Gender, Race, and Class in the University Curriculum: Structural Silences and Epistemic Tensions in Course Syllabi at a Global South Public University
Este estudio analiza 3.248 programas de cursos en la Universidad Federal de Bahía, Brasil, para revelar que, a pesar de los marcos regulatorios, el género, la raza y la clase permanecen mayoritariamente ausentes del currículo debido a un modelo de incorporación selectiva que preserva las jerarquías epistémicas al concentrar el contenido crítico en las Humanidades mientras mantiene una "neutralidad técnica" en las áreas STEM y profesionales.
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Imagina la universidad como una biblioteca gigante y bulliciosa donde los estudiantes van para aprender cómo funciona el mundo. Durante mucho tiempo, esta biblioteca fue construida por un grupo muy específico de personas que decidieron qué libros eran "importantes" y cuáles eran solo "historias divertidas". Llenaron los estantes con ideas sobre ciencia, historia y sociedad que reflejaban principalmente sus propias vidas, ignorando las experiencias de las mujeres, de las personas de diferentes razas y de aquellos de entornos más pobres. Esto no se trata solo de quién tiene permiso para cruzar la puerta principal; se trata de lo que realmente hay en los estantes.
En años recientes, muchas universidades han intentado solucionar esto invitando a más estudiantes diversos a unirse. Pero queda una gran pregunta: ¿cambió la universidad realmente sus libros, o simplemente invitó a gente nueva a leer las mismas historias de siempre? Para entender esto, los investigadores observan algo llamado "justicia epistémica", que es una forma elegante de preguntar: "¿Qué conocimiento cuenta como real y qué conocimiento es tratado como invisible?". También observan la "interseccionalidad", un concepto que ayuda a ver cómo la raza, el género y la clase social se mezclan para dar forma a la vida de una persona, en lugar de verlas como problemas separados. Si una universidad afirma ser justa pero solo enseña desde una perspectiva estrecha, es como un restaurante que dice que sirve a todo el mundo pero solo tiene un plato en el menú.
Este estudio se sumerge en ese problema exacto investigando una enorme universidad pública en Brasil llamada la Universidad Federal de Bahía (UFBA). Los investigadores querían ver si los programas de estudio de la universidad —las listas oficiales de lo que los estudiantes aprenderán— incluyen realmente temas sobre género, raza y clase social, o si esos temas están ausentes de una manera que sugiere que la vieja y estrecha visión sigue al mando. No solo lo adivinaron; utilizaron una ingeniosa mezcla de lectura humana y análisis computacional para escanear miles de documentos, buscando los "silencios" donde estos temas importantes deberían estar pero no están.
El equipo examinó 3,248 programas de estudio de 81 programas de grado diferentes, que van desde la ingeniería hasta el arte. Buscaban palabras específicas relacionadas con el género, la raza, el racismo, el feminismo y la clase social. Los resultados fueron un poco como encontrar un mapa del tesoro donde el tesoro está enterrado solo en unos pocos puntos, mientras que el resto de la isla está vacía. De los más de 3,000 programas revisados, solo 126 (que es apenas un 3.9%) mencionaban estos marcadores sociales directamente. Esto sugiere que, aunque la universidad tiene reglas que dicen que estos temas deben incluirse, las clases reales a menudo los ignoran.
Cuando los investigadores utilizaron su software informático para agrupar los programas que sí mencionaban estos temas, encontraron cuatro "tipos" distintos de cómo se manejaba la información. Primero, hubo un grupo que hablaba de filosofía y ciencia de una manera muy abstracta, criticando viejas ideas pero sin conectarlas necesariamente con las desigualdades de la vida real. Segundo, hubo un grupo que se centraba en el arte, las ciudades y África, tratando la raza como un tema específico para artistas o planificadores urbanos en lugar de algo que afecta a todos. Tercero, y lo más importante, hubo un grupo grande (que constituía el 56.3% de los programas relevantes) que abordaba directamente el género, la raza y la clase de forma conjunta, viendo cómo se superponen en la vida real. Finalmente, hubo un grupo que solo mencionaba estos temas porque una ley así lo ordenaba, listándolos como una casilla que marcar en lugar de como una parte profunda del aprendizaje.
El hallazgo más sorprendente fue dónde aparecían estos temas y dónde no. Los programas que incluían estas discusiones críticas se encontraban mayoritariamente en las humanidades, las ciencias de la salud, la educación y las artes. Sin embargo, en áreas como la ingeniería, la informática, la contabilidad y las ciencias naturales, los temas estaban casi completamente ausentes. Los investigadores sugieren que estos campos "técnicos" a menudo afirman ser "neutrales", lo que significa que creen que no necesitan hablar de raza o género porque solo tratan sobre números y hechos. Pero el estudio argumenta que esta "neutralidad" es en realidad un truco; al pretender que estos problemas sociales no existen, estos campos están manteniendo viva la vieja y estrecha forma de pensar.
El artículo concluye que la universidad no solo está omitiendo estos temas accidentalmente; tiene un patrón de "incorporación selectiva". Es como si la universidad tuviera algunas habitaciones donde las paredes están pintadas con colores vibrantes y diversos, pero el resto del edificio permanece pintado con el mismo gris apagado de siempre. Los investigadores sugieren que tener leyes que digan "incluir estos temas" no es suficiente. Sin un esfuerzo deliberado para cambiar la cultura de cada departamento, especialmente de aquellos que se creen "neutrales", la universidad seguirá enseñando una versión del mundo que deja fuera enormes fragmentos de la experiencia humana. El estudio ofrece una nueva forma para que otras universidades revisen sus propios estantes, utilizando las mismas herramientas computacionales para ver si realmente están enseñando a todos, o solo la misma vieja historia a nuevos estudiantes.
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