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Democratising patient and public involvement – A case study from the RELAX (Reducing Levels of AnXiety) randomised clinical trial

Este artículo presenta un estudio de caso del ensayo clínico aleatorizado RELAX, demostrando cómo una estrategia de Participación de Pacientes y del Público (PPI) democratizada y centrada en la equidad —caracterizada por un grupo asesor diverso, apoyo dedicado para investigadores usuarios de servicios y una colaboración flexible— mejoró con éxito el reclutamiento, la retención y la calidad de la investigación del ensayo, al tiempo que empoderó a los participantes.

Autores originales: Mary Newburn, Brittannia Volkmer, Nathalie Towner, Yogini Sawjani, Tannice Hemming, Siobhean McCarthy-Perham, Abigail Mensah, Victoria Ferreira, RELAX Public Involvement Writing Group, Colette Hirsch

Publicado 2026-10-22
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Mary Newburn, Brittannia Volkmer, Nathalie Towner, Yogini Sawjani, Tannice Hemming, Siobhean McCarthy-Perham, Abigail Mensah, Victoria Ferreira, RELAX Public Involvement Writing Group, Colette Hirsch

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La ansiedad durante el embarazo y los primeros meses de la paternidad es un desafío de salud pública generalizado que afecta a más de una de cada cinco mujeres en el Reino Unido. Para muchas, estas preocupaciones no alcanzan el umbral de un trastorno grave que requiera intervención clínica inmediata, pero son lo suficientemente pesadas como para interrumpir la vida diaria y el vínculo familiar. En respuesta, los investigadores han desarrollado una formación psicológica diseñada para ayudar a las personas a reformular los pensamientos negativos y evitar que la ansiedad se intensifique. Sin embargo, para que dicha formación funcione, debe diseñarse de una manera que se sienta relevante y accesible para las mismas personas a las que pretende ayudar. Esto requiere más que experiencia científica; exige la participación activa de la comunidad. Este enfoque, conocido como participación de pacientes y del público, trata a las personas con experiencias vividas no como sujetos pasivos de estudio, sino como socios esenciales que ayudan a dar forma a la investigación desde sus cimientos. La pregunta que enfrenta la comunidad científica no es solo si esta asociación mejora los datos, sino cómo construir un sistema donde las voces diversas sean verdaderamente escuchadas, valoradas y empoderadas durante todo el proceso.

Un caso de estudio reciente del ensayo RELAX, un gran estudio clínico que pone a prueba un programa de formación psicológica para la ansiedad perinatal, ofrece una mirada detallada a cómo puede funcionar esta asociación. Los investigadores se propusieron involucrar a un grupo diverso de progenitores que habían experimentado ansiedad durante el embarazo, con el objetivo de hacer el ensayo más relevante, reducir las barreras para la participación de los grupos subrepresentados y mejorar la calidad general del estudio. Lo que surgió fue un proceso que evolucionó de una simple consulta a una colaboración genuina, donde las fronteras entre los investigadores y el público comenzaron a desdibujarse. El estudio contó con un gran grupo asesor de diecinueve personas, incluyendo madres, padres y un progenitor gestante que estaba realizando la transición de mujer a hombre, representando una amplia gama de orígenes étnicos, incluidas las comunidades negras y asiáticas. A estos asesores no se les pidió su opinión una sola vez; se les pagó por su tiempo, se les reembolsó los gastos de viaje y cuidado infantil, y se les invitó a asistir a veintiocho reuniones a lo largo del estudio.

El núcleo del éxito del proyecto RELAX residió en cómo el equipo de investigación respondió a las necesidades e ideas de este grupo asesor. En lugar de ceñirse rígidamente a un plan preestablecido, los investigadores demostraron una capacidad de respuesta flexible que permitió que la participación pública creciera. Por ejemplo, cuando los asesores expresaron el deseo de tener reuniones más frecuentes, el equipo duplicó el número de sesiones. Cuando los asesores sugirieron que los materiales del estudio debían ser más claros y menos intimidantes, el equipo reescribió el sitio web y los escenarios de formación para utilizar un lenguaje sencillo y eliminar el contenido que pudiera resultar desencadenante. Una innovación significativa fue la creación de un grupo de WhatsApp, que sirvió como un espacio comunitario digital donde los asesores podían apoyarse mutuamente, compartir actualizaciones y construir relaciones entre las reuniones formales. Esta red informal ayudó a fomentar un sentido de pertenencia, convirtiendo a un grupo de extraños en un equipo cohesionado con una misión compartida.

