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Integrating constructivist and posthumanist approaches to address educational inequalities in accounting education for sustainable development in South African FET contexts

Este estudio de caso múltiple cualitativo demuestra que la integración de enfoques constructivistas y posthumanistas en los colegios de Educación y Formación Técnica de Sudáfrica mejora las competencias contables sostenibles y la sensibilidad ética mediante iniciativas comunitarias y basadas en proyectos dependientes del contexto, al tiempo que destaca la necesidad de un apoyo sistémico para superar las disparidades de recursos entre las instituciones urbanas y rurales.

Autores originales: Ajuma Walusa, Lifutso Tsephe, Olushola Adebayo Olatunji, Makeresemese Rosy Qhosola-Mahlomaholo

Publicado 2026-09-18
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Autores originales: Ajuma Walusa, Lifutso Tsephe, Olushola Adebayo Olatunji, Makeresemese Rosy Qhosola-Mahlomaholo

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En las aulas de Sudáfrica, el legado de un pasado dividido aún moldea quién llega a aprender y qué tan bien aprende. Durante décadas, el sistema educativo fue construido para servir a algunos mientras dejaba atrás a otros, creando brechas profundas en recursos, infraestructura y oportunidades que persisten hoy en día. Dentro de este panorama, la contabilidad suele ser vista como una materia rígida de números y reglas, un conjunto de habilidades técnicas para gestionar el dinero. Sin embargo, está surgiendo una nueva perspectiva que ve la contabilidad no solo como un cálculo de beneficios, sino como una práctica profundamente conectada con las personas, las comunidades y el mundo natural. Este cambio se basa en dos ideas principales. La primera es que los estudiantes aprenden mejor cuando construyen activamente su propio entendimiento mediante la resolución de problemas reales, en lugar de simplemente escuchar conferencias. La segunda es el reconocimiento de que las acciones humanas, incluyendo las decisiones financieras, están inextricablemente ligadas al entorno y no pueden separarse de él. Cuando estas ideas se combinan, ofrecen una forma de enseñar contabilidad que prepara a los estudiantes para ser ciudadanos responsables que comprenden el impacto más amplio de su trabajo. La pregunta sigue siendo, sin embargo, si tal enfoque puede realmente funcionar en escuelas que carecen de recursos básicos, o si es posible únicamente en instituciones bien financiadas.

Los investigadores se propusieron explorar esta pregunta analizando dos institutos diferentes de Educación y Formación Técnica en Sudáfrica. Eligieron un instituto ubicado en una ciudad bulliciosa y otro en una zona rural remota para ver cómo las mismas ideas de enseñanza se desarrollaban en entornos muy distintos. El estudio involucró a treinta y una personas, incluyendo profesores, estudiantes, directivos y socios comunitarios, quienes compartieron sus experiencias a través de entrevistas y observaciones. Los investigadores buscaban indicios de una nueva forma de enseñanza que combinara el aprendizaje activo con una conciencia de la responsabilidad ecológica y social. Querían saber si los estudiantes podían aprender a pensar críticamente sobre la sostenibilidad y si estos métodos podrían ayudar a cerrar la brecha entre las escuelas ricas y las pobres.

Lo que encontraron fue una historia de dos realidades muy diferentes. En el instituto urbano, el entorno era favorable para estas nuevas ideas. Las aulas estaban equipadas con computadoras e internet confiable, y la escuela tenía fuertes conexiones con empresas locales. Aquí, los profesores pudieron llevar a cabo un proyecto donde los estudiantes analizaron los informes financieros de una empresa manufacturera real. Los estudiantes no solo miraron los números; examinaron el impacto ambiental de la empresa, como su huella de carbono y la gestión de residuos. Trabajaron juntos para conectar los beneficios de la empresa con su responsabilidad hacia el planeta. Los estudiantes informaron que esta experiencia les abrió los ojos, ayudándoles a ver que la contabilidad es más que solo cuadrar libros; es sobre tomar decisiones que afectan a la comunidad y al medio ambiente. Se sintieron más seguros y mejor preparados para la fuerza laboral moderna.

En contraste, el instituto rural enfrentó obstáculos significos. Las aulas estaban abarrotadas, las computadoras eran viejas y a menudo estaban rotas, y el internet era poco confiable. Los profesores allí querían utilizar métodos similares de aprendizaje activo, pero la falta de recursos hacía casi imposible realizar el mismo tipo de proyectos de alta tecnología. En su lugar, recurrieron a lo que tenían: su comunidad local. Los estudiantes organizaron talleres para enseñar alfabetización financiera a personas de aldeas cercanas, ayudándoles a aprender cómo presupuestar y ahorrar dinero. Este enfoque fue exitoso a su manera. Los estudiantes ganaron confianza al hablar con otros y se dieron cuenta del valor de sus habilidades para ayudar a sus vecinos. Sintieron un fuerte sentido de propósito y vieron cómo su trabajo podía marcar la diferencia en sus propias comunidades. Sin embargo, también expresaron preocupación por no estar tan bien preparados como sus contrapartes de la ciudad para empleos que requerían tecnología avanzada o conexiones con grandes empresas.

El estudio sugiere que, si bien los nuevos métodos de enseñanza pueden mejorar el aprendizaje y fomentar la confianza en ambos entornos, no pueden borrar las profundas desigualdades estructurales que existen entre ellos. Los estudiantes urbanos tuvieron acceso a herramientas y asociaciones que les permitieron involucrarse directamente con problemas ambientales y empresariales complejos. Los estudiantes rurales, a pesar de su entusiasmo y del éxito de su trabajo comunitario, se vieron limitados por la falta de infraestructura y tecnología. Los investigadores encontraron que el éxito de estos enfoques innovadores depende fuertemente del contexto en el que se utilizan. Lo que funciona en una escuela urbana bien dotada de recursos no puede simplemente copiarse y pegarse en una escuela rural sin cambios significativos.

En última instancia, el documento argumenta que integrar estos métodos de enseñanza activos y socialmente conscientes es una forma poderosa de educar a los futuros contadores, pero requiere más que buenas ideas. Exige que las escuelas y los responsables de las políticas aborden la distribución desigual de los recursos. Para crear verdaderamente un sistema educativo justo y sostenible, se debe brindar apoyo a las instituciones con menos recursos para que los estudiantes en áreas rurales puedan acceder a las mismas oportunidades de crecimiento y preparación profesional que aquellos en las ciudades. Sin este cambio sistémico, la brecha entre los dos tipos de escuelas permanecerá, sin importar cuán innovadores sean los métodos de enseñanza.

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