Aligning With the Advantaged Gender Group: How Perceived Gender Inequality Shapes Women’s Intended Gender Expression
Este artículo demuestra que la expresión de género pretendida de las mujeres cambia para alinearse con las características del grupo socialmente aventajado, volviéndose más masculina cuando los hombres ostentan el poder y más femenina cuando las mujeres lo ostentan, como una respuesta simbólica a la desigualdad de género percibida.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
El camaleón social: Por qué podríamos vestirnos como los ganadores
Imagina que entras en una nueva escuela, un nuevo trabajo o un nuevo club. Notas que un grupo de personas parece tener todo el poder, los mejores asientos y las voces más fuertes, mientras que otro grupo está afuera, mirando desde fuera. ¿Qué haces? ¿Intentas encajar actuando exactamente como los chicos populares, o te reafirmas en tu propio estilo único? Este es el tipo de pregunta que a los psicólogos sociales les encanta hacer. Ellos estudian cómo nos vemos a nosotros mismos como parte de un grupo (como ser mujer o hombre) y cómo actuamos cuando sentimos que ese grupo es tratado injustamente.
Dos grandes ideas nos ayudan a entender esto. Primero, la expresión de género es como el atuendo que usas para tu personalidad. No se trata solo de la biología; se trata de cómo te vistes, hablas y actúas para mostrarle al mundo: "¡Este soy yo!". La sociedad suele tener un libro de reglas estricto: se espera que las mujeres sean suaves, cariñosas y hermosas (femeninas), mientras que se espera que los hombres sean duros, asertivos y fuertes (masculinos). Segundo, la movilidad individual es una estrategia que las personas utilizan cuando se sienten estancadas en un grupo de menor estatus. Es como intentar subir por una escalera hacia un piso superior. Si no puedes cambiar todo el edificio, podrías intentar cambiarte a ti mismo para parecerte a la gente del piso de arriba, con la esperanza de que te dejen entrar.
Pero aquí está el giro: ¿Qué pasa cuando el "piso superior" cambia? Si las personas que suelen ostentar el poder de repente lo pierden, ¿seguimos intentando actuar como ellos? ¿O cambiamos nuestra estrategia para coincidir con quien sea que esté ganando actualmente? Este artículo pregunta precisamente eso. Quiere saber si las mujeres cambian la forma en que quieren actuar y verse cuando ven un mundo donde los hombres son los jefes frente a un mundo donde las mujeres son las jefas.
El experimento: Un viaje al país de "Nahm"
Los investigadores, Shengrui Peng y su equipo de la Universidad de Queensland, decidieron probar esto enviando a 491 mujeres en un viaje de campo virtual. No fueron a un lugar real; fueron a un país ficticio llamado "Nahm".
En el Estudio 1, se les pidió a 198 mujeres que imaginaran vivir en Nahm. La mitad de ellas escuchó que Nahm era un lugar con alta desigualdad de género: los hombres ganaban mucho más dinero, ocupaban casi todos los puestos de liderazgo y las mujeres eran tratadas como ciudadanas de segunda clase. La otra mitad escuchó que Nahm era un lugar con baja desigualdad de género: hombres y mujeres eran tratados casi exactamente igual.
Los investigadores querían ver: Si crees que vives en un mundo donde los hombres son los "ganadores", ¿quieres vestir y actuar más como un hombre para salir adelante?
Los resultados fueron claros. Cuando las mujeres imaginaron vivir en el país de alta desigualdad (donde los hombres eran el grupo aventajado), reportaron que tenían la intención de expresar su género de formas más masculinas. Dijeron que querían ser percibidas como más masculinas e pretendían comportarse de maneras más masculinas. Sin embargo, esto no cambió cómo pensaban que otras personas debían actuar; no de repente quisieron que sus jefes o compañeros de trabajo actuaran de forma más masculina. Solo querían cambiar a sí mismas.
El giro: ¿Y si las mujeres fueran las ganadoras?
Los investigadores se preguntaron: ¿Es que a las mujeres simplemente les encanta la masculinidad? ¿O es que están tratando de copiar a quien sea que esté en la cima en este momento? Para averiguarlo, realizaron el Estudio 2 con 293 mujeres. Esta vez, añadieron un tercer escenario.
- Ventaja Masculina: Los hombres tienen todo el poder (tal como en el Estudio 1).
- Ventaja Femenina: Las mujeres tienen todo el poder (ganan más dinero y ocupan todos los puestos de liderazgo).
- Control: Hombres y mujeres son tratados por igual.
Esta vez, midieron la masculinidad y la feminidad por separado, como dos diales distintos en un panel de control, en lugar de un solo deslizador.
Los hallazgos fueron fascinantes. Cuando las mujeres imaginaron un mundo donde los hombres eran el grupo aventajado, subieron el "dial de la masculinidad". Tenían la intención de ser percibidas como más masculinas y comportarse de manera más asertiva.
Pero aquí está la parte mágica: Cuando imaginaron un mundo donde las mujeres eran el grupo aventajado, hicieron lo contrario. Subieron el "dial de la feminidad". Tenían la intención de ser percibidas como más femeninas y comportarse de maneras más femeninas.
Esto sugiere que las mujeres no solo intentan ser "masculinas" porque piensan que es genial. Están actuando como camaleones sociales. Están tratando de alinearse con el grupo aventajado, sea quien sea ese grupo. Si los hombres están arriba, actúan más como hombres. Si las mujeres están arriba, actúan más como mujeres.
Lo que esto significa (y lo que no)
El artículo sugiere que este comportamiento es una forma de movilidad individual simbólica. Dado que las mujeres no pueden literalmente cambiar su género para convertirse en hombres (o viceversa), intentan "subir" cambiando la forma en que se expresan. Básicamente están diciendo: "Si actúo como los ganadores, tal vez me traten como a los ganadores también".
El estudio también comprobó si esto se debía a que algunas mujeres realmente apreciaban los roles de género tradicionales (llamado "sexismo benevolente") o si simplemente amaban ser parte del "club de las mujeres" (identificación de género). La respuesta fue no: el efecto ocurría independientemente de estos sentimientos personales. Era la situación —la desigualdad percibida— lo que impulsaba el cambio.
Sin embargo, los autores son cuidadosos al señalar algunas cosas. Primero, midieron lo que las mujeres pretendían hacer, no lo que realmente hicieron en la vida real. Es como preguntar a alguien cómo se vestiría para una fiesta, no observar cómo cruza la puerta. Segundo, la "desigualdad" que mostraron fue principalmente sobre dinero y empleos. No sabemos si lo mismo sucede si la desigualdad es sobre otra cosa, como quién hace las tareas del hogar.
Así que, la próxima vez que veas a alguien cambiando su estilo o actitud, recuerda la historia de Nahm. Podrían no estar teniendo simplemente un cambio de humor; podrían estar intentando escalar la escala social vistiéndose como las personas que están en la cima. Ya sea que esa cima sea un hombre o una mujer, la estrategia parece ser la misma: Aliarse con el grupo aventajado.
¿Ahogado en artículos de tu campo?
Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.