El impacto de este enfoque fue tangible y mensurable. La aportación del grupo asesor influyó directamente en el diseño de los materiales de marketing del estudio, que presentaban a mujeres de diversas etnias e imágenes con las que fuera fácil identificarse, en lugar de modelos idealizados. Este cambio ayudó al ensayo a reclutar a 268 participantes en trece meses, un ritmo que los investigadores atribuyen, en parte, al respaldo comunitario proporcionado por los asesores. Además, el ensayo logró tasas de retención inusualmente altas, con entre el 93 y el 96 por ciento de los participantes completando sus evaluaciones de seguimiento. Los asesores sintieron que su presencia y defensa ayudaron a los investigadores a comprender las demandas del mundo real que enfrentan las madres primerizas, lo que llevó a ajustes que hicieron el estudio más manejable para los participantes. Un ejemplo específico involucró a los asesores abogando por una extensión del cronograma del estudio para asegurar que aquellos que se unieran más tarde pudieran completar las evaluaciones finales, una decisión que priorizó la equidad sobre la programación estricta.

Más allá de las cifras de reclutamiento, el estudio reveló una transformación profunda en las personas involucradas. Los asesores informaron sentirse valorados y respetados, describiendo un cambio de sentirse como extraños a sentirse como miembros iguales del equipo. Muchos descubrieron que contribuir a la investigación les otorgaba un sentido de agencia, permitiéndoles convertir sus propias experiencias difíciles con la ansiedad en algo constructivo para otros. Varios asesores fueron invitados a ir más allá de sus funciones de asesoría y participar en el análisis real de los datos, ayudando a codificar e interpretar los hallazgos. Este nivel de participación, donde los miembros del público coautorizan artículos científicos y realizan presentaciones en conferencias, es poco común en este campo. Los investigadores señalaron que esta asociación también cambió su propia perspectiva, brindándoles una comprensión más profunda y humana de la ansiedad que estudiaban y de la importancia de la inclusión en el diseño de la investigación.

Sin embargo, el camino hacia este éxito no estuvo exento de obstáculos. Los investigadores reconocieron que subestimaron la cantidad de tiempo y recursos necesarios para mantener este nivel de compromiso. Si bien el estudio realizó avances significativos en la diversidad, algunos asesores expresaron su decepción porque la formación no podía accederse a través de teléfonos inteligentes, una limitación que se decidió inicialmente debido a las preocupaciones sobre las distracciones, aunque ahora se está desarrollando una aplicación para teléfonos inteligentes. Otros señalaron que el diseño inicial del ensayo, incluyendo los métodos estadísticos específicos, fue decidido por los investigadores antes de que el público fuera plenamente integrado, lo que significa que no se alcanzó el nivel más profundo de toma de decisiones compartida en las etapas iniciales. Además, algunos asesores se sintieron tímidos al hablar en reuniones en línea de gran tamaño, sugiriendo que las discusiones en grupos más pequeños podrían haber ayudado a que todos contribuyeran con mayor confianza.

El estudio concluye que la clave para una participación pública eficaz reside en el compromiso de democratizar el proceso, donde el poder se comparte y las relaciones se cultivan con el tiempo. Sugiere que cuando los investigadores escuchan con propósito, ofrecen recompensas justas y se mantienen abiertos a adaptar sus planes, el resultado es una investigación que no solo es de mayor calidad, sino también más equitativa. El ensayo RELAX demuestra que involucrar al público no es solo un requisito para obtener financiación; es un proceso dinámico que puede empoderar a las personas, generar confianza dentro de las comunidades y, en última instancia, conducir a mejores resultados de salud. Al tratar al público como socios en lugar de sujetos, los investigadores descubrieron que podían crear un estudio que fuera verdaderamente relevante para las personas a las que estaba diseñado, demostrando que la ciencia más efectiva es a menudo la que se hace con, y no solo para, la comunidad.

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