← Últimos artículos
📈 economics

NPL Resolution and Credit Channel Recovery in Azerbaijan: An ARDL Benchmarking Analysis Against the KAMCO Model

Este artículo emplea un marco ARDL para cuantificar la elasticidad negativa de largo plazo entre los préstamos morosos y el volumen de crédito en Azerbaiyán tras la devaluación de la moneda de 2015, revelando una trayectoria de recuperación más lenta que el modelo KAMCO de Corea del Sur y proponiendo una estrategia de política de tres pilares que involucra una compañía de gestión de activos contingentes, reformas legales para una ejecución de garantías más rápida y un vínculo estructurado entre la disposición de préstamos morosos y el préstamo a PYMES.

Autores originales: Sahil Murtuzayev, Umidvar Aliyev, Asiman İlyasov, Aynur Orujlu, Surac Bayram, Ulvi Rustemli

Publicado 2026-09-08
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Sahil Murtuzayev, Umidvar Aliyev, Asiman İlyasov, Aynur Orujlu, Surac Bayram, Ulvi Rustemli

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el mundo de la banca, se supone que el dinero debe fluir como el agua, moviéndose de quienes lo tienen hacia quienes lo necesitan para construir hogares, iniciar negocios o comprar bienes. Pero a veces, las tuberías se obstruyen. Cuando los prestatarios no pueden devolver lo que deben, estas deudas incobrables se acumulan, creando un bloqueo que detiene el movimiento de nuevo dinero. Este bloqueo se conoce como préstamo no productivo. Cuando demasiados de estos préstamos malos se acumulan, los bancos sienten temor de volver a prestar, incluso a personas que son perfectamente seguras para recibir crédito. Este miedo crea una "escasez de capital", donde toda la economía se ralentiza no porque la gente haya dejado de querer comprar cosas, sino porque los bancos se han quedado sin la confianza y el capital necesarios para decir que sí. Comprender cómo limpiar estas obstrucciones es vital para cualquier nación, porque la velocidad con la que un sistema bancario se recupera determina qué tan rápido un país puede volver a la vida normal tras una crisis financiera.

En Azerbaiyán, este estancamiento ocurrió con una rapidez y severidad asombrosas. Durante años, los bancos del país prestaron dinero en monedas extranjeras como el dólar estadounidense y el euro, mientras que las personas y empresas que tomaban ese dinero ganaban sus ingresos en la moneda local, el manat. Este arreglo funcionó bien mientras el tipo de cambio se mantuviera estable. Sin embargo, cuando los precios mundiales del petróleo cayeron y el valor del manat cayó repentinamente un 34 por ciento a principios de 2015, la deuda de los prestatarios aumentó efectivamente su valor al doble de la noche a la mañana. Un préstamo que costaba 7.800 manats pasó a valer repentinamente más de 15.500 manats. El resultado fue una ola de incumplimientos que empujó la proporción de préstamos malos al 13,8 por ciento para 2017. En respuesta, el sistema bancario se contrajo bruscamente, con el crédito total reduciéndose casi a la mitad y la revocación de 26 licencias bancarias. La pregunta que los investigadores buscaron responder no era solo qué sucedió, sino cómo funciona realmente la relación entre estos préstamos malos y el monto total de crédito en la economía, y si el camino de Azerbaiyán hacia la recuperación fue tan rápido o efectivo como podría haberlo sido.

Un equipo de investigadores de universidades de Azerbaiyán y Turquía se propuso mapear esta relación utilizando un registro detallado de la actividad bancaria del país desde 2010 hasta principios de 2024. Reunieron 57 instantáneas trimestrales de la economía, observando el volumen total de crédito, el porcentaje de préstamos que no se están reembolsando, el tamaño de la economía no petrolera y el tipo de cambio. En lugar de simplemente describir los eventos, utilizaron un método estadístico diseñado para encontrar patrones a largo plazo incluso cuando los datos son desordenados o incompletos. Este enfoque les permitió separar los efectos permanentes de los préstamos malos de las fluctuaciones temporales y medir exactamente cuánto crédito regresaría probablemente si los préstamos malos fueran saneados.

El análisis reveló una conexión clara y fuerte entre la salud de los bancos y el flujo de crédito. Los investigadores encontraron que por cada 1 por ciento de caída en la proporción de préstamos malos, el monto total de crédito disponible en la economía tiende a aumentar aproximadamente un 0,65 por ciento a largo plazo. Esto sugiere que limpiar los libros bancarios es una forma poderosa de reiniciar los préstamos. Sin embargo, el estudio también descubrió un detalle crítico: el tipo de cambio fue en realidad un motor mayor del colapso del crédito que los propios préstamos malos. La repentina devaluación de la moneda fue el choque primario que rompió el sistema. Esto significa que incluso si un país soluciona con éxito sus préstamos malos, no verá una recuperación total en los préstamos a menos que también aborde el desajuste entre la moneda en la que los bancos prestan y la moneda en la que la gente gana.

La velocidad con la que el sistema se corrigió fue otro hallazgo clave. Los investigadores calcularon que, cuando la economía estaba desequilibrada, aproximadamente la mitad de la brecha entre el nivel de crédito real y el nivel ideal se cerró dentro de un solo trimestre. Aunque esto suena eficiente, el estudio sugiere que es en realidad más lento de lo que ocurrió en otros países que enfrentaron crisis similares. Para entender esto, los investigadores observaron cómo Corea del Sur manejó una crisis comparable a finales de la década de 1990. Corea del Sur utilizó una agencia centralizada y estatal para comprar rápidamente los préstamos malos, fijar precios de manera justa y venderlos, lo que permitió que su sistema de crédito se recuperara rápidamente. En contraste, el enfoque de Azerbaiyán fue fragmentado, con diferentes entidades estatales manejando partes del problema sin una estrategia unificada o un precio basado en el mercado. Los datos indican que la recuperación de Azerbaiján fue más débil y lenta que el modelo de Corea del Sur, probablemente porque la solución no fue tan sistemática ni tan organizada.

Basándose en estos hallazgos, los autores proponen un plan de tres partes para ayudar a Azerbaiyán y economías similares a prepararse para futuras crisis. Primero, sugieren crear un marco legal prediseñado para una agencia especializada que solo se activaría si los préstamos malos superan un umbral específico, como el 8 por ciento. Esta agencia sería dirigida como una empresa, aislada de la interferencia política, y compraría los préstamos malos a precios de mercado para asegurar que se vendan rápidamente. Segundo, argumentan a favor de reformas legales para acelerar el proceso de embargo de garantías de los prestatarios que incumplen sus pagos. Actualmente, toma de 18 a 24 meses hacer cumplir un reclamo en los tribunales; acortar esto a 6 o 9 meses haría mucho más fácil que los bancos recuperen su dinero y vuelvan a prestar. Finalmente, recomiendan vincar el dinero recuperado de la venta de préstamos malos directamente con nuevos préstamos para pequeñas y medianas empresas. Esto aseguraría que, a medida que los balances de los bancos se reparan, el nuevo dinero fluya inmediatamente hacia las partes de la economía que más lo necesitan para crecer.

El estudio concluye que, si bien Azerbaiyán ha progresado en la reducción de los préstamos malos, el camino hacia un sistema bancario totalmente recuperado requiere más que solo limpiar los libros. Exige un enfoque coordinado que aborde los riesgos cambiarios, acelere la ejecución legal y utilice un mecanismo centralizado y orientado al mercado para manejar los activos en dificultades. Los investigadores advierten cuidadosamente que sus hallazgos se basan en patrones observados y comparaciones con otros países, más que en una simulación perfecta de causa y efecto. Reconocen que los datos son limitados y que las condiciones específicas de la crisis de cada país difieren. Sin embargo, la evidencia sugiere fuertemente que la forma en que un país organiza su respuesta a los préstamos malos importa tanto como la severidad de la crisis misma. Al aprender de las recuperaciones más rápidas y organizadas del pasado, Azerbaiyán puede construir un sistema financiero más resiliente para el futuro.

¿Ahogado en artículos de tu campo?

Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.

Probar Digest →