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Perception of Cross-cultural Garden Tourism: A Case Study of the New York Chinese Scholar's Garden at Snug Harbor

Este estudio analiza las reseñas textuales y las fotografías del Jardín del Erudito Chino de Nueva York para revelar que, si bien la arquitectura y la vegetación son temas comunes en ambos medios, la composición visual de las fotos de los visitantes y sus evaluaciones de sentimiento verbal son ampliamente independientes, con los elementos visuales explicando menos del 7% de la varianza en el sentimiento de las reseñas.

Autores originales: Lin Zhou, Fan Yang, Hainan Yan, Peijun Jia

Publicado 2026-10-13
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Lin Zhou, Fan Yang, Hainan Yan, Peijun Jia

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Cuando las personas viajan a un lugar que se siente diferente a su hogar, a menudo intentan capturar la experiencia en palabras e imágenes. Pueden escribir una reseña describiendo qué tan pacífico se siente un jardín, o tomar una foto de un puente de piedra sobre un estanque de carpas koi. Durante décadas, investigadores han estudiado cómo estos registros digitales moldean nuestra comprensión de un destino, tratando la colección de publicaciones en línea como una especie de memoria colectiva. Al mismo tiempo, otros académicos han analizado de cerca el diseño físico de los jardines, analizando cómo los arquitectos disponen rocas, agua y plantas para crear un estado de ánimo específico. Lo que ha quedado poco claro es cómo estas dos formas de ver el mismo lugar —la descripción escrita y la instantánea visual— se relacionan realmente entre sí. ¿Coinciden las cosas que la gente fotografía con más frecuencia con las cosas que elogian en sus reseñas? ¿Una foto llena de árboles verdes garantiza una reseña positiva, o los dos registros están contando historias diferentes sobre la misma visita?

Para responder a estas preguntas, un equipo de investigadores centró su atención en el Jardín del Erudito Chino en Snug Harbor, en Staten Island, Nueva York. Construido al estilo de los jardines clásicos de Suzhou, China, este espacio ofrece un entorno único donde el diseño tradicional chino se encuentra con el turismo cotidiano de los Estados Unidos. Los investigadores recopilaron una enorme cantidad de datos de tres plataformas de viajes populares: Yelp, Google Maps y Twitter. Recolectaron casi 1,400 reseñas escritas y más de 1,300 fotografías publicadas por visitantes entre 2008 y 2025. El objetivo no era solo contar cuántas personas gustaban del jardín, sino ver si el contenido visual de las fotos podía predecir el tono emocional de las reseñas escritas. Querían saber si la cámara y la pluma estaban registrando la misma experiencia o dos experiencias enteramente distintas.

El equipo primero analizó lo que los visitantes decían realmente. Tras filtrar las publicaciones irrelevantes, analizaron 942 reseñas. Los resultados mostraron que la mayoría de los visitantes se sentían positivos respecto al jardín, con casi un 5 de por ciento de las reseñas expresando felicidad o satisfacción. Las palabras que aparecieron con más frecuencia describían el lugar como hermoso, pacífico y auténtico. Cuando los investigadores desglosaron los elementos específicos del jardín mencionados en el texto, la arquitectura resultó ser la principal. La gente escribía frecuentemente sobre edificios, pabellones y techos, seguida de cerca por menciones de plantas, particularmente el bambú. Los elementos de agua y las rocas también fueron discutidos, pero con menos frecuencia que las estructuras construidas y la vegetación. Esto sugirió que, cuando los visitantes plasmaban sus pensamientos en palabras, se sentían atraídos por los elementos hechos por el hombre tanto como, o quizás más que, por los naturales.

A continuación, los investigadores centraron su atención en las fotografías. Utilizando un software informático capaz de reconocer objetos en imágenes, analizaron 1,395 fotos para ver qué elementos aparecían con mayor frecuencia. Los resultados aquí fueron ligeramente diferentes a los del texto. Las cosas más comunes capturadas en las fotos fueron árboles, plantas y el cielo. Aunque los edificios y las rocas también aparecieron con frecuencia, los elementos naturales dominaron el registro visual. El software también observó cómo aparecían estos elementos juntos. Encontró que la combinación más frecuente en una sola foto era una planta junto a un edificio. Este emparejamiento ocurrió en casi 900 fotos, mucho más que cualquier otra combinación. El agua y las rocas también aparecieron juntas a menudo, pero eran menos propensas a ser el foco central de una imagen. Los datos visuales pintaron la imagen de un jardín donde la naturaleza y la arquitectura se ven casi siempre una al lado de la otra, enmarcando la vista del visitante.

La parte más reveladora del estudio llegó cuando los investigadores intentaron conectar ambos conjuntos de datos. Observaron las fotos específicas que fueron publicadas junto a las reseñas escritas y se hicieron una pregunta simple: ¿podían las cosas visibles en la foto predecir qué tan positiva o negativa sería la reseña escrita? Utilizaron varios modelos computacionales diferentes para probar esta relación, tratando la presencia de elementos como árboles, agua o edificios como pistas para adivinar el estado de ánimo del visitante. La respuesta fue sorprendente. Los modelos no lograron encontrar un vínculo sólido. Sin importar cómo ajustaran el análisis, la composición visual de una foto no podía predecir de manera confiable el sentimiento del texto que la acompañaba. El mejor modelo logró explicar menos del 7 por ciento de la variación en cómo se sentían las personas.

Este hallazgo sugiere que la forma en que las personas ven un jardín con sus ojos y la forma en que lo describen con palabras son actos mayormente independientes. Una foto puede estar llena de vegetación exuberante y un cielo azul despejado, y aun así, la persona que la tomó podría escribir una reseña neutral o incluso crítica sobre el servicio o la multitud. Por el contrario, una foto de un simple muro de piedra podría estar vinculada a una reseña entusiasta sobre la tranquilidad del jardín. Los investigadores concluyeron que, para los jardines chinos en el extranjero, los rastros visuales dejados por los visitantes y las descripciones verbales que escriben son registros complementarios, no intercambiables. Capturan facetas diferentes de la experiencia que no necesariamente se alinean. El estudio no demuestra que una forma de registrar sea mejor que la otra, pero sí muestra que no podemos asumir que una imagen hermosa garantiza una historia feliz, o que una historia feliz requiere una foto de un monumento específico. Al final, la huella digital de un visitante es una mezcla compleja de lo que eligió mostrar y lo que eligió decir, y ambas no siempre cuentan la misma historia.

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