Modifications in cell-free tumour DNA following intra-tumoural bromelain and N- acetylcysteine in pseudomyxoma peritonei: a post-hoc analysis of the BromAc trial
Este análisis post hoc del ensayo BromAc demuestra que la administración intratumoral de bromelina y N-acetilcisteína en pacientes con pseudomixoma peritoneal conduce a una reducción mensurable en las fracciones alélicas mutantes de KRAS/GNAS, lo cual se correlaciona con la respuesta tumoral radiológica y sugiere una utilidad potencial como indicador molecular para el seguimiento del tratamiento.
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Dentro del cuerpo humano, algunos cánceres crecen de forma lenta y silenciosa, llenando la cavidad abdominal con una sustancia espesa y gelatinosa llamada mucina en lugar de formar un bulto sólido. Esta condición, conocida como pseudomixoma peritoneal, es rara y difícil de tratar. Aunque los cirujanos a menudo pueden eliminar la mayor parte de la enfermedad, el material gelatinoso suele regresar, y los fármacos de quimioterapia estándar generalmente no pueden alcanzar o matar las células ocultas dentro de él. Debido a que las células cancerosas están atrapadas dentro de este moco espeso, los médicos han estado buscando formas de romper la barrera y reducir el tumor desde adentro hacia afuera. Un enfoque prometedor consiste en inyectar una mezcla de dos sustancias directamente en la masa tumoral para licuar el moco, permitiendo que se drene y reduciendo la presión sobre los órganos del paciente.
Un equipo de investigadores investigó recientemente si este tratamiento de licuefacción también cambia la composición genética de las propias células cancerosas. Se centraron en dos genes específicos, KRAS y GNAS, que se sabe que están mutados, o alterados, en muchos casos de esta enfermedad. Estas mutaciones actúan como un interruptor de encendido permanente para el cáncer, impulsando su crecimiento. Los científicos querían saber si el tratamiento, que utiliza una enzima de la piña llamada bromelina y un compuesto llamado N-acetilcisteína, podría no solo reducir el tamaño del tumor visible, sino también disminuir la cantidad de estos genes mutados que circulan en el moco. Si el tratamiento funciona, el número de estos errores genéticos debería disminuir, ofreciendo una nueva forma de medir el éxito más allá de simplemente observar las exploraciones.
Para hallar la respuesta, los investigadores estudiaron a pacientes que habían recibido esta terapia de inyección directa. Recolectaron muestras del espeso moco de los tumores de los pacientes antes de que comenzara el tratamiento y nuevamente después de que se administraran las inyecciones. Utilizando un método altamente sensible que cuenta moléculas de ADN individuales, midieron qué tanta de los genes mutados KRAS y GNAS estaban presentes en cada muestra. También observaron a un grupo separado de pacientes que se habían sometido a cirugía para ver qué tan comunes eran estas mutaciones en primer lugar. Los resultados confirmaron que estos errores genéticos son muy comunes en este tipo de cáncer, apareciendo en la gran mayoría de las muestras que analizaron.
Cuando el equipo analizó a los pacientes que recibieron el tratamiento de inyección, encontraron un patrón claro. En la mayoría de las masas tumorales tratadas, la cantidad de genes mutados KRAS y GNAS disminuyó significamente después de la terapia. Esta reducción ocurrió en más de cuatro de cada cinco masas tumorales examinadas. Los investigadores compararon este cambio genético con los cambios físicos observados en las exploraciones médicas. Encontraron que cuando las mutaciones genéticas disminuían, el volumen del tumor también solía disminuir. Específicamente, si la cantidad del gen mutado bajaba, había una fuerte probabilidad de que el tumor se hubiera encogido en la exploración, tanto un mes como un año después del tratamiento.
El estudio sugiere que medir estos cambios genéticos en el moco podría servir como un sistema de alerta temprana confiable para los médicos. En lugar de esperar meses para ver si un tumor se está reduciendo en una exploración, una simple caída en los genes mutados podría indicar que el tratamiento está funcionando mucho antes. Aunque los investigadores advierten que su grupo de pacientes fue pequeño y que se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos, la conexión entre la caída genética y el encogimiento físico fue consistente. Este trabajo ofrece una nueva perspectiva sobre cómo monitorear cánceres difíciles de tratar, mostrando que romper la estructura física del tumor también puede reducir su carga genética, abriendo potencialmente la puerta a mejores estrategias de tratamiento en el futuro.
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