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The Rise and Fall of Google's Privacy Sandbox

Este artículo presenta la primera medición longitudinal y consciente del consentimiento de Google Privacy Sandbox, revelando que sus API sufrieron una adopción estancada y un apoyo limitado del ecosistema mucho antes de su retiro anunciado para octubre de 2025, dejando finalmente sin resolver el desafío de la publicidad basada en intereses que preserva la privacidad.

Autores originales: Rachid Youssef Grib, Alberto Verna, Nikhil Jha, Martino Trevisan, Marco Mellia

Publicado 2026-08-05
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Rachid Youssef Grib, Alberto Verna, Nikhil Jha, Martino Trevisan, Marco Mellia

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina el internet como una ciudad enorme y bulliciosa donde cada dueño de tienda quiere saber exactamente qué te gusta para poder mostrarte el cartel perfecto para tu próxima compra. Durante años, la forma en que lo hacían era siguiéndote de tienda en tienda con una pequeña e invisible pegatina en tu mochila; esto es lo que la gente técnica llama una "cookie de terceros". Era efectivo, pero hacía que mucha gente se sintiera observada, lo que provocó una gran presión por la privacidad. En respuesta, Google, el gigante que gestiona el mapa más popular de la ciudad, intentó construir un nuevo sistema llamado "Privacy Sandbox". Piensa en esto como un guardia de seguridad elegante y de alta tecnología que promete dejar que las tiendas conozcan tus intereses sin que nunca puedan ver tu rostro o seguirte por la ciudad. La idea era trasladar el trabajo de rastreo dentro de tu propio navegador (tu teléfono o computadora personal) para que la privacidad se mantuviera, pero el sistema era tan complicado que tuvo que ser rediseñado muchas veces. La gran pregunta que todos se hacían era: ¿Realmente funcionó este nuevo guardia de seguridad, o las tiendas simplemente lo ignoraron y siguieron usando sus viejas y espeluznantes pegatinas?

Este documento es como un equipo de detectives que pasó seis meses observando secretamente los 10,000 sitios web más importantes de la ciudad para ver cómo se estaba utilizando realmente este nuevo sistema. No solo miraron los números; observaron qué sucedía cuando decías "sí" a la privacidad, cuando decías "no", e incluso cuando aún no habías hecho clic en nada. Descubrieron que el Privacy Sandbox fue un poco un fracaso. Incluso antes de que Google anunciara oficialmente que iba a cerrar la mayor parte de él, las tiendas ya habían dejado de usar al nuevo guardia de seguridad. La única parte que se mantuvo fue una herramienta específica llamada CHIPS (Cookies Having Independent Partitioned State), que es como darle a cada tienda una caja separada y cerrada para tus datos, de modo que no puedan comparar notas a través de la ciudad. Pero incluso con este único éxito, las viejas e invasivas pegatinas siguen siendo la forma más popular de rastrear a la gente. El estudio muestra que el ecosistema de anunciantes y sitios web simplemente no estaba listo para cambiar a esta nueva forma, más respetuosa con la privacidad, dejando sin resolver el problema de cómo mostrarte anuncios relevantes sin espiar.

El ascenso y la caída del Privacy Sandbox

Entonces, ¿qué fue exactamente lo que Google intentó construir y por qué se desmoronó? El Privacy Sandbox debía ser una caja mágica que permitiera a los anunciantes mostrarte anuncios basados en tus intereses sin necesidad de saber tu nombre o rastrear cada uno de tus movimientos por la web. En lugar de una única pegatina duradera (una cookie de terceros) que te sigue a todas partes, Google propuso un conjunto de nuevas herramientas. Algunas herramientas permitirían que tu navegador adivinara tus intereses localmente (como la API Topics, que te da una etiqueta genérica como "fanático de los deportes" en lugar de una lista de cada sitio de deportes que visitaste). Otras te permitirían ver anuncios de cosas que viste antes, pero solo mediante la ejecución de una subasta secreta dentro de tu navegador (la API Protected Audience).

