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The Importance of Networks in Rapidly Internationalising Firms Owned by Female Immigrant Entrepreneurs

Este estudio de caso instrumental de 15 emprendedoras inmigrantes altamente cualificadas en el Reino Unido desafía la noción de una "doble desventaja" al demostrar cómo sus redes transnacionales, la combinación de recursos de los países de origen y de asentamiento, y su flexibilidad estratégica permiten una internacionalización rápida a pesar de operar en sectores manufactureros y de intensidad de conocimiento.

Autores originales: Shiv Chaudhry, David Crick, James M. Crick, Michelle Crick

Publicado 2026-08-31
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Autores originales: Shiv Chaudhry, David Crick, James M. Crick, Michelle Crick

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Durante décadas, los investigadores de negocios han mantenido una visión específica sobre las mujeres que se mudan a un nuevo país para fundar una empresa. La idea predominante era que estas mujeres enfrentaban una "doble desventaja". Debido a que eran mujeres y también porque eran inmigrantes, se pensaba que eran empujadas hacia negocios pequeños y locales —como administrar un restaurante o un salón de belleza— simplemente porque no podían encontrar otro trabajo. Se creía que su género y su origen creaban barreras que les impedían hacer crecer sus negocios o vender sus productos a otros países. Esta perspectiva sugería que su camino era estrecho, local y limitado por la falta de recursos. Sin embargo, el mundo de los negocios no es estático, y las personas dentro de él cambian constantemente. Nuevas leyes, una mejor educación y diferentes actitudes sociales han cambiado el panorama, planteando una pregunta que los estudios antiguos podrían ya no ser capaces de responder: ¿siguen las emprendedoras inmigrantes de hoy atrapadas en esos roles pequeños y locales, o han encontrado nuevas formas de construir empresas globales?

Un equipo de investigadores se propuso investigar esta cuestión analizando de cerca a un grupo específico de dueñas de negocios en el Reino Unido. Se centraron en quince mujeres que se habían mudado al Reino Unido en los últimos quince años y habían fundado sus propias empresas. Lo que hacía que estas mujeres fueran únicas no era solo su origen, sino la velocidad con la que sus empresas crecieron. A los tres años de haber comenzado, cada una de estas firmas ya había empezado a vender sus productos o servicios a clientes en otros países. Estas no eran pequeñas tiendas locales; operaban en campos de manufactura y de alta intensidad de conocimiento, sectores que requieren altos niveles de habilidad y educación. Los investigadores querían entender cómo estas mujeres lograron crecer tan rápido y si las viejas ideas sobre las barreras aún se aplicaban a ellas. Para lograrlo, el equipo realizó entrevistas personales con las fundadoras, preguntándoles sobre sus estrategias, las personas con las que trabajaban y los obstáculos que enfrentaban.

Los hallazgos de estas entrevistas pintaron un cuadro muy diferente al de la investigación antigua. Las mujeres de este estudio no sintieron que su género o su estatus de inmigrante las hubieran retenido. En lugar de enfrentar una "doble desventaja", describieron enfrentar los desafíos empresariales estándar que cualquier emprendedor podría encontrar, como encontrar los proveedores adecuados o gestionar el flujo de caja. No fueron empujadas al autoempleo porque no tuvieran otras opciones; fueron atraídas hacia ello porque tenían una visión clara de crecimiento. Muchas de estas mujeres tenían títulos universitarios y utilizaron su educación para identificar oportunidades que otros pasaban por alto. Poseían una mezcla única de recursos: entendían la cultura y las prácticas comerciales de sus países de origen, y también entendían el mercado en el Reino Unido. Esta combinación les permitió tender un puente entre dos mundos, utilizando su conocimiento de ambos para construir empresas que pudieran operar internacionalmente desde el principio.

Una parte crucial de su éxito fue cómo utilizaron sus redes de contacto. En el pasado, los estudios sugerían que los emprendedores inmigrantes dependían fuertemente de sus propias comunidades étnicas para obtener apoyo, a veces porque se sentían excluidos de la ayuda empresarial convencional. Estas mujeres, sin embargo, adoptaron un enfoque diferente. Construyeron relaciones con una gran variedad de personas. Utilizaron a sus familias extendidas y conexiones en sus países de origen para abrir puertas, pero también buscaron activamente apoyo de organizaciones convencionales en el Reino Unido, como agencias gubernamentales de comercio. Fueron cuidadosas sobre en quién confiar, aprendiendo con el tiempo qué socios eran fiables y cuáles no. No dependieron de un solo grupo de personas; en su lugar, crearon una red flexible de relaciones que incluía tanto a su diáspora cultural como a la comunidad empresarial más amplia. Esto les permitió acceder a los recursos que necesitaban para expandirse, incluso cuando no contaban con todo el dinero o los activos por su cuenta.

El camino que estas mujeres tomaron para hacer crecer sus negocios no fue una línea recta. No simplemente entraron en un mercado extranjero y se quedaron allí para siempre. En su lugar, mostraron una gran flexibilidad estratégica. Entraban en un nuevo país para tantear el terreno y, si el mercado no funcionaba, estaban dispuestas a irse y probar en otro lugar. Centraron sus principales esfuerzos en unos pocos mercados clave donde tenían conexiones sóliles, mientras trataban a otros mercados como lugares para experimentar. Esta capacidad de pivotar, de entrar y salir de diferentes países basándose en lo que estaba funcionando, les permitió crecer sin quedarse estancadas en un proyecto fallido. Trataron su expansión internacional como un proceso dinámico, ajustando constantemente su estrategia basándose en lo que aprendían de sus experiencias y de su red de contactos.

Los investigadores concluyeron que las viejas historias sobre las emprendedoras inmigrantes limitadas a negocios locales de bajo crecimiento pueden ya no contar toda la verdad. Si bien algunas mujeres ciertamente todavía enfrentan barreras significativas, ha surgido una nueva generación que es altamente calificada, orientada al crecimiento y capaz de construir empresas globales. Estas mujeres no están definidas por sus desventajas; están definidas por su capacidad para combinar su conocimiento cultural único con las prácticas comerciales modernas. Han demostrado que, con la mezcla adecuada de educación, relaciones de red y flexibilidad, es posible superar los desafíos de iniciar un negocio en un nuevo país y tener éxito en el escenario mundial. Este estudio sugiere que el mundo de los negocios está evolucionando, y los emprendedores que lo están moldeando están aportando perspectivas frescas y nuevas estrategias que desafían nuestras suposiciones previas.

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