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Institutional Environment and Corporate Leverage in Latin America

Este estudio de 729 empresas latinoamericanas desde 2014 hasta 2024 encuentra que una mayor libertad financiera está significativamente asociada con un menor apalancamiento corporativo, mientras que el control de la corrupción no muestra una relación estadísticamente significativa, aunque el efecto de la libertad financiera es sensible a la inclusión de Argentina.

Autores originales: Claudia Lebre Rodrigues, Wilson Toshiro Nakamura

Publicado 2026-10-13
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Claudia Lebre Rodrigues, Wilson Toshiro Nakamura

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Todo negocio necesita dinero para crecer, y las empresas generalmente tienen dos formas principales de obtenerlo: pueden pedir prestado o pueden vender una parte de la empresa a inversores. La mezcla de dinero prestado frente a dinero de inversores es una elección fundamental para cualquier organización, a menudo llamada su estructura de capital. Durante décadas, los economistas han debatido qué impulsa esta elección. Algunas teorías sugieren que las empresas piden más prestado cuando son rentables o cuando tienen activos físicos valiosos que pueden usar como garantía. Otros argumentan que las reglas del juego que juega el país donde reside una empresa importan tanto como eso. Si un país tiene leyes sólidas que impiden que los funcionarios acepten sobornos, o si sus bancos son libres de prestar sin una fuerte interferencia gubernamental, las empresas podrían sentirse más seguras pidiendo prestado. Pero también es posible que estas mismas condiciones sólidas faciliten la venta de acciones a los inversores, lo que en realidad llevaría a las empresas a pedir menos prestado. Comprender qué de estas fuerzas prevalece es crucial para inversores, líderes empresariales y responsables de políticas que intentan navegar las complejas economías de América Latina.

Un equipo de investigadores se propuso desentrañar esta relación analizando casi 730 empresas que cotizan en bolsa en seis naciones importantes de América Latina: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Examinaron una década de registros financieros, desde 2014 hasta 2024, un periodo que incluyó el choque económico global de la pandemia. Su objetivo era ver cómo dos aspectos específicos del entorno de un país influían en la cantidad de deuda que estas empresas mantenían. El primer aspecto fue el control de la corrupción, que mide qué tan bien un gobierno protege el poder público de ser capturado por intereses privados. El segundo fue la libertad financiera, una puntuación que refleja qué tan poco interviene el gobierno en el sistema bancario y qué tan eficientemente puede circular el dinero entre prestamistas y prestatarios. Los investigadores utilizaron métodos estadísticos avanzados para rastrear los cambios dentro de cada empresa a lo largo del tiempo, asegurando que los resultados reflejaran la influencia del entorno del país en lugar de solo la naturaleza específica del negocio en sí.

El estudio produjo un resultado claro y algo sorprendente con respecto a la libertad financiera. Los datos mostraron que, a medida que aumentaba la puntuación de libertad financiera de un país, la cantidad de deuda que las empresas mantenían en relación con sus activos totales disminuía. Específicamente, por cada aumento de diez puntos en la puntuación de libertad financiera de un país, la relación deuda-activos de estas firmas cayó casi tres puntos porcentuales. Este hallazgo desafía la idea simple de que un sistema financiero más libre simplemente significa que hay más préstamos disponibles. En cambio, los investigadores sugieren que cuando un sistema financiero es abierto y competitivo, ofrece a las empresas un menú de opciones más amplio. Con un mejor acceso a los mercados de capitales y otros instrumentos financieros, las empresas pueden optar por depender menos de los préstamos y más de la venta de acciones o el uso de otras formas de financiación. En esencia, un sistema más libre no solo hace que la deuda sea más barata; le da a las empresas la capacidad de diversificar sus fuentes de financiación, reduciendo su dependencia de los préstamos.

En contraste, el estudio no encontró un vínculo claro y consistente entre el control de la corrupción y la cantidad de deuda que las empresas asumían. Aunque los datos mostraron una ligera tendencia positiva —sugiriendo que un mejor control de la corrupción podría estar asociado con un poco más de deuda—, el resultado no fue lo suficientemente fuerte como para ser considerado estadísticamente significativo. Los investigadores señalaron que el control de la corrupción es un factor que cambia muy lentamente dentro de un país, lo que dificulta detectar su impacto específico utilizando este tipo de análisis. Más importante aún, los resultados variaron drásticamente dependiendo de qué país se incluyera en la mezcla. Cuando los investigadores eliminaron a Argentina del conjunto de datos, todo el patrón de la libertad financiera se invirtió, lo que sugiere que la turbulencia económica única y las condiciones específicas de Argentina estaban influyendo fuertemente en el promedio regional. Esto indica que una sola puntuación regional no puede predecir cómo se comportará una empresa en un país específico, ya que las realidades económicas locales pueden anular las tendencias generales.

El análisis también observó cómo cambió la era de la pandemia. Los datos confirmaron que las empresas en la región mantuvieron más deuda durante y después de los años de la pandemia en comparación con el periodo anterior a 2020. Esto probablemente refleja una necesidad de efectivo adicional para sobrevivir a la crisis o para refinanciar préstamos existentes. Curiosamente, la relación negativa entre la libertad financiera y la deuda se debilitó después de 2019. Esto sugiere que, durante tiempos de estrés económico extremo, las reglas habituales de financiación pueden alterarse, y los beneficios de un sistema financiero libre pueden no traducirse inmediatamente en niveles de deuda más bajos. Los investigadores enfatizan que estas son observaciones de lo que sucedió, no una prueba de exactamente por qué sucedió, ya que muchos otros factores económicos cambiaron durante esos años.

En última instancia, el estudio ofrece una visión matizada de cómo las instituciones moldean las finanzas corporativas en América Latina. Sugiere que mejorar la libertad financiera no conduce necesariamente a un auge impulsado por la deuda; más bien, puede fomentar que las empresas utilicen una gama más amplia de herramientas financieras, potencialmente haciéndolas menos dependientes de los préstamos. Sin embargo, los hallazgos también sirven como una advertencia contra la aplicación de reglas regionales amplias a naciones individuales. La experiencia de un país, como Argentina, puede sesgar los datos de toda la región, recordándonos que las condiciones económicas locales, la inflación y las políticas gubernamentales juegan un papel decisivo en cómo las empresas eligen financiar su futuro. Para los gerentes e inversores, la lección es que comprender el panorama financiero específico de un país es tan importante como conocer la salud general de la economía.

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