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Occupational Injuries and Medical Waste Handling Practices Among Hospital Cleaning Workers In Shendi Locality, Sudan: A Cross-Sectional Analytical Study

Este estudio transversal de 143 limpiadores de hospitales en Shendi, Sudán, revela una alta prevalencia (47,6 %) de lesiones ocupacionales durante el último año, identificando la edad y el uso de EPP como factores de riesgo, mientras que las jornadas laborales más largas y los exámenes médicos previos al empleo se asociaron con una reducción en las probabilidades de lesiones, lo que subraya la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de salud ocupacional y las prácticas de gestión de residuos.

Autores originales: Elkhtima Ahmed, Monzer Hamed, Alhaj. S. M. Ali

Publicado 2026-10-06
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Elkhtima Ahmed, Monzer Hamed, Alhaj. S. M. Ali

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En los hospitales, la labor de mantener limpios los espacios suele ser invisible hasta que algo sale mal. Entre bastidores, un grupo específico de trabajadores se encarga de los subproductos más peligrosos de la atención médica: los desechos. Esto incluye agujas usadas, vendajes manchados de sangre y materiales contaminados que pueden portar enfermedades infecciosas. Durante décadas, los expertos en salud han sabido que gestionar estos desechos no se trata solo de mantener una instalación ordenada; es un problema de seguridad crítico. Si los desechos no se clasifican, se empaquetan y se desechan correctamente, las personas que los manipulan enfrentan un riesgo constante de cortes, pinchazos y exposición a gérmenes nocivos. Estos riesgos forman parte de un campo más amplio llamado salud ocupacional, que estudia cómo las condiciones de un trabajo afectan el cuerpo y la seguridad del trabajador. Cuando los sistemas de seguridad son débiles, las personas que realizan el trabajo sucio suelen pagar el precio con lesiones que podrían haberse evitado.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Shendi en Sudán decidió analizar de cerca este problema en su propia región. Se centraron en la localidad de Shendi, un área en el estado del Nilo que alberga varios hospitales, incluyendo centros especializados en cuidados cardíacos y renales. Estas instalaciones generan una cantidad significativa de desechos médicos, poniendo al personal de limpieza en el centro del riesgo. Los investigadores querían comprender con qué frecuencia se lesionaban estos trabajadores y qué factores en su rutina diaria podrían estar haciendo que esas lesiones fueran más o menos probables. No se limitaron a preguntar si ocurrían lesiones; analizaron la edad de los trabajadores, su capacitación, el equipo que utilizaban y las formas específicas en que manipulaban las bolsas de desechos.

El estudio involucró a 143 trabajadores de limpieza hospitalaria, casi todos mujeres, que trabajaban en nueve hospitales diferentes de la zona. Los investigadores preguntaron a cada trabajadora sobre su historial laboral, si alguna vez había sido cortada por una aguja o un objeto punzante mientras trabajaba, y cómo gestionaba sus tareas diarias. Encontraron que casi la mitad de las trabajadoras, aproximadamente el 48 por ciento, había experimentado al menos una lesión ocupacional en el año anterior al estudio. Esta tasa era alta, lo que sugiere que el peligro es una parte común del trabajo en esta región. Sin embargo, el riesgo no era el mismo en todas partes. Algunos hospitales reportaron lesiones para cada una de las empleadas de limpieza, mientras que otros, como un hospital militar, reportaron muy pocas. Esta diferencia apuntaba a la idea de que las reglas y la cultura específicas de cada hospital importan más que los hábitos individuales de las trabajadoras.

Cuando los investigadores profundizaron en los números, encontraron algunos patrones sorprendentes que desafiaban las suposiciones comunes. Por ejemplo, analizaron si el uso de equipo de protección, como guantes y mascarillas, marcaba una diferencia. Intuitivamente, uno esperaría que las trabajadoras que usaban protección estuvieran más seguras. Sin embargo, los datos mostraron lo contrario: las trabajadoras que informaron usar equipo de protección personal tenían, en realidad, más probabilidades de haber sufrido una lesión. Los investigadores explicaron que esto no significa que el equipo sea inútil. En cambio, probablemente significa que las trabajadoras que enfrentaban los mayores riesgos eran aquellas a las que se les ordenaba usar el equipo. Si una trabajadora está manipulando una pila de desechos no clasificados llena de agujas afiladas, es más probable que se le entreguen guantes y más probable que se lesione. El equipo era una señal de un trabajo peligroso, no la causa de la lesión.

