Enhancing competency-based dermatology and venereology education for undergraduate medical students in Burundi medical schools: A modified Delphi study
Este estudio utilizó una técnica Delphi modificada de dos rondas que involucró a un panel de expertos para validar y establecer un currículo de 42 competencias básicas para mejorar la educación en dermatología y venereología entre los estudiantes de medicina de pregrado en Burundi.
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En las bulliciosas clínicas de Burundi, la primera línea de defensa de un médico contra la enfermedad es a menudo un médico general que debe reconocer una afección cutánea antes de que se consulte siquiera a un especialista. Durante décadas, la formación de estos futuros médicos en Burundi dependió de un método tradicional: un profesor se presenta ante una clase, imparte un programa de estudios y los estudiantes memorizan hechos para un examen. Este enfoque se centra excesivamente en lo que un estudiante sabe, en lugar de en lo que realmente puede hacer. En contraste, una filosofía educativa moderna conocida como educación médica basada en competencias desplaza el enfoque hacia la maestría. Aquí, el objetivo no es solo asistir a conferencias, sino demostrar habilidades específicas y del mundo real, como identificar correctamente un sarpullido o aplicar un tratamiento de forma segura. El desafío en Burundi ha sido que el currículo de enfermedades de la piel y de transmisión sexual, un tema crítico dada la prevalencia de estas condiciones, permaneció estancado en el modelo antiguo. Carecía de una lista clara y actualizada de las habilidades y conocimientos exactos que un estudiante debe poseer para estar preparado para el trabajo, dejando vacíos en cómo se gestionan las enfermedades comunes y emergentes.
Para cerrar esta brecha, un equipo de investigadores se propuso reconstruir la base de la educación sobre enfermedades de la piel para los estudiantes de medicina en Burundi. No se limitaron a reescribir un libro de texto; se involucraron en un proceso riguroso para acordar exactamente qué debe ser capaz de hacer un estudiante. El equipo comenzó recopilando información existente de la literatura médica y manteniendo discusiones con profesores y estudiantes de cuatro facultas de medicina en todo el país. A partir de estas conversaciones y documentos, compilaron una lista de cuarenta y tres posibles habilidades y puntos de conocimiento, que iban desde la comprensión de la estructura básica de la piel hasta el reconocimiento de infecciones virales complejas y enfermedades tropicales desatendidas. Estos elementos se organizaron en diez áreas distintas de estudio para asegurar una cobertura integral del tema.
Los investigadores procedieron entonces a un método llamado la técnica Delphi, una forma estructurada para que los expertos alcancen un consenso sin la presión de un debate cara a cara. En la primera ronda, cuarenta expertos de diversos campos médicos, incluyendo médicos generales, cirujanos y especialistas en medicina interna, revisaron la lista. Se les pidió que calificaran cada elemento como no importante, importante o muy importante. Los resultados fueron claros: la gran mayoría de las habilidades propuestas fueron consideradas esenciales. En promedio, más del sesenta por ciento de los expertos calificaron los elementos como muy importantes, y otro treinta por ciento como importantes. Solo una mínima fracción fue considerada poco importante. Esta ronda confirmó que la lista propuesta era relevante y necesaria para el contexto burundés.
En la segunda y última ronda, el grupo se redujo a un panel más pequeño de nueve especialistas, incluyendo siete dermatólogos y dos expertos en diseño curricular. Su tarea fue finalizar la lista y asegurar que la redacción de cada habilidad fuera precisa. Durante esta sesión, los expertos acordaron cuarenta y dos de los cuarenta y tres elementos originales. Se eliminó una habilidad específica relacionada con una prueba de laboratorio llamada frotis de Tzanck porque la mayoría del panel consideró que no era esencial que un estudiante de medicina de pregrado la realizara de forma independiente. Las cuarenta y dos competencias restantes se organizaron entonces en un marco claro que definía no solo lo que los estudiantes debían saber, sino cómo debían aprenderlo y cómo debían evaluarse sus habilidades.
El resultado final es una hoja de ruta detallada para la enseñanza de la dermatología y la venereología. Especifica que los estudiantes deben aprender a identificar desde infecciones bacterianas comunes y enfermedades fúngicas hasta las manifestaciones cutáneas de condiciones sistémicas como la diabetes y el VIH. El currículo también aborda los desafíos únicos de la región, asegurando que los estudiantes puedan reconocer enfermedades tropicales desatendidas que son prevalentes en Burundi pero que podrían pasarse por alto en otros lugares. Más allá del diagnóstico, el plan incluye capacitación sobre los aspectos psicológicos y éticos del tratamiento de pacientes con afecciones de la piel, reconociendo el estigma social que a menudo acompaña a estas enfermedades. Los investigadores delinearon métodos específicos para enseñar estas habilidades, tales como clínicas al pie de la cama y discusiones en grupos pequeños, y definieron cómo evaluarlas, asegurando que la capacidad de un estudiante para realizar un procedimiento sea observada y verificada, no solo descrita en un examen escrito.
Este estudio representa la primera vez que un enfoque estructurado y basado en competencias de este tipo se aplica a la educación sobre enfermedades de la piel en Burundi. Al alejarse de un modelo rígido, basado únicamente en conferencias, hacia uno que prioriza las habilidades demostrables, el nuevo currículo tiene como objetivo producir médicos que estén mejor preparados para manejar las diversas y urgentes afecciones cutáneas que encontrarán en su práctica. El trabajo confirma que, si bien el conocimiento médico central es universal, las habilidades específicas requeridas para los médicos en Burundi deben adaptarse a la realidad local, asegurando que cada estudiante se gradúe con la capacidad práctica para cuidar la salud de la piel de su comunidad.
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