knox

Publicado 2026-10-07
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Xiucheng Yang, Jennifer McHenry, Zhe Zhu, Nicholas Murray, Miao Li, Vanessa Valenti, Ashley Park, Shi Qiu, Kevin Kroeger, Mary O'Connor, Julia Baum, Sara Knox

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Las marismas mareales son las tierras húmedas y herbosas que se encuentran justo donde el océano se encuentra con la costa, subiendo y bajando con el ritmo diario de las mareas. Estos ecosistemas son vitales para el planeta. Actúan como esponjas naturales que absorben las marejadas ciclónicas, protegiendo las costas de las inundaciones, y sirven como poderosas unidades de almacenamiento de carbono, atrapando los gases de efecto invernadero en su suelo durante siglos. Debido a que se encuentran en el límite entre la tierra y el mar, también son los primeros lugares en sentir la presión del aumento de los océanos y el desarrollo humano. Durante décadas, los científicos han temido que estos hábitats estén desapareciendo, pero obtener una imagen clara de exactamente cuánto se pierde, dónde y por qué ha sido difícil. Los mapas disponibles a menudo discrepaban entre sí, dejando a los responsables políticos adivinando sobre la verdadera salud de estos entornos críticos.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de universidades de todo Canadá y Estados Unidos aclara finalmente esta confusión al crear el registro anual más detallado de las marismas mareales en Canadá jamás realizado. El equipo analizó más de 41,000 imágenes satelitales tomadas a lo largo de las últimas cuatro décadas para rastrear las marismas a lo largo de las costas atlántica y pacífica del país. Su trabajo revela una historia que es más compleja y más preocupante de lo que sugieren los números simples. Si bien la cantidad total de terreno de marisma en Canadá se ha mantenido relativamente estable, con la aparición de nuevas áreas que parecen reemplazar a las que desaparecieron, la tasa a la que estos humedales están desapareciendo se está acelerando. El estudio muestra que la tasa de pérdida se ha triplicado para 2023, una tendencia que sugiere que los humedales del país se están volviendo cada vez más vulnerables, incluso en lugares que parecen no estar afectados por la actividad humana.

Los investigadores descubrieron que entre 1988 y 2023, Canadá perdió un total neto de 3,519 hectáreas de marisma mareal. Esto puede sonar como una cantidad pequeña comparada con la vasta costa del país, representando solo alrededor del 4 por ciento del área total, pero el patrón de pérdida cuenta una historia diferente. En la década de 1990, el país perdía aproximadamente 50 hectáreas de marisma por año. Para la década de 2020, esa tasa se había triplicado a unas 150 hectáreas por año. El estudio destaca que esta aceleración está ocurriendo a pesar de que el área total parece estable. Esta estabilidad es una ilusión creada por el hecho de que se están formando nuevas marismas en algunos lugares, enmascarando la desaparición de otras más antiguas y establecidas. Sin embargo, una marisma nueva no puede reemplazar inmediatamente el suelo profundo y rico en carbono y la estructura de hábitat compleja de una marisma que ha existido durante cientos de años. Cuando se pierde una marisma antigua, el carbono almacenado en su suelo puede ser liberado de nuevo a la atmósfera, una pérdida que un nuevo parche de hierba no puede compensar instantáneamente.

Uno de los hallazgos más sorprendentes desafía una suposición común sobre la conservación. Los científicos suelen esperar que las costas más dañadas, aquellas abarrotadas de ciudades e industria, sean las que pierden más humedales. En cambio, el estudio encontró que las mayores pérdidas están ocurriendo en las partes más remotas y sin desarrollar de la costa. En estas zonas de baja presión, donde hay pocos caminos o edificios cercanos, las marismas se están reduciendo porque no pueden seguir el ritmo del aumento del nivel del mar o la erosión. En contraste, las costas fuertemente desarrolladas están manteniendo mejor su posición. Esto no se debe a que el entorno sea más resiliente allí, sino a que los humanos están gestionando activamente esas áreas. En lugares como la Bahía de Fundy, las personas han eliminado viejos diques y restaurado el flujo de agua, ayudando a las marismas a recuperarse. En el remoto norte, donde tal intervención es rara o demasiado costosa, las marismas simplemente se están deslizando hacia la desaparición.

El estudio también examinó el papel de las áreas protegidas, las zonas reservadas por los gobiernos para preservar la naturaleza. Canadá ha estado expandiendo rápidamente estas zonas protegidas y, hoy en día, más de una cuarta parte de las marismas mareales del país se encuentran dentro de ellas. Este progreso acerca a la nación a su objetivo internacional de proteger el 30 por ciento de su tierra y mar. Sin embargo, los datos muestran que simplemente dibujar una línea en un mapa para crear un área protegida no es suficiente para detener el declive. Incluso dentro de estas zonas protegidas, las marismas continuaron encogiéndose en promedio después de haber sido designadas como refugios seguros. Esto sugiere que las principales amenazas para estos humedales, como el aumento del nivel del mar y la falta de espacio para que la tierra se desplace hacia el interior, no se detienen con cercas o límites legales. Un área protegida puede impedir que un desarrollador construya un hotel, pero no puede detener al océano de subir o al sedimento de lavarse.

Los investigadores utilizaron un método sofisticado para obtener estos resultados, apoyándose en un flujo denso de datos satelitales que tiene en cuenta las mareas diarias. Al observar el mismo punto de la costa miles de veces a lo largo de los años, pudieron distinguir entre una marisma que estaba temporalmente bajo el agua y una que realmente había cambiado. Este enfoque les permitió ver los cambios sutiles, año tras año, que los mapas menos frecuentes de antes pasaban por alto. Encontraron que, mientras que la costa del Pacífico está perdiendo marismas de manera constante en todas las regiones, la costa del Atlántico muestra una mezcla de ganancias y pérdidas. En el extremo norte de Labrador, la tierra está en realidad elevándose fuera del mar debido a cambios geológicos, lo que permite que las marismas se expandan. Pero en el sur, donde el mar está subiendo más rápido, las marismas están luchando por mantenerse al día.

Las implicaciones de estos hallazgos son significativas para la forma en que pensamos sobre la protección de la naturaleza. El estudio sugiere que la estrategia actual de centrarse en una protección estática basada en áreas es insuficiente para los desafíos del siglo XXI. Para salvar estos vitales ecosistemas, los esfuerzos de conservación deben volverse dinámicos. Esto significa no solo proteger la tierra que existe hoy, sino gestionar activamente la costa para permitir que las marismas se desplacen hacia el interior. Implica eliminar barreras como caminos y diques que bloquean la migración de las marismas, y restaurar los flujos de sedimentos para que la tierra pueda construirse a sí misma. Los investigadores advierten que si la actual tendencia de pérdida acelerada continúa, Canadá podría perder casi un tercio de sus marismas mareales para finales de siglo. La estabilidad que vemos hoy no es una señal de salud, sino un equilibrio temporal que se inclina hacia el colapso. El camino a seguir requiere ir más allá de los simples mapas y límites para abrazar una gestión activa y adaptativa que trabaje con las fuerzas cambiantes de la costa.

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