Measuring the Female Leaky Pipeline in Academic Careers: Evidence from 21 EU Countries (2013–2022)
Este artículo presenta el Índice de la Fuga de Talento Femenino (FLPI, por sus siglas en inglés), una herramienta multidimensional que analiza 21 países de la UE entre 2013 y 2022, la cual revela que la deserción femenina en la academia surge de diversas barreras estructurales en todas las etapas de la carrera —no solo en la promoción de alto nivel— e identifica siete modelos nacionales distintos de exclusión de género, al tiempo que destaca el reciente estancamiento de los avances en materia de igualdad.
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En el panorama de la educación superior, un enigma persistente ha preocupado durante mucho tiempo a investigadores y responsables políticos: a pesar de que las mujeres obtienen más de la mitad de todos los títulos universitarios en Europa, siguen siendo sorprendentemente escasas en los rangos académicos más altos. Este fenómeno se describe a menudo como una "tubería con fugas" (leaky pipeline), una metáfora para la pérdida gradual del talento femenino a medida que las académicas pasan de puestos de nivel inicial a profesorados sénior. Durante décadas, la principal herramienta utilizada para medir este problema ha sido el índice del "techo de cristal", que se centra casi exclusivamente en la cima misma de la jerarquía. Si bien este enfoque resalta la dificultad que enfrentan las mujeres para alcanzar la cumbre, a menudo pasa por alto las fugas más pequeñas, pero significativas, que ocurren en cada paso del camino. Si un sistema pierde a muchas mujeres al principio pero retiene a las pocas que quedan, el techo de cristal podría parecer mejorado simplemente porque el grupo de candidatas se ha reducido, ocultando el hecho de que la tubería está rota en su base. Comprender exactamente dónde ocurren estas pérdidas es crucial, porque arreglar una fuga en la parte superior requiere una estrategia diferente a la de arreglar una en la parte inferior.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla ha desarrollado una nueva forma de mapear este trayecto, yendo más allá del enfoque único en el rango superior para medir toda la trayectoria profesional. Crearon un índice exhaustivo, el Índice de la Tubería con Fugas Femenina, que rastrea la proporción de mujeres perdidas en cuatro etapas distintas: la entrada al mundo académico, la permanencia en roles de principios de carrera, el avance hacia posiciones intermedias y, finalmente, el alcance de la cima. Al analizar datos de 21 países de la Unión Europea durante una década, desde 2013 hasta 2022, pudieron ver no solo cuántas mujeres faltan al final, sino exactamente dónde abandonan el camino. Su trabajo revela que el problema no es una única barrera en la cumbre, sino una serie de brechas estructurales que varían drásticamente de un país a otro.
El estudio desafía la suposición común de que el principal obstáculo para las mujeres en la academia es simplemente ascender a profesora titular. Aunque el "techo de cristal" sigue siendo la mayor fuente de deserción, los investigadores descubrieron que la segunda mayor fuente de pérdida ocurre justo al principio, cuando las mujeres ingresan por primera vez al sistema académico. En los años previos a 2022, las barreras de entrada se intensificaron en varios países, lo que sugiere que la tubería tiene fugas incluso antes de empezar a fluir. Los datos muestran un panorama de progreso frágil: entre 2016 y 2018, la situación general en Europa mejoró, con el índice descendiendo del 16,3 por ciento al 14,2 por ciento. Sin embargo, este avance no se mantuvo. Para 2022, el índice había vuelto a subir al 14,9 por ciento, lo que indica que los avances en igualdad de género fueron reversibles y que el sistema se había estancado.
El descubrimiento más sorprendente es que no existe un modelo europeo único de cómo se excluye a las mujeres. Los investigadores agruparon los 21 países en siete grupos distintos, cada uno con su propio patrón único de fuga. Algunas naciones, como Chipre y Hungría, sufren un severo "techo de cristal" donde las mujeres entran en el sistema pero rara vez alcanzan la cima. Otras, como Eslovaquia, presentan un panorama paradójico: experimentaron una mejora dramática en el número de profesoras, pero esto se debió al costo de una nueva y masiva barrera en el nivel de entrada, donde la pérdida de talento femenino se duplicó con creces. En contraste, países como los Países Bajos y Francia lograron reducir las fugas en múltiples etapas simultáneamente, demostiendo que las intervenciones integrales y de múltiples etapas pueden funcionar. Mientras tanto, un grupo de naciones de Europa del Este, incluyendo Lituania y Rumania, históricamente mostraron niveles muy bajos de fuga, pero los datos sugieren que esta ventaja se está erosionando a medida que sus mercados académicos se vuelven más competitivos.
Los investigadores también identificaron una "paradoja escandinava", donde países como Finlandia y Suecia, conocidos por sus altos niveles de igualdad de género en la sociedad, mantienen aún un techo de cristal significativo dentro de sus universidades. Este hallazgo sugiere que la igualdad social general no se traduce automáticamente en igualdad académica, debido probablemente a culturas institucionales específicas y prácticas de contratación que operan independientemente del mercado laboral más amplio. El estudio concluye que las políticas centradas únicamente en ayudar a las mujeres a alcanzar la cima son insuficientes. Debido a que las fugas ocurren en diferentes puntos para diferentes países, una solución única para todos no funcionará. En su lugar, un cambio efectivo requiere diagnosticar los cuellos de botella específicos en cada sistema nacional, ya sea reparando el reclutamiento en el nivel de entrada, apoyando la progresión de mitad de carrera o derribando las barreras en la cima misma. La evidencia apunta a una realidad clara: el camino hacia la igualdad de género en la academia no es una línea recta, sino un terreno complejo e irregular que requiere un esfuerzo dirigido y sostenido en cada etapa del viaje.
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