A study of GenAI usage by Design Students Analysis of Survey Results and Journals of AI practices at the Politecnico di Milano in 2025/2026
Un estudio de 2025/2026 sobre estudiantes de diseño en el Politecnico di Milano revela que, si bien la IA generativa se utiliza frecuentemente en las etapas iniciales de los proyectos, los estudiantes mantienen un sentido de propiedad y creatividad al verificar y aumentar críticamente los resultados de la IA en lugar de confiar en ellos ciegamente.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
Imagina el mundo del diseño como una enorme y bulliciosa obra de construcción. Antes de que se coloque un solo ladrillo o se levante una viga, los arquitectos deben pasar horas excavando entre montañas de planos, estudiando el suelo y hablando con las personas que vivirán en el edificio. Esta "excavación" se llama investigación, y es la base de cualquier gran creación. Ahora, imagina que un nuevo tipo de asistente robótico súper rápido y súper inteligente acaba de llegar a la obra. Este robot, impulsado por la IA Generativa (o GenAI, para abreviar), puede leer miles de libros en un segundo, resumir informes complejos e incluso esbozar ideas aproximadas. La gran pregunta que todos se hacen no es solo "¿Puede el robot hacer el trabajo?", sino "¿El uso del robot hace que el arquitecto sienta que ya no es el verdadero creador?". Y lo más importante, ¿ayuda el robot al arquitecto a construir una casa mejor, o simplemente hace que el proceso sea más rápido sin enseñarle nada? Este es el misterio exacto que un equipo de investigadores del Politecnico di Milano se propuso resolver observando cómo los estudiantes de diseño en Italia utilizan estos asistentes digitales.
Los investigadores, liderados por Stefana Broadbent, decidieron mirar detrás de la cortina del año escolar 2025/2026 para ver qué estaba pasando realmente. No se limitaron a preguntar a los estudiantes si usaban la IA; preguntaron cómo la usaban, cuándo la usaban y si sentían que sus propias ideas estaban siendo robadas por la máquina. Encuestaron a 280 estudiantes de diseño y pidieron a una clase específica de 100 estudiantes de maestría que llevaran un diario detallado de su uso de la IA mientras trabajaban en un proyecto sobre la escasez de agua en Sicilia.
Aquí está lo que encontraron, y es un poco sorprendente.
El robot es un asistente de investigación, no una varita mágica
Los estudiantes están utilizando la GenAI como un bibliotecario y editor superpotente, pero la mayoría mantiene la "magia" para sí mismos. Los datos muestran que los estudiantes utilizan estas herramientas intensamente durante las etapas iniciales de un proyecto: buscar información, resumir artículos largos, intercambiar ideas (brainstorming) y corregir la gramática. Es como tener un amigo que puede leer un libro de 500 páginas en cinco minutos y decirte los puntos principales, o que puede traducir instantáneamente un documento en lengua extranjera.
Sin embargo, cuando se trata de la "creación" real del diseño —como generar imágenes, escribir código o construir prototipos—, los estudiantes son sorprendentemente cautelosos. De hecho, menos de un tercio de los estudiantes informaron haber utilizado la IA para generar imágenes o música. No están dejando que el robot pinte el cuadro; están usando la IA para encontrar las fotos de referencia y luego pintándolo ellos mismos.
La regla de "Confiar pero verificar"
Uno de los descubrimientos más interesantes es que los estudiantes no confían ciegamente en el robot. De hecho, son bastante escépticos. Alrededor del 65% de los estudiantes dijeron que no confían plenamente en las respuestas de la IA, y un impresionante 85% afirmó que editan y cambian sistemáticamente lo que la IA produce antes de usarlo.
Piénsalo de esta manera: la IA es un pasante muy rápido y muy hablador que tiene muchas ganas de complacer, pero que a veces inventa cosas o se equivoca en los detalles. Los estudiantes tratan a la IA como un generador de borradores iniciales. Le dicen al pasante: "Oye, dame una lista de fuentes", y el pasante les entrega una pila de papeles. Pero el estudiante comprueba inmediatamente cada uno de los papeles para asegurarse de que sean reales y relevantes. No se limitan a copiar y pegar el trabajo del pasante; lo usan como un punto de partida para construir algo mejor. Este constante control y edición significa que los estudiantes se sienten todavía los capitanes del barco, dirigiendo el rumbo aunque la IA esté ayudando con el remo.
Creatividad y propiedad: Siguen a salvo
Quizás la mayor preocupación de profesores y padres es que el uso de la IA haga que los estudiantes se sientan menos creativos o que no sean dueños de sus proyectos. El estudio sugiere que este temor podría estar exagerado, al menos por ahora. Solo el 31% de los estudiantes sintió que el uso de la IA hacía que se sintieran menos creativos o que habían perdido la propiedad de su trabajo.
Los estudiantes parecen haber encontrado un punto de equilibrio. Utilizan la IA para acelerar las partes aburridas y que consumen mucho tiempo de la investigación —como buscar artículos o transcribir entrevistas— para que puedan dedicar más tiempo a las partes que requieren el juicio humano, como interpretar qué significan esas entrevistas o decidir cómo resolver el problema. Debido a que ellos realizan el trabajo pesado de pensar y decidir, siguen sintiéndose los verdaderos autores de sus proyectos. La IA es una herramienta que hace las cosas más rápidas y fáciles, pero no está reemplazando el cerebro del estudiante.
El "Diario de la Escasez de Agua en Sicilia"
Para observar más de cerca, los investigadores pidieron a un grupo de estudiantes que trabajaban en un proyecto sobre la escasez de agua en Sicilia que llevaran un diario. Estos diarios confirmaron los resultados de la encuesta. Los estudiantes utilizaron la IA para proponer preguntas de investigación, encontrar informes gubernamentales difíciles de localizar y resumir largos artículos académicos. Incluso la utilizaron para transcribir entrevistas con agricultores locales. Pero cuando llegó el momento del análisis real —comprender por qué el agua escaseaba y qué hacer al respecto—, los estudiantes tomaron el control. No le pidieron a la IA que resolviera el problema; le pidieron que les ayudara a reunir las pistas.
¿Qué significa esto para el futuro?
El estudio sugiere que los estudiantes de diseño se están convirtiendo en "experimentadores reflexivos". No usan la IA solo porque sea genial; están descubriendo exactamente dónde encaja en su proceso creativo. La usan para despejar el camino para que puedan correr más rápido, pero siguen siendo ellos quienes corren la carrera.
Sin embargo, los investigadores advierten que este equilibrio es delicado. Si los estudiantes se sienten demasiado cómodos con la IA haciendo la investigación, podrían dejar de aprender cómo profundizar en la información por sí mismos. El estudio plantea una gran pregunta para los profesores: ¿Cómo nos aseguramos de que los estudiantes sigan valorando el arduo trabajo de la investigación, incluso cuando un robot puede hacerlo en un instante? La respuesta podría ser enseñar a los estudiantes no solo a usar las herramientas, sino a construir sus propias herramientas personalizadas, transformándolos de consumidores pasivos de la IA en creadores activos de sus propios asistentes digitales.
En resumen, los estudiantes de diseño de 2025/2026 no están dejando que la IA tome el volante. La están utilizando como un poderoso copiloto, revisando su mapa, corrigiendo su curso y asegurándose de que siguen siendo ellos quienes deciden hacia dónde va el viaje.
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