Virtual Recruitment and Retention in a Multisite Clinical trial: Descriptive analysis of strategies used to engage Women Veterans with urinary incontinence
Este análisis descriptivo demuestra que un ensayo clínico virtual y pragmático reclutó y retuvo con éxito a 286 mujeres veteranas con incontinencia urinaria mediante el aprovechamiento de datos administrativos, la programación flexible y las tecnologías remotas para superar barreras específicas de atención, aunque tales estrategias requieren tiempo adicional del personal.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
Para muchas mujeres, el simple acto de reír, toser o levantar un objeto pesado puede desencadenar una fuga de orina vergonzosa y disruptiva. Esta condición, conocida como incontinencia urinaria, es mucho más que una molestia menor; puede conducir al aislamiento social, la depresión y un declive significativo en la calidad de vida. Mientras que la población general enfrenta barreras para buscar tratamiento —como el costo de la atención, la falta de conciencia sobre las opciones o la vergüenza de discutir un problema médico privado—, las mujeres que han servido en las fuerzas armadas enfrentan un conjunto único de desafíos. Su servicio a menudo implica cargar equipo pesado y soportar largos periodos sin acceso a baños, factores que aumentan su riesgo de padecer esta condición. Además, la naturaleza misma del servicio militar puede hacer que las mujeres duden en visