Prevalence, associated factors and antifungal susceptibility patterns of Candida auris bloodstream infection among adult intensive care unit patients at a tertiary hospital in Tanzania: a cross-sectional study
Este estudio transversal en un hospital de tercer nivel en Tanzania encontró una prevalencia del 2,15% de infecciones en el torrente sanguíneo por *Candida auris* multirresistente entre pacientes adultos de la UCI, identificando las estancias hospitalarias prolongadas y la inmunosupresión como factores de riesgo clave, al tiempo que destacó la resistencia significativa a fluconazol y la susceptibilidad variable a otros antifúngicos.
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En el entorno de alto riesgo de una unidad de cuidados intensivos de un hospital, los pacientes luchan por sus vidas contra enfermedades graves, dependiendo a menudo de máquinas y tubos para sobrevivir. Mientras los médicos y enfermeros trabajan incansablemente para tratar estas condiciones, el propio hospital puede convertirse, en ocasiones, en un caldo de cultivo para invasores microscópicos. Entre estos microorganismos, los más peligrosos son los hongos, un tipo de microorganismo que incluye levaduras comunes. Por lo general, estos organismos son inofensivos o fáciles de tratar, pero ha surgido una cepa específica, recientemente reconocida, llamada Candida auris, que representa una amenaza formidable. A diferencia de sus parientes, esta levadura es célebre por su capacidad para sobrevivir en las superficies hospitalarias durante largos períodos, propagarse fácilmente entre pacientes y personal, y resistir muchos de los medicamentos estándar utilizados para eliminarla. Debido a que es tan difícil de tratar y tan difícil de detener su propagación, comprender dónde vive y cómo se comporta es crítico para proteger a las personas más vulnerables en nuestros sistemas de salud.
En Tanzania, donde los datos sobre este hongo específico eran escasos anteriormente, un equipo de investigadores se propuso descubrir la realidad de Candida auris en su unidad de cuidados intensivos local. Trabajando en el Hospital Benjamin Mkapa en Dodoma, se centraron en pacientes adultos que habían sido ingresados en la unidad de cuidados intensivos general durante más de dos días y que mostraban signos de una infección en el torrente sanguíneo. Durante un período de cuatro meses a principios de 2026, el equipo recolectó muestras de sangre de 186 de estos pacientes. Para asegurar que estaban identificando el organismo correcto, utilizaron tecnología de laboratorio avanzada que actúa como un escáner de huellas dactilares para microbios, permitiéndoles distinguir Candida auris de otras levaduras similares con alta precisión. También probaron cómo respondían estas bacterias específicas a los fármacos antifúngicos comunes, verificando si las medicinas funcionarían o si el hongo había desarrollado defensas contra ellas.
La investigación reveló que Candida auris estaba presente en este entorno, aunque no en números abrumadores. Los investigadores encontraron el hongo en la sangre de cuatro pacientes, lo que se traduce en una prevalencia de aproximadamente el dos por ciento entre el grupo estudiado. Este descubrimiento es significativo porque confirma que el hongo está circulando en los hospitales tanzanos, un hecho que antes era incierto. Más importante aún, el estudio identificó quiénes estaban en mayor riesgo. Los datos mostraron que los pacientes que permanecieron en la unidad de cuidados intensivos durante una semana o más tenían una probabilidad significativamente mayor de desarrollar esta infección. Del mismo modo, los pacientes cuyos sistemas inmunológicos estaban debilitados por otras condiciones enfrentaban un riesgo mucho mayor. Estos factores aparecieron como impulsores independientes de la infección, lo que significa que, incluso cuando se consideraron otras variables, una estancia hospitalaria prolongada y un sistema inmunológico debilitado siguieron siendo fuertes predictores de la enfermedad.
El comportamiento del hongo en sí mismo ofreció una advertencia severa sobre las opciones de tratamiento. Cuando los investigadores probaron las cuatro cepas identificadas contra medicamentos antifúngicos estándar, los resultados fueron mixtos pero preocupantes. Cada una de las cuatro cepas era completamente resistente al fluconazol, un fármaco muy común utilizado para tratar infecciones fúngicas. Esto significa que, si un médico recetara este medicamento estándar, probablemente fallaría en eliminar la infección. La situación con otros fármacos era más compleja. Dos de las cuatro cepas eran resistentes a la anfotericina B, otro antifúngico potente, mientras que las otras dos aún podían ser tratadas con ella. Respecto a la caspofungina, un tercer tipo de fármaco, tres de las cuatro cepas respondieron bien, pero una cepa había desarrollado resistencia. Este patrón sugiere que, si bien algunas opciones de tratamiento permanecen, el hongo ya está mostrando la capacidad de luchar contra múltiples tipos de medicación.
El estudio concluye que, aunque el número de casos encontrados fue pequeño, la presencia de este hongo resistente a los medicamentos en un importante hospital tanzano es un asunto serio que requiere atención inmediata. Los hallazgos resaltan que los pacientes que están críticamente enfermos y permanecen en el hospital durante períodos prolongados son los más vulnerables. Los investigadores enfatizan que, para gestionar esta amenaza, los hospitales necesitan mejorar su capacidad para identificar el hongo de forma rápida y precisa, en lugar de depender de métodos más antiguos que podrían pasarlo por alto o identificarlo erróneamente. Además, subrayan la necesidad de medidas estrictas de control de infecciones para evitar que el hongo se propague entre los pacientes y para que los médicos elijan cuidadosamente qué medicamentos utilizar, asegurando que los pocos fármacos efectivos disponibles no se desperdicien. Al comprender los patrones locales de esta infección, los proveedores de salud pueden proteger mejor a sus pacientes y evitar que un pequeño número de casos se convierta en un brote mayor.
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