Barriers and Enablers to Implementing Teledentistry among Dental Healthcare Professionals: A Systematic Review of Quantitative, Qualitative, and Mixed Methods Studies
Esta revisión sistemática de 96 estudios sintetiza las barreras y facilitadores para la implementación de la teledentistería entre los profesionales de la salud dental utilizando el Marco de Dominios Teóricos, identificando las "Creencias sobre las Consecuencias" como el dominio más influyente y proporcionando una base informada por la teoría para diseñar estrategias de implementación adaptadas.
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Imagina un mundo donde un dentista puede revisar los dientes de un paciente, ofrecer consejos o detectar un problema sin que los dos tengan que estar sentados en la misma habitación. Esta es la promesa de la teledentistería, un campo que utiliza videollamadas, mensajes seguros y fotografías digitales para llevar la atención de la salud oral a las personas dondequiera que estén. Durante años, los expertos han esperado que esta tecnología resolviera grandes problemas: podría ahorrar tiempo y dinero a los pacientes, ayudar a quienes viven en zonas remotas a recibir atención y hacer que todo el sistema dental sea más eficiente. La idea es que, mediante el uso de computadoras y teléfonos, los dentistas puedan llegar a más personas y mantener sus prácticas funcionando sin contratiempos. Sin embargo, a pesar de los claros beneficios y de que la tecnología está disponible, la mayoría de los consultorios dentales no han hecho de esto una parte regular de su trabajo diario. Algo los está frenando, y comprender exactamente qué es lo que sucede se ha convertido en una pregunta fundamental para los investigadores de la salud.
Para encontrar la respuesta, un equipo de investigadores de universidades de Canadá, Francia y Estados Unidos se propuso analizar todo lo escrito sobre este tema. Reunieron una colección masiva de estudios —9os en total— publicados entre 2001 y 2024. Estos estudios procedían de 22 países diferentes, incluidos Estados Unidos, India y Arabia Saudita, e involucraron a miles de profesionales dentales, desde dentistas generales hasta especialistas y estudiantes. Los investigadores no se limitaron a leer estos estudios para ver si la teledentistería funcionaba; querían comprender el lado humano de por qué se utilizaba o no. Buscaron las razones específicas que hacían que un dentista decidiera probar la tecnología o decidiera evitarla. Para dar sentido a las miles de opiniones y experiencias diferentes, organizaron los hallazgos utilizando un mapa estructurado del comportamiento humano, agrupando cada razón en categorías como lo que la gente sabe, lo que cree que sucederá, las habilidades que poseen y el apoyo que reciben de su entorno.
Los investigadores descubrieron que las razones para usar o evitar la teledentistería son complejas y a menudo dependen de la situación específica. Por el lado positivo, muchos dentistas ven un gran valor en la tecnología. Creen que puede ahorrar tiempo, reducir la necesidad de que los pacientes viajen y disminuir los costos. Permite seguimientos más rápidos después de un procedimiento y ayuda a los dentistas a comunicarse mejor entre sí. Muchos sienten que esto abre la puerta para ayudar a personas que, de otro modo, podrían quedarse sin atención. Sin embargo, estos mismos beneficios se ven a menudo ensombrecidos por dudas seras. Un obstáculo importante es la creencia de que la teledentistería simplemente no puede ser tan precisa como ver a un paciente en persona. Muchos dentistas temen que una pantalla no pueda mostrar la imagen completa de un diente o de la encía, lo que genera temores de que puedan pasar por alto un diagnóstico o cometer un error. También existe una fuerte preocupación por el aspecto legal y financiero. Los dentistas no están seguros de si recibirán un pago por estas visitas virtuales, si las leyes permiten recetar medicamentos de forma remota o si podrían ser responsables si algo sale mal.
Otra barrera significativa es la falta de capacitación y apoyo claros. Muchos profesionales dentales sienten que no tienen las habilidades adecuadas para usar el software de manera efectiva o que no saben cómo integrarlo en su rutina diaria. También señalan problemas prácticos, como conexiones a internet deficientes, equipos costosos o la falta de personal para ayudar a gestionar la tecnología. Curiosamente, los investigadores notaron que el mismo factor podía verse como una ayuda y un obstáculo, dependiendo de la persona. Por ejemplo, la pandemia de COVID-19 obligó a muchos dentistas a probar la teledentistería por necesidad, lo que ayudó a algunos a superar su vacilación y a ver su valor. Para otros, la pandemia resaltó las dificultades de la tecnología y reforzó su preferencia por la atención tradicional en persona. El estudio también reveló que, si bien existen muchas razones para adoptar esta tecnología, los impulsores más poderosos suelen tener que ver con lo que los dentistas creen que sucederá si la utilizan. Si creen que mejorará su práctica y ayudará a sus pacientes, es más probable que la prueben. Si creen que creará más trabajo o pondrá en riesgo su reputación, es probable que la eviten.
La calidad de la evidencia que revisaron los investigadores fue variada. Aunque encontraron un gran número de estudios, solo una pequeña fracción se consideró de alta calidad metodológica. La mayor parte de la investigación se basó en encuestas donde los dentistas reportaban sus propias opiniones, lo que a veces puede estar influenciado por cómo se sienten en el momento en lugar de sus experiencias reales a largo plazo. Los investigadores señalaron que muy pocos de los estudios originales utilizaron una teoría formal para guiar sus preguntas, lo que significa que los datos estaban a veces dispersos y eran difíciles de comparar. A pesar de estas limitaciones, la revisión ofrece un panorama claro. Sugiere que introducir nueva tecnología no es suficiente para cambiar la forma en que trabajan los dentistas. Para que la teledentistería sea una parte estándar de la atención dental, las barreras deben abordarse directamente. Esto significa crear reglas claras sobre el pago y la responsabilidad, proporcionar una mejor capacitación para que los dentistas se sientan seguros de sus habilidades y asegurar que la tecnología sea confiable y fácil de usar. El camino a seguir requiere más que una nueva aplicación; requiere un cambio en el entorno y en la mentalidad de la profesión dental para convertir una idea prometedora en una realidad rutinaria.
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