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The role of benefit-cost analysis in water supply and sanitation project decisions: A qualitative study of three multilateral development banks

Este estudio cualitativo de tres bancos multilaterales de desarrollo revela que, si bien el análisis de costo-beneficio es un componente crítico de la evaluación de proyectos de abastecimiento de agua y saneamiento, su efectividad se ve obstaculizada por las limitaciones de datos, los desafíos en la medición de impactos diversos y la participación restringida de las partes interesadas, lo que requiere la actualización de directrices, capacitación del personal y bases de datos de modelos compartidos para mejorar la toma de decisiones.

Autores originales: Omran Musa, Oliver Cumming, Elisa Van Waeyn, Ian Ross

Publicado 2026-11-05
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Omran Musa, Oliver Cumming, Elisa Van Waeyn, Ian Ross

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Cada día, miles de millones de personas dependen del agua que fluye de un grifo y de sistemas de saneamiento que transportan los desechos de forma segura. Estos servicios no son solo una cuestión de conveniencia; son la base de la salud humana, permitiendo que los niños sobrevivan, que las familias ahorren tiempo y que las comunidades crezcan. Sin embargo, a pesar de la clara necesidad, miles de millones de personas aún carecen de acceso, y el dinero disponible para construir estos sistemas es limitado. Los gobiernos y las organizaciones internacionales deben decidir dónde gastar cada dólar, eligiendo entre proyectos competidores en diferentes países o diferentes sectores. Para tomar estas decisiones de manera justa y efectiva, a menudo recurren a un método llamado análisis de costo-beneficio. En términos sencillos, esta es una forma de sopesar el bien total que aportará un proyecto frente al costo total de construirlo y mantenerlo. Intenta dar un valor a cosas como la reducción de días de enfermedad, ríos más limpios y tiempo ahorrado, para ver si la inversión realmente vale la pena.

Durante décadas, los principales prestamistas internacionales conocidos como bancos multilaterales de desarrollo han utilizado este método para decidir qué proyectos de agua y saneamiento financiar. Estos bancos, incluyendo el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Africano de Desarrollo, han inyectado más de dieciocho mil millones de dólares en el sector tan solo en la última década. Sin embargo, aunque la matemática detrás de estas decisiones es bien conocida, el proceso humano de cómo se realizan realmente estos cálculos, y cómo influyen verdaderamente en el "sí" o "no" final sobre un proyecto, ha permanecido siendo un misterio. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la London School of Hygiene & Tropical Medicine y la School of Oriental and African Studies levanta el telón de este proceso. Al hablar directamente con el personal que diseña y aprueba estos proyectos, los investigadores descubrieron cómo funcionan estas evaluaciones económicas en el mundo real, dónde tienen éxito y dónde encuentran dificultades.

Los investigadores llevaron a cabo una investigación detallada entrevistando a miembros del personal de los tres bancos de desarrollo más grandes. Hablaron con quince personas, incluidos gestores de proyectos, economistas y consultores, que habían trabajado en trece proyectos recientes de agua y saneamiento en África, Asia y Europa. El equipo también realizó discusiones grupales con un subconjunto de estos miembros del personal para profundizar en sus experiencias. Hicieron preguntas específicas sobre cómo se creó el análisis de costo-beneficio, quién participó en el proceso, qué datos se utilizaron y cómo los números finales influyeron en la decisión de aprobar un proyecto. El objetivo no era mirar las hojas de cálculo en sí mismas, sino comprender la historia detrás de ellas: los desafíos que enfrentó el personal, las reglas que siguieron y la realidad de cómo se utilizan estas herramientas económicas cuando hay millones de dólares en juego.

El estudio encontró que, para estos bancos, el análisis de costo-beneficio es un paso obligatorio que ocurre antes de que un proyecto sea aprobado. Se trata como un punto de control crítico para asegurar que el banco no esté desperdiciando sus limitados recursos en proyectos que no tienen sentido económico. El proceso suele comenzar temprano, a menudo cuando un proyecto es solo un concepto, y continúa durante la fase de planificación detallada. Los miembros del personal siguen directrices internas y estándares internacionales para construir sus modelos, y el trabajo está sujeto a rigurosas revisiones internas por parte de pares y economistas sénior. Sin embargo, los investigadores descubrieron que el proceso está lejos de ser perfecto. Uno de los mayores obstáculos es la calidad de los datos. En muchos de los países donde se llevan a cabo estos proyectos, simplemente no existen registros fiables sobre salud, uso del agua o economía local. El personal a menudo tiene que recurrir a estimaciones o datos de países vecinos, lo que dificulta calcular el verdadero valor de un proyecto con precisión.

Otro hallazgo significativo es la dificultad para medir la gama completa de beneficios. Si bien es relativamente fácil contar el costo de tuberías y bombas, es mucho más difícil poner un número al valor de un niño que permanece en la escuela porque no está enfermo, o al tiempo que una mujer ahorra al no tener que caminar kilómetros por agua. El estudio mostró que el personal a menudo tiene dificultades para cuantificar estos beneficios "no relacionados con la salud", y a veces las ganancias sociales o ambientales se pasan por alto porque son demasiado complejas de medir. Además, una vez que un proyecto es aprobado y se libera el financiamiento, el enfoque suele cambiar totalmente hacia el gasto del dinero y la construcción de la infraestructura. El plan para rastrear si los beneficios previstos realmente ocurren después de que el proyecto finaliza se descuida con frecuencia. Esto significa que los bancos rara vez tienen la oportunidad de ver si sus cálculos originales fueron correctos, lo que dificulta aprender y mejorar para futuros proyectos.

Quizás el dato más revelador de las entrevistas concierne a cómo estos análisis influyen en la decisión final. El personal confirmó que un proyecto con un resultado económico negativo generalmente no puede seguir adelante; simplemente no será aprobado. Sin embargo, los investigadores también encontraron que, si un proyecto muestra inicialmente un mal resultado, el equipo a menudo regresa y lo rediseña. Pueden ajustar los costos, cambiar el alcance o intentar encontrar nuevas formas de contar los beneficios —como incluir impactos del cambio climático o la creación de empleo— hasta que los números sean positivos. Esto sugiere que, si bien el análisis es un poderoso guardián, también puede ser una herramienta flexible que se ajusta para adaptarse a un proyecto que las partes interesadas ya quieren construir. El proceso de toma de decisiones no está impulsado únicamente por el análisis económico; es una mezcla de viabilidad económica, impacto social, prioridades políticas y preocupaciones ambientales. En algunos casos, un proyecto con un caso económico débil podría aun así ser aprobado si tiene una necesidad social muy fuerte, pero esto es la excepción más que la regla.

El estudio concluye que, si bien el análisis de costo-beneficio es una parte central de cómo operan estos bancos, el sistema necesita mejoras para ser más efectivo. Los investigadores sugieren que los bancos deberían actualizar sus directrices para facilitar la identificación y medición de diferentes tipos de beneficios, especialmente aquellos relacionados con la salud y el medio ambiente. Recomiendan la creación de una base de datos compartida donde el personal pueda acceder a datos y modelos de proyectos pasados, lo que ayudaría a evitar empezar desde cero cada vez y mejoraría la precisión de sus cálculos. Adicionalmente, se necesita más capacitación para ayudar al personal a navegar las complejidades de estos modelos, particularmente en regiones donde los datos escasean. Al realizar estos cambios, los bancos podrían asegurar que sus evaluaciones económicas no sean solo un obstáculo burocrático, sino una herramienta genuina que les ayude a entregar el mayor valor para las personas que más necesitan agua limpia y saneamiento.

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