Otro hallazgo parecía ir en contra de la idea de que las jornadas más largas provocan más accidentes. Las trabajadoras que reportaron turnos más largos tuvieron, en realidad, menos probabilidades de lesionarse en comparación con las que trabajaban turnos más cortos. Los investigadores sugirieron que esto podría deberse a que las trabajadoras capaces de manejar largas jornadas pertenecían a un grupo específico: quizás eran más experimentadas, o quizás simplemente eran más sanas y capaces de realizar el trabajo de forma segura. Del mismo modo, las trabajadoras de mayor edad, que llevaban más tiempo en el puesto, mostraron un riesgo de lesión ligeramente superior, probablemente debido a que habían pasado más años expuestas a los peligros del oficio.

La capacitación fue otra área donde los resultados fueron matizados. Muchas trabajadoras habían recibido capacitación sobre cómo manipular los desechos médicos de forma segura. Sin embargo, las trabajadoras capacitadas reportaron tasas de lesiones más altas que las que no habían sido capacitadas. Los investigadores advirtieron que esto no significa que la capacitación cause daño. En cambio, sugiere que los hospitales tienden a enviar a las trabajadoras de los departamentos más peligrosos a capacitación después de que ya ha ocurrido un accidente, o como una forma de gestionar un área de alto riesgo. La capacitación era una respuesta al peligro, no la fuente del mismo.

Uno de los factores protectores más claros que identificó el estudio fue la revisión médica antes de contratar a una trabajadora. Las trabajadoras que se habían sometido a un examen médico antes de comenzar sus empleos tenían muchas menos probabilidades de haberse lesionado. Esto sugiere que los hospitales con mejores sistemas de seguridad, que incluyen la evaluación de la aptitud de los trabajadores, también tienden a tener mejores prácticas de seguridad generales. Además, la naturaleza física del trabajo desempeñó un papel. Las trabajadoras que dijeron que podían transportar y mover las bolsas de desechos con facilidad tenían más probabilidades de lesionarse que aquellas que lo encontraban difícil. Los investigadores interpretaron esto como que las trabajadoras que movían las bolsas con facilidad probablemente estaban manejando volúmenes mayores de desechos o trabajando en áreas con materiales más peligrosos, aumentando simplemente su exposición.

El estudio no encontró un vínculo fuerte entre las lesiones y otras medidas de seguridad comunes, como revisiones médicas regulares después de la contratación, vacunación o tener un supervisor supervisando el trabajo. Esto no significa que estas cosas no sean importantes, sino que, en este grupo específico de trabajadoras, o bien no fueron lo suficientemente diferentes como para mostrar un efecto estadístico, o bien no fueron los principales impulsores de la seguridad. Las diferencias más significativas provinieron del propio hospital y de las condiciones específicas del trabajo.

Al final, la investigación dibuja la imagen de una fuerza laboral bajo una amenaza constante, no por falta de esfuerzo individual, sino por los sistemas en los que trabajan. La alta tasa de lesiones es el resultado de cómo se generan los desechos, cómo se manipulan y cómo los hospitales gestionan sus protocolos de seguridad. Los hallazgos sugieren que, para proteger a estas trabajadoras, los hospitales deben mirar más allá de simplemente decirles que tengan cuidado. Deben fortalecer todo el sistema de gestión de desechos, asegurar que los controles de seguridad ocurran antes de que las personas comiencen a trabajar y reconocer que las trabajadoras que enfrentan el mayor peligro son a menudo las que necesitan más apoyo. El estudio confirma que en Shendi, y probablemente en muchos lugares similares, la seguridad de las personas que limpian los hospitales es un problema complejo que requiere un enfoque sólido y organizado para resolverse.

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