Beyond the desert: new paleoenvironmental evidence for Nothrotheriops (Xenarthra, Folivora) from the Late Pleistocene of Argentina
Este artículo describe un nuevo fragmento de dentario de *Nothrotheriops* del Pleistoceno tardío de Argentina que expande el rango geográfico conocido del género hacia un paleoambiente heterogéneo distinto de los entornos áridos típicos de América del Norte, al tiempo que señala que la asignación de la especie específica del espécimen permanece sin resolver debido a limitaciones morfológicas e incertidumbres taxonómicas.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo
Durante millones de años, las Américas fueron el hogar de un grupo notable de mamíferos conocidos como perezosos terrestres. A diferencia de los pequeños perezosos que viven en los árboles de las selvas tropicales de América Central y del Sur hoy en día, estos parientes antiguos eran criaturas masivas y de movimientos lentos que caminaban sobre la tierra. Pertenecían a una familia más grande de animales llamados xenartros, que también incluye a los armadillos y los osos hormigueros. Aunque muchos de estos gigantes desaparecieron cuando terminó la última glaciación, sus huesos fosilizados cuentan una historia de cómo vivieron, por dónde viajaron y en qué entornos pudieron sobrevivir. Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que un tipo particular de perezoso terrestre, conocido como Nothrotheriops, era una criatura de los desiertos secos y polvorientos de América del Norte. Sus restos se encontraban con mayor frecuencia en lugares como los paisajes áridos del suroeste de Estados Unidos y México, lo que llevó a los investigadores a imaginarlo como un animal perfectamente adaptado al calor y a la falta de agua.
Esta imagen, sin embargo, está siendo redibujada por un nuevo descubrimiento en Argentina. Un equipo de investigadores examinó recientemente un fragmento de una mandíbula encontrado en la provincia de Santa Fe, Argentina. Esta pieza de hueso, que pertenece a un perezoso terrestre Nothrotheriops, fue desenterrada de capas de tierra que cuentan una historia muy diferente sobre el hogar del animal. El sedimento que rodea al fósil sugiere que, cuando este perezoso vivía allí, el paisaje no era un desierto en absoluto. En su lugar, era un entorno húmedo y complejo lleno de ríos, marismas y vegetación exuberante. Este hallazgo desafía la idea largamente sostenida de que estos animales estaban restringidos a hábitats secos y sugiere que eran mucho más adaptables de lo que se pensaba, capaces de prosperar en condiciones diversas y húmedas durante la última glaciación.
El viaje hacia este descubrimiento comenzó con una pequeña e insignificante pieza de roca que contenía un fragmento de una mandíbula inferior derecha. El fósil fue encontrado cerca de la ciudad de Puerto San Martín, en una región de Argentina conocida como la Pampa Norte. Los investigadores, Diego Brandoni y Raúl I. Vezzosi, limpiaron y estudiaron cuidadosamente el hueso, que había sido preservado en capas de tierra conocidas como la Formación Puerto San Martín. Estas capas están compuestas por un suelo limoso que fue depositado por ríos de movimiento lento y lagos poco profundos, un fuerte contraste con las arenas transportadas por el viento de los desiertos donde el Nothrotheriops se encuentra habitualmente. Al medir la mandíbula y comparar su forma y tamaño con docenas de otros fósiles de perezosos terrestres de museos de todo el mundo, el equipo confirmó que este espécimen pertenecía al género Nothrotheriops.
Identificar la especie específica del perezoso resultó ser una tarea más difícil. El género Nothrotheriops contiene dos especies bien conocidas: una que era generalmente más grande y otra que era ligeramente más pequeña. Los investigadores buscaron características específicas en la mandíbula, como la longitud de la fila dental en relación con la parte frontal de la mandíbula, para realizar una identificación precisa. Sin embargo, la parte frontal de la mandíbula faltaba en su espécimen, lo que hacía imposible medir las proporciones necesarias. Además, el equipo señaló que otro perezoso terrestre antiguo de la misma región, que anteriormente se pensaba que era un género diferente llamado Nothropus, podría pertenecer en realidad al mismo grupo que Nothrotheriops. Debido a estas incertidumbres y a las partes faltantes de la mandíbula, los científicos decidieron que lo más exacto era clasificar el espécimen simplemente como Nothrotheriops sp., indicando que es un miembro del grupo pero que aún no ha sido asignado a una especie específica.
Lo que hace que este descubrimiento sea verdaderamente significativo no es solo la identidad del animal, sino el mundo en el que vivía. La evidencia geológica del sitio donde se encontró la mandíbula pinta una imagen vívida del entorno durante el tiempo en que el perezoso estuvo vivo, hace aproximadamente entre 90.000 y 118.000 años. Este período corresponde a una fase cálida y húmeda conocida como el Último Interglacial, cuando los niveles del mar eran más altos y el clima en esta parte de América del Sur era mucho más húmedo de lo que es hoy. Las capas de roca que contienen el fósil muestran signos de sistemas fluviales de baja energía y áreas pantanosas, con evidencia de árboles y vegetación densa creciendo cerca. Esto contrasta drásticamente con los entornos secos, similares a desiertos, donde los fósiles de Nothrotheriops se encuentran típicamente en los Estados Unidos y México.
La presencia de un perezoso terrestre en un paisaje tan húmedo y vegetado sugiere que estos animales no estaban limitados a condiciones áridas. Si bien ciertamente estaban cómodos en lugares secos, esta nueva evidencia indica que poseían una flexibilidad que les permitía habitar una amplia gama de entornos, desde los desiertos secos del norte hasta los humedales del sur. Los investigadores sugieren que, durante estos períodos cálidos y húmedos, la expansión de los ríos y las marismas pudo haber creado un corredor que permitió a estos animales moverse más al sur de lo que habían hecho antes. El registro fósil de esta región, que incluye otros mamíferos grandes y evidencia de una vida vegetal diversa, respalda la idea de un paisaje dinámico donde existían diferentes hábitats uno al lado del otro.
Este hallazgo añade un nuevo capítulo a la historia de cómo la vida se desplazó a través de las Américas. Sugiere que los perezosos terrestres no eran solo especialistas del desierto, sino generalistas capaces de adaptarse a climas cambiantes y ecosistemas diversos. A medida que el clima cambiaba entre ciclos húmedos y secos a lo largo de miles de años, estos animales probablemente seguían los recursos disponibles, moviéndose a través de bosques, pastizales y humedales. La mandíbula de Argentina sirve como un recordatorio tangible de que el pasado fue más complejo que un simple mapa de zonas secas y húmedas. Muestra que incluso las criaturas que creemos conocer bien pueden sorprendernos, revelando capacidades ocultas y un alcance más amplio de lo que nuestros mapas anteriores permitían. La historia de Nothrotheriops ya no es solo un relato de habitantes del desierto, sino la narrativa de un animal resiliente que prosperó a través de un continente cambiante.
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