← Últimos artículos
📄 medicine

Sinonasal Morphologic Changes and Patient-Reported Nasal Function After Le Fort I Maxillary Advancement

Este estudio demuestra que el avance maxilar de Le Fort I mejora significativamente la respiración nasal subjetiva y amplía la nasofaringe sin alterar la desviación septal ni las dimensiones de la cavidad nasal, aunque ocasionalmente puede provocar la obstrucción del ostium del seno maxilar.

Autores originales: André Luís Costa Cantanhede, Daniel Amaral Alves Melière, Gabriel Conceição Brito, Karine Laura Cortellazzi, Sergio Olate, Luciana Asprino, Márcio de Moraes

Publicado 2026-08-20
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: André Luís Costa Cantanhede, Daniel Amaral Alves Melière, Gabriel Conceição Brito, Karine Laura Cortellazzi, Sergio Olate, Luciana Asprino, Márcio de Moraes

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Para muchas personas, el simple acto de respirar por la nariz puede sentirse como una lucha. Cuando la vía respiratoria está bloqueada, esto afecta el sueño, la energía y la calidad de vida en general. Mientras que algunas obstrucciones son causadas por tejidos inflamados o alergias, otras se derivan de la forma misma de la cara y la mandíbula. En el campo de la cirugía ortognática, los médicos reposicionan la mandíbula superior e inferior para corregir problemas de mordida y mejorar la armonía facial. Uno de los procedimientos más comunes implica mover la mandíbula superior, conocida como el maxilar, hacia adelante. Debido a que la nariz se asienta directamente sobre este hueso, mover la mandíbula inevitablemente cambia el espacio dentro de la cavidad nasal. Durante décadas, los cirujanos se han preguntado si este movimiento ayuda a los pacientes a respirar mejor o si accidentalmente crea nuevos bloqueos al retorcer las delicadas estructuras dentro de la nariz.

Un equipo de investigadores de la Universidade Estadual de Campinas en Brasil se propuso responder a esta pregunta analizando los resultados a largo plazo de esta cirugía específica. Se centraron en un procedimiento llamado avance maxilar Le Fort I, donde el maxilar superior se corta y se mueve hacia adelante para corregir un rostro retraído. El equipo quería saber dos cosas: ¿cambió la forma física de los pasajes nasales de una manera que pudiera medirse?, y ¿realmente sintieron los pacientes que podían respirar mejor? Para encontrar las respuestas, estudiaron a dieciséis adultos que se habían sometido a esta cirugía, algunos de los cuales también tuvieron ajustes en sus mandíbulas inferiores. Los investigadores esperaron al menos un año después de las operaciones para asegurar que la curación fuera completa antes de realizar nuevos escaneos y preguntar a los pacientes cómo se sentían.

Para ver qué sucedía dentro de la nariz sin cortar a nadie, el equipo utilizó un tipo especial de radiografía tridimensional llamada tomografía computarizada de haz cónico. Tomaron imágenes de los pacientes antes de la cirugía y nuevamente después del periodo de recuperación. Utilizando software avanzado, superpusieron estas imágenes para medir el volumen exacto de la cavidad nasal, el espacio detrás de la nariz llamado nasofaringe y las bolsas llenas de aire conocidas como senos maxilares. También midieron cuánto se había desplazado o doblado el tabique, la pared que divide las fosas nasales. Junto con estas mediciones físicas, los pacientes completaron un cuestionario diseñado para calificar cuánta dificultad tenían para respirar por la nariz, cubriendo problemas como congestión, bloqueo y dificultad para dormir.

Los resultados pintaron un panorama claro de lo que la cirugía cambió y lo que no. La estructura física de la cavidad nasal en sí, el túnel principal por donde fluye el aire, se mantuvo prácticamente del mismo tamaño. Los investigadores no encontraron un cambio significativo en el volumen de la cavidad nasal ni en el grado en que el tabique se dobló. Este es un hallazgo crucial porque sugiere que mover la mandíbula hacia adelante no aplasta ni distorsiona la vía aérea principal. Sin embargo, el espacio directamente detrás de la nariz, la nasofaringe, se hizo notablemente más grande. El volumen de esta área aumentó significamente, creando más espacio para que el aire pase por la parte posterior de la garganta.

Mientras que la vía aérea principal se mantuvo estable, los investigadores sí notaron un cambio en los senos paranasales, los espacios huecos dentro de los pómulos. El volumen del seno maxilar derecho disminuyó ligeramente en el grupo en su conjunto. Más importante aún, en aproximadamente un tercio de los pacientes, la pequeña abertura que drena este seno se bloqueó después de la cirugía, mientras que antes de la misma estaba abierta. Este bloqueo no le ocurrió a todos, pero apareció con la frecuencia suficiente como para ser un efecto secundario notable. A pesar de este cambio específico en el drenaje del seno, los propios informes de los pacientes contaron una historia diferente sobre su respiración general. Las puntuaciones en el cuestionario de respiración disminuyeron drásticamente, pasando de un nivel moderado de dificultad a casi ninguna dificultad. La puntuación promedio mejoró de 34.4 antes de la cirugía a solo 10.0 después, lo que indica que los pacientes sintieron un alivio sustancial en su capacidad para respirar.

El estudio concluye que mover la mandíbula superior hacia adelante es un éxito funcional para la mayoría de los pacientes, proporcionando una mejora significativa en cómo sienten que respiran sin arruinar la forma de la cavidad nasal. La cirugía amplió con éxito el espacio en la parte posterior de la nariz, lo que probablemente contribuye a esta sensación de alivio. Sin embargo, los hallazgos también sirven como un recordatorio de que la cirugía no está exenta de riesgos para cada persona individual. El hecho de que la abertura del seno se bloqueara en una parte significativa del grupo sugiere que los médicos deben vigilar de cerca los senos paranasales mucho tiempo después de la cirugía. Aunque los pacientes sientan que están respirando mejor, un control rutinario del drenaje sinusal puede ayudar a identificar a aquellos pocos individuos que podrían desarrollar un bloqueo oculto que necesite atención. En última instancia, el procedimiento ofrece una forma de corregir la mandíbula y mejorar la respiración simultáneamente, siempre que el cirujano se mantenga vigilante sobre los complejos cambios que ocurren dentro de la nariz.

¿Ahogado en artículos de tu campo?

Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.

Probar Digest →