Los investigadores, un equipo de Italia, decidieron probar si esta caja mágica se estaba utilizando realmente en el mundo real. Construyeron un robot rastreador especial que visitaba los 10,000 sitios web más importantes cada semana durante seis meses. Este robot era inteligente: podía pretender ser un usuario que aún no había hecho clic en "Aceptar" en un banner de privacidad, un usuario que dijo "Sí" y un usuario que dijo "No". Esto les permitió ver si los sitios web estaban cumpliendo las reglas o si estaban colando el rastreo antes de que tú lo aceptaras.

El gran descubrimiento: Un abandono silencioso

Lo más sorprendente que encontró el equipo fue que el Privacy Sandbox no solo falló, sino que fue abandonado silenciosamente mucho antes de que Google retirara oficialmente el enchufe. En octubre de 2025, Google anunció que retiraría la mayoría de estas nuevas herramientas. Pero los datos mostraron que el uso de estas herramientas ya había estado disminuyendo durante meses.

Piensa en ello como un coche nuevo y ecológico que una gran empresa prometió que reemplazaría a los coches de gasolina. La empresa dijo: "¡Dejaremos de fabricar coches de gasolina el próximo año!". Pero los datos mostraron que la gente ya había dejado de comprar el coche ecológico seis meses antes porque era demasiado complicado y las gasolineras (los viejos métodos de rastreo) todavía funcionaban bien.

El estudio encontró que:

  • La mayoría de las herramientas fueron ignoradas: De diez herramientas diferentes en el Privacy Sandbox, solo una —CHIPS— fue utilizada por un número significativo de sitios web (alrededor del 50%). Las otras, como Protected Audience y Shared Storage, fueron utilizadas por casi nadie. De hecho, su uso cayó casi a cero meses antes del anuncio oficial de retiro.
  • Solo unos pocos lo intentaron: Los pocos sitios web que usaron estas herramientas eran principalmente grandes empresas de publicidad. Pero incluso ellos empezaron a abandonar las herramientas a medida que pasaba el tiempo. Al final del estudio, el número de empresas que usaban estas herramientas se había reducido signific적으로.
  • Las viejas formas ganaron: A pesar de todo el esfuerzo por construir un sistema respetuoso con la privacidad, las cookies de terceros no particionadas y de la vieja escuela (las "pegatinas espeluznantes") seguían siendo utilizadas por alrededor del 75% de los sitios web. Incluso la herramienta que funcionó (CHIPS) no reemplazó a las cookies viejas; simplemente se sentó junto a ellas.

El comportamiento "cuestionable"

Los investigadores también observaron qué sucedía cuando los usuarios decían "No" al rastreo. Descubrieron que algunos sitios web seguían utilizando estas nuevas herramientas incluso después de que un usuario negara explícitamente su consentimiento. No era necesariamente una conspiración maliciosa, sino más bien una señal de que el sistema era desordenado. Es como una tienda que promete dejar de seguirte si dices "detente", pero a veces su guardia de seguridad olvida apagar la cámara. Este "uso cuestionable" demostró que las reglas para la privacidad eran difíciles de aplicar automáticamente.

¿Por qué falló?

El documento sugiere que el Privacy Sandbox falló porque era demasiado complejo y no ofrecía un beneficio claro para las personas que gestionan los sitios web. La forma antigua de rastrear (cookies de terceros) era simple y funcionaba bien, aunque no fuera ideal para la privacidad. El nuevo sistema requería que los sitios web cambiaran la forma en que construían sus páginas, y las herramientas eran a menudo confusas o no daban los datos que los anunciantes querían.

El estudio concluye que tener solo una "buena idea" o que una gran empresa como Google la impulse no es suficiente para cambiar cómo funciona el internet. El ecosistema de anunciantes y sitios web está demasiado estancado en sus viejos hábitos. Los investigadores sugieren que tal vez solo las leyes estrictas (regulaciones) podrían forzar un cambio real, pero por ahora, el sueño de un internet que preserve la privacidad y que aún te permita ver anuncios relevantes permanece sin cumplir. El Privacy Sandbox fue un experimento noble, pero al final, el internet decidió seguir utilizando los métodos viejos e invasivos.

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