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Duration of Immunity following oral and intramuscular Immunization with ASFV-G-ΔI177L

Este estudio demuestra que la vacuna viva atenuada ASFV-G-ΔI177L, administrada ya sea por vía oral o intramuscular, proporciona a los cerdos protección contra un desafío de ASFV altamente virulento durante al menos seis meses, aunque la inmunidad protectora puede comenzar a disminuir alrededor de este tiempo.

Autores originales: Kemal Mehinagic, Alexander Schäfer, Paul Deutschmann, Saskia Weber, Dirk Höper, Monica Balasch, Elisenda Viaplana, Martin Beer, Sandra Blome, Virginia Friedrichs

Publicado 2026-09-16
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Kemal Mehinagic, Alexander Schäfer, Paul Deutschmann, Saskia Weber, Dirk Höper, Monica Balasch, Elisenda Viaplana, Martin Beer, Sandra Blome, Virginia Friedrichs

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La peste porcina africana es una enfermedad devastadora que no tiene cura ni una vacuna ampliamente aprobada, lo que deja a los porcicultores y a los gestores de la vida silvestre con pocas opciones más allá de la contención estricta y el sacrificio de las camadas infectadas. El virus se propaga fácilmente entre los cerdos y los jabalíes, causando una enfermedad grave y a menudo mortal que ha interrumpido los suministros mundiales de alimentos y ha amenazado la biodiversidad. Durante años, los científicos han estado buscando una forma segura de detener el virus, con un enfoque particular en las vacunas vivas atenuadas. Estas son vacunas hechas a partir de una versión debilitada del propio virus; entrenan al sistema inmunológico del animal para reconocer la amenaza sin causar la enfermedad en toda su magnitud. Un candidato de este tipo, un virus modificado llamado ASFV-G-ΔI177L, ha mostrado resultados prometedores en pruebas anteriores, pero los reguladores necesitan saber cuánto dura la protección y si el método de administración importa. Específicamente, necesitan determinar si administrar la vacuna mediante una aguja o a través de la boca proporciona una seguridad duradera, una cuestión que es crítica para proteger tanto a las granjas domésticas como a las poblaciones silvestres que deambulan libremente.

En un estudio reciente realizado en el Instituto Friedrich-Loefler en Alemania, los investigadores se propusieron responder a estas preguntas probando esta vacuna específica en cerdos domésticos durante un periodo de seis meses. Dividieron a treinta cerdos jóvenes en dos grupos: un grupo recibió la vacuna mediante una inyección con aguja en el músculo, mientras que el otro grupo la recibió por vía oral, imitando cómo un jabalí podría comer un cebo que contenga la vacuna. El objetivo era ver si la vacuna protegería a los animales durante todo el ciclo de vida típico de un cerdo de engorde, que es de aproximadamente seis meses. Tras la vacunación inicial, los científicos monitorearon de cerca a los animales, revisando su sangre y sus muestras para ver si el virus de la vacuna estaba presente y si los cerdos estaban desarrollando anticuerpos, que son las proteínas que el sistema inmunológico crea para combatir la infección. Encontraron que la vacuna fue bien tolerada por todos los animales. Los cerdos a los que se les administró la inyección desarrollaron anticuerpos rápidamente, mientras que el grupo oral fue un poco más lento en responder, requiriendo una segunda dosis para asegurar que la mayoría de ellos construyera una defensa. Durante los meses siguientes, el virus de la vacuna permaneció detectable en algunos animales hasta por cuatro meses, y los niveles de anticuerpos, aunque disminuyeron ligeramente con el tiempo, se mantuvieron presentes durante todo el estudio.

Seis meses después de la primera vacunación, comenzó la verdadera prueba. Los investigadores introdujeron una cepa altamente virulenta, o mortal, del virus de la peste porcina africana a todos los cerdos vacunados, así como a un pequeño grupo de cerdos no vacunados para servir como control. Los resultados fueron contundentes. Los cerdos de control no vacunados y aquellos del grupo oral que no habían respondido a la vacuna desarrollaron fiebres altas y una enfermedad grave, lo que obligó a los investigadores a poner fin humanamente a su sufrimiento en el plazo de una semana. Sin embargo, la situación fue muy diferente para los cerdos que habían respondido con éxito a la vacuna. Todos y cada uno de los cerdos que respondieron a la vacunación oral sobrevivieron al desafío, y la mayoría de los cerdos que recibieron la inyección también sobrevivieron. Los supervivientes mostraron algunos síntomas leves, como letargo y tos, pero estos no fueron causados por el propio virus de la peste porcina africana; las pruebas adicionales revelaron que sufrían una infección respiratoria distinta y no relacionada. Crucialmente, los cerdos que sobrevivieron al desafío mortal pudieron eliminar el virus de sus cuerpos en un plazo de veintiocho días, mientras que los animales desprotegidos portaron cantidades masivas del virus en su sangre y tejidos hasta el final.

El estudio también proporcionó información importante sobre cómo funciona la vacuna dependiendo de cómo se administre. Si bien la vía oral fue menos eficiente para lograr que todos los animales respondieran inicialmente, aquellos que sí respondieron estuvieron protegidos tan bien como, y en algunos casos mejor que, los animales que recibieron la inyección. Los supervivientes vacunados por vía oral mostraron niveles más bajos de virus en la sangre y excretaron menos virus a través de la nariz y la boca en comparación con el grupo inyectado. Esto sugiere que administrar la vacuna por la boca podría desencadenar una defensa más fuerte en el punto donde el virus entra naturalmente al cuerpo, como la nariz y la boca, bloqueando eficazmente la infección antes de que se propague por todo el cuerpo. Sin embargo, el estudio también destacó que la inmunidad no es un escudo permanente para todos. Dos cerdos que recibieron la inyección y habían desarrollado anticuerpos enfermaron y tuvieron que ser sacrificados, lo que sugiere que, para algunos individuos, la inmunidad protectora puede empezar a desvanecerse alrededor de la marca de los seis meses.

Estos hallazgos ofrecen una imagen clara del potencial y las limitaciones de este candidato a vacuna. La investigación demuestra que el ASFV-G-ΔI17L puede proporcionar una protección sustancial contra un desafío viral letal durante al menos seis meses, lo que cubre la vida típica de un cerdo de mercado. El hecho de que la vacunación oral pueda ser tan efectiva como una inyección para quienes responden la convierte en una opción particularmente atractiva para proteger las poblaciones de jabalíes, donde administrar una inyección es imposible. No obstante, el estudio también confirma que la ciencia aún no es perfecta; la protección no es absoluta para cada animal, y la duración de la inmunidad puede variar. A medida que los científicos continúan refinando estas vacunas, este trabajo proporciona los datos esenciales necesarios para avanzar hacia un producto con licencia que finalmente podría ayudar a controlar esta amenaza global para la producción porcina y la vida silvestre.

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