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Abundance and trends of harbor seals (Phoca vitulina richardii) in Alaska, 1996-2023

Un análisis bayesiano de 28 años de las focas de puerto del Pacífico en Alaska revela una población abundante en general de más de 200,000 individuos en 2023, aunque las tendencias han pasado de un crecimiento inicial a una variabilidad reciente y declives regionales vinculados a anomalías climáticas y al retroceso de los glaciares.

Autores originales: Boveng, P. L., Brady, G. M., Cameron, M. F., Christman, C. L., Dahle, S. P., Hiruki-Raring, L. M., Jansen, J. K., Koslovsky, S. M., London, J. M., McClintock, B. T., Montgomery, R. A., Moreland, E. E.
Publicado 2026-09-03
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Autores originales: Boveng, P. L., Brady, G. M., Cameron, M. F., Christman, C. L., Dahle, S. P., Hiruki-Raring, L. M., Jansen, J. K., Koslovsky, S. M., London, J. M., McClintock, B. T., Montgomery, R. A., Moreland, E. E., Richmond, E. L., Simpkins, M. A., Ver Hoef, J. M., Walcott, S. M., Withrow, D. E., Womble, J. N., Yano, K. M., Ziel, H. L.

Artículo original dedicado al dominio público bajo CC0 1.0 (https://creativecommons.org/publicdomain/zero/1.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

Las focas de puerto del Pacífico son los mamíferos marinos más comunes a lo largo de las costas de Alaska, extendiéndose desde las aguas gélidas del Mar de Bering hasta los fiordos templados del sureste de Alaska. Estos animales pasan gran parte de su tiempo en el agua cazando peces, pero deben salir del océano para descansar, dar a luz y mudar su pelaje viejo. Debido a que son tan visibles cuando están fuera del agua, los científicos han utilizado durante mucho tiempo los censos aéreos —aviones volando sobre la costa para contarlas— como la forma principal de rastrear sus números. Sin embargo, contar estas focas es complicado. No siempre están donde los aviones están mirando; se sumergen bajo el agua, se mueven entre diferentes lugares de descanso y a menudo están ocultas por el clima o la hora del día. Para obtener una imagen precisa de cuántas focas existen, los investigadores deben contabilizar aquellas que no pueden ver. Este desafío de contar animales que solo son parcialmente visibles es fundamental para comprender la salud de la especie y el ecosistema que habitan, especialmente a medida que el clima cambia y el entorno se transforma a su alrededor.

Un nuevo y exhaustivo estudio ha proporcionado ahora la mirada más detallada hasta la fecha de estas poblaciones, analizando datos recopilados durante veintiocho años, desde 1996 hasta 2023. El equipo de investigación, un gran grupo de científicos de agencias gubernamentales y universidades, no se limitó simplemente a contar las focas que veía desde el aire. En su lugar, construyeron un sofisticado modelo estadístico que combinaba esos conteos aéreos con datos de pequeñas etiquetas electrónicas colocadas en ejemplares individuales. Estas etiquetas, conocidas como bio-registradores (bio-loggers), registraban exactamente cuándo cada foca etiquetada estaba en tierra y cuándo estaba en el agua. Al comprender los hábitos diarios y estacionales de estos animales etiquetados, los científicos pudieron estimar cuántas focas no etiquetadas estaban probablemente escondidas bajo el agua en el momento exacto en que los aviones pasaban por encima. Este método les permitió corregir los conteos brutos y producir una estimación fiable de la población total para doce grupos distintos, o "poblaciones" (stocks), de focas de puerto en toda Alaska.

Los resultados muestran una historia compleja de recuperación seguida de una inestabilidad reciente. En la primera mitad del periodo de estudio, la población total de focas de puerto en Alaska creció, alcanzando un máximo de aproximadamente 225,000 individuos en 2015. Este crecimiento fue una señal positiva tras décadas de declive observadas en décadas anteriores. Sin embargo, la tendencia ha cambiado desde ese pico. Si bien el número total de focas sigue siendo alto, con un estimado de 201,122 individuos en 2023, la población ya no crece de manera uniforme. El estudio revela que diferentes grupos de focas se mueven en direcciones distintas. Algunos grupos, particularmente los de la Bahía de Bristol, han continuado creciendo. Otros, como las poblaciones de Prince William Sound y South Kodiak, han disminuido significamente, con algunos de estos grupos mostrando una caída de casi el tres por ciento anual durante los últimos ocho años.

Los investigadores descubrieron que estos declives recientes en áreas específicas coinciden con cambios ambientales importantes. Los años posteriores al pico de 2015 vieron una serie de olas de calor marinas —periodos de agua oceánica inusualmente cálida— y un retroceso rápido de los glaciares de marea de los que muchas focas dependen para descansar. En algunos de los fiordos glaciares, el hielo se ha derretido o se ha desprendido, eliminando las plataformas flotantes donde las focas tradicionalmente se reúnen para mudar el pelaje y dar a luz. El estudio sugiere que la pérdida de este hábitat de hielo, combinada con el estrés de las condiciones oceánicas más cálidas, puede estar impulsando la población a la baja en estas regiones específicas. Por el contrario, en las áreas donde el hielo permanece o donde las focas dependen de costas rocosas en lugar de hielo, las poblaciones se han mantenido estables o han seguido creciendo.

Este trabajo es más que un simple recuento; proporciona una herramienta crítica para la gestión de la especie. Debido a que el estudio tiene en cuenta la incertidumbre de los datos, ofrece a los gestores una imagen clara de qué poblaciones están sanas y cuáles están en riesgo. Los hallazgos confirman que, si bien la foca de puerto no está actualmente en peligro de desaparecer de Alaska en su totalidad, la especie enfrenta nuevas presiones. El estudio se aleja explícitamente de la idea de que un solo número puede describir la salud de todas las focas en el estado. En su lugar, destaca que el destino de estos animales es local y específico, ligado estrechamente a las condiciones cambiantes de su entorno inmediato. La investigación confirma que la foca de puerto sigue siendo una parte vital del ecosistema de Alaska, sirviendo como un indicador clave de la salud de las aguas costeras y un recurso crucial para las comunidades indígenas que han dependido de ellas durante generaciones. Al comprender las tendencias específicas de cada población, los científicos y gestores pueden ahora tomar decisiones más informadas para proteger a estos animales a medida que los entornos árticos y subárticos continúan cambiando.

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