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Framing the linguistic landscape of a Chinese heritage-tourism site: discursive frames, viewer reception, and the symbolic economy of English at the Confucius Temple, Nanjing

Este estudio emplea un análisis de métodos mixtos del Templo de Confucio en Nanjing para demostrar que el valor simbólico del inglés y la recepción de los espectadores en los sitios de turismo patrimonial de China no son uniformes, sino que se construyen dinámicamente a través de marcos discursivos distintos —Regulatorio-Orientativo, Patrimonial-Cultural y Comercial— que gobiernan cómo operan los códigos lingüísticos dentro de regímenes de producción específicos.

Autores originales: Xingyan Lu, Zhiyi Zhang

Publicado 2026-09-30
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Xingyan Lu, Zhiyi Zhang

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Cuando caminamos por un lugar histórico, no solo vemos edificios y piedras antiguas; leemos una historia escrita en señales. Este campo de estudio, conocido como el paisaje lingüístico, examina cómo los letreros públicos —desde nombres de calles hasta pancartas de tiendas— moldean nuestra comprensión de un lugar. En los sitios de patrimonio, estas señales llevan una doble carga. Deben indicar a los visitantes hacia dónde ir y qué hacer, pero también tienen que convencernos de que el lugar se siente auténtico, incluso si partes de él han sido reconstruidas o rediseñadas para el turismo moderno. Los investigadores saben desde hace tiempo que la mezcla de idiomas en estos letreros importa. En muchas partes del mundo, el inglés aparece en los carteles no solo para ayudar a los visitantes extranjeros, sino para señalar que un lugar es moderno, abierto y prestigioso. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que el significado del inglés no es fijo. En cambio, su poder para impresionar o informar cambia completamente dependiendo del tipo específico de área donde aparece, actuando como un camaleón que cambia sus colores basándose en el entorno que habita.

Para entender cómo funciona esto, los investigadores Xingyan Lu y Zhiyi Zhang, de la Universidad Normal de Nanjing, centraron su atención en el sitio escénico del Templo de Confucio en Nanjing, China. Esta ubicación es un ejemplo perfecto de una zona de patrimonio compleja. Está construida alrededor de un trazado histórico donde un templo se sitúa al frente, una escuela se encuentra detrás y un bullicioso mercado envuelve los bordes. El sitio incluye museos con entrada y salones antiguos, pero también cuenta con una concurrida calle peatonal llena de restaurantes y tiendas de recuerdos. Los investigadores querían ver cómo los le서는 en estas diferentes zonas hablaban a los visitantes. Fotografearon casi mil letreros, que iban desde marcadores oficiales de orientación hasta anuncios comerciales, y luego entrevistaron a treinta personas, incluyendo turistas locales, visitantes internacionales y dueños de tiendas. Les preguntaron a estos participantes qué notaban, qué sentían y cómo interpretaban los diferentes idiomas que veían.

El equipo descubrió que el sitio no es un espacio único y uniforme, sino que está dividido en tres "marcos" o formas de presentar la información. El primer marco es la zona regulatoria, que se encuentra en los caminos principales y cerca de las entradas. Aquí, los letreros están diseñados para guiar y controlar. Le dicen a la gente dónde están los baños, les advierten que no toquen gatos salvajes y les recuerdan ser educados. En esta zona, el inglés aparece en casi todos los letreros junto al chino, pero se siente invisible. Los visitantes reportaron que apenas notaban el texto en inglés porque es tan común y estandarizado. Funciona como una utilidad, un ruido de fondo silencioso que confirma que el sitio está bien gestionado y listo para recibir invitados internacionales, pero no conlleva ningún peso especial o emoción.

El segundo marco es la zona de patrimonio, ubicada dentro de los museos y los terrenos principales del templo. Aquí, el objetivo es contar una historia sobre la historia y la cultura. Los letreros en esta área suelen estar escritos en caligrafía china clásica, utilizando caracteres tradicionales y lenguaje poético. Cuando el inglés aparece aquí, suele ser un resumen abreviado del detallado texto en chino. Los visitantes percibieron este inglés no como una herramienta de navegación, sino como un signo de calidad. Sugería que el museo estaba bien planificado y cuidado, ofreciendo un alto nivel de servicio. Para algunos visitantes, ver el inglés junto al arte antiguo hacía que la experiencia se sintiera más completa y profesional, como si el sitio se estuviera tomando el tiempo para compartir su historia con el mundo entero.

El tercer marco es la zona comercial, que cubre la concurrida calle peatonal. Aquí es donde las reglas cambian más drásticamente. Aquí, los dueños de las tiendas son libres de diseñar sus propios letreros para atraer clientes. A menudo usan el inglés para que sus tiendas parezcan elegantes, modernas o internacionales. Sin embargo, el estudio encontró que esta estrategia no siempre funciona. En un lugar impregnado de la cultura tradicional china, el inglés puede a veces sentirse fuera de lugar. Algunos visitantes sintieron que añadir inglés a una tienda que vende bocadillos o artesanías tradicionales rompía la inmersión, haciendo que el lugar se sintiera menos auténtico. Describieron esto como "romper el hechizo" de la atmósfera histórica. No obstante, para otros visitantes, particularmente los más jóvenes, esos mismos letreros en inglés hacían que las tiendas se sintieran vibrantes y atractivas. Los investigadores encontraron que el valor del inglés en esta zona es inestable; puede ser visto como una insignia de prestigio o como una intrusión torpe, dependiendo enteramente del espectador y de la tienda específica.

El hallazgo más significativo del estudio es que el significado de un idioma no es una propiedad fija del idioma en sí. En cambio, el poder simbólico del inglés cambia dependiendo del contexto. En la zona regulatoria, es un requisito estándar. En la zona de patrimonio, es una marca de cuidado institucional. En la zona comercial, es una herramienta volátil que puede potenciar la imagen de una marca o arruinar la sensación de autenticidad. Los investigadores argumentan que no podemos entender el papel del inglés en el turismo simplemente contando cuántas veces aparece. Debemos mirar el marco específico en el que se utiliza. Un letrero que se siente útil en una parte del sitio puede sentirse discordante en otra, incluso si las palabras son las mismas.

Esta investigación desafía la idea de que añadir inglés a un sitio histórico es siempre algo bueno. Sugiere que el éxito de tales letreros depende de qué tan bien encajen con la historia que el lugar intenta contar. En las áreas comerciales de Nanjing, el estudio observó una tensión entre el deseo de parecer moderno y la necesidad de sentirse auténtico. Algunas tiendas lograron combinar estos elementos bellamente, usando materiales y caligrafía tradicionales mientras incluían el inglés de una manera que se sentía natural. Otras, sin embargo, usaron el inglés de una manera que se sentía forzada, creando un choque visual que distraía del entorno histórico. El estudio concluye que para que los sitios de patrimonio sigan siendo significativos, las personas que los gestionan deben ser más cuidadosas sobre cómo mezclan estos diferentes idiomas. Deben asegurar que los letreros apoyen la historia del lugar en lugar de socavarla, reconociendo que cada palabra en un letrero contribuye a la sensación general de la experiencia del visitante.

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