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Walk and talk interventions across psychotherapy, counselling, and coaching: a scoping review of designs and components

Esta revisión de alcance de ocho intervenciones de "caminar y hablar" basadas en la naturaleza a través de la psicoterapia, la consejería y el coaching revela una heterogeneidad significativa en su diseño y una brecha crítica entre el contenido clínico desarrollado por los profesionales y la comprobación empírica, resaltando la necesidad de un reporte y una investigación más rigurosos para apoyar la práctica basada en la evidencia.

Autores originales: Pier-Olivier Paradis, Jasmine Piché, Marie-Claude Lallier Beaudoin, Catherine Malboeuf-Hurtubise

Publicado 2026-10-14
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Autores originales: Pier-Olivier Paradis, Jasmine Piché, Marie-Claude Lallier Beaudoin, Catherine Malboeuf-Hurtubise

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Durante décadas, los científicos han sabido que salir al mundo natural hace más que solo limpiar el aire; despeja la mente. Este creciente cuerpo de investigación sugiere que el simple hecho de estar en espacios verdes —parques, bosques o jardines— puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y apoyar la salud mental en general. Partiendo de esta base, un subconjunto específico de profesionales comenzó a experimentar con un giro único: trasladar la sesión de terapia tradicional fuera de la oficina y hacia un sendero de caminata. En lugar de sentarse frente a frente al otro lado de un escritorio, un terapeuta y un cliente caminan uno al lado del otro a través de la naturaleza mientras conversan. Este enfoque, a menudo llamado "caminar y hablar" (walk and talk), tiene como objetivo combinar los efectos calmantes del aire libre con el poder curativo de la conversación, con la esperanza de que el movimiento y el entorno ayuden a las personas a abrirse y procesar sus sentimientos de nuevas maneras. Si bien la idea ha ganado popularidad entre los profesionales, la comunidad científica ha luchado por mantenerse al día con la forma en que estas sesiones se estructuran realmente, qué sucede dentro de ellas y si funcionan de la misma manera en diferentes tipos de ayuda, desde el coaching profesional hasta la psicoterapia clínica.

Para dar sentido a este panorama disperso, investigadores de la Université de Sherbrooke y la Université Laval en Canadá realizaron una revisión exhaustiva de la literatura científica disponible. Se propusieron mapear exactamente cómo se diseñan estas sesiones de caminata al aire libre. El equipo buscó en diez bases de datos principales que cubren psicología, ciencias de la salud y gestión empresarial, buscando estudios revisados por pares publicados en inglés antes de principios de 2026. Buscaban cualquier estudio donde un profesional cualificado, como un psicólogo o un coach certificado, dirigiera una sesión de caminata al aire libre para ayudar a alguien con desafíos de salud mental, estrés o crecimiento personal. Tras filtrar casi novecientos registros y eliminar duplicados, los investigadores redujeron su enfoque a solo nueve artículos que cumplían con sus estrictos criterios. Estos nueve artículos describían ocho intervenciones distintas, que involucraban a un total de 257 participantes de siete países diferentes, incluyendo los Estados Unidos, Dinamarca, Australia y Corea del Sur.

Lo que los investigadores encontraron fue un campo definido por la variedad en lugar de la uniformidad. No existía una única fórmula de "caminar y hablar". Las intervenciones que revisaron diferían enormemente en casi todos los aspectos. Algunas sesiones duraban solo cuatro semanas, mientras que otras se extendían durante seis meses. La duración de una sola reunión variaba desde los treinta minutos hasta las tres horas. La frecuencia de las reuniones variaba desde una vez por semana hasta tres veces por semana, y algunas incluso espaciaban las sesiones por meses. Los lugares eran igual de diversos, teniendo lugar en parques locales con fuentes de agua, campus universitarios, terrenos escolares, jardines botánicos e incluso grandes arboretos que sirven como museos vivos de árboles y plantas. Los participantes también provenían de distintos ámbitos de la vida, incluyendo adultos con depresión, mujeres con síntomas de estrés postraumático, hombres con agotamiento (burnout) e incluso estudiantes de secundaria con desafíos de comportamiento.

A pesar de esta diversidad, los investigadores pudieron identificar hilos comunes en cómo se construían estas sesiones. En la mayoría de los casos, la naturaleza desempeñaba un papel que se situaba en algún punto de un espectro. En un extremo, el aire libre servía meramente como un fondo agradable, un lugar para caminar y hablar donde el entorno mismo no era el foco de la conversación. En el otro extremo, la naturaleza era un participante activo en el proceso de curación. En estas sesiones más inmersivas, los terapeutas utilizaban el bosque o el jardín como una herramienta para ayudar a los clientes. Por ejemplo, un terapeuta podría pedirle a un cliente que observe los árboles para ayudarlo a reflexionar sobre sus propios problemas, o podrían realizar actividades de jardinería para practicar la atención plena (mindfulness). Algunas sesiones incluían ejercicios específicos como técnicas de respiración, prácticas de conexión con la tierra (grounding) para ayudar a las personas a estar presentes en el momento, o incluso la escritura de diarios donde los clientes anotaban sus pensamientos y tomaban fotografías del paisaje para capturar sus ideas.

Los métodos utilizados para guiar estas conversaciones también variaban significativamente. Algunos terapeutas se apoyaban en marcos clínicos establecidos, como la terapia cognitivo-conductual, que ayuda a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos, o la reducción del estrés basada en la atención plena, que se centra en permanecer consciente del momento presente sin juzgar. Otros se basaban en enfoques humanistas, enfatizando la empatía y la relación entre el terapeuta y el cliente. Algunos enfoques eran más eclécticos, mezclando elementos de diferentes escuelas de pensamiento, incluida la ecopsicología, que explora la conexión entre el bienestar humano y el mundo natural. Un estudio incluso incorporó ejercicios de psicología positiva, alentando a los participantes a practicar la gratitud y utilizar sus fortalezas personales.

Sin embargo, la revisión también destacó una brecha significativa en el conocimiento actual. Si bien existe un rico cuerpo de consejos prácticos escritos por terapeutas y coaches sobre cómo llevar a cabo estas sesiones, los estudios científicos revisados a menudo carecían de detalles. Muchos de los artículos no explicaban completamente las técnicas específicas utilizadas o el razonamiento teórico detrás de ellas. Los investigadores señalaron que las descripciones más detalladas de estas intervenciones provenían de la literatura clínica escrita por profesionales para otros profesionales, pero estas ricas descripciones no han sido probadas o medidas exhaustivamente en los estudios científicos revisados. Esto crea una distancia entre lo que los profesionales están haciendo en el campo y lo que los datos científicos pueden confirmar actualmente. Los estudios existentes mostraban resultados prometedores, pero la falta de un reporte estandarizado dificulta saber exactamente qué partes de la intervención son responsables de los beneficios.

Los autores concluyeron que, si bien el concepto de caminar y hablar en la naturaleza claramente está echando raíces en diferentes disciplinas, el campo se encuentra todavía en sus primeras etapas de desarrollo. Las intervenciones se caracterizan por la flexibilidad y la adaptación al individuo en lugar de un protocolo rígido de tamaño único. Para avanzar y construir una base de evidencia más sólida, los investigadores sugieren que los estudios futuros necesitan describir sus métodos con una precisión mucho mayor. Necesitan delinear claramente no solo que ocurrió una sesión, sino exactamente qué se dijo, qué ejercicios se realizaron y cómo se utilizó el entorno. Solo con este nivel de detalle podrá la comunidad científica comprender verdaderamente cómo replicar estos éxitos y ayudar a más personas a encontrar la sanación a través del simple acto de caminar y hablar en el mundo natural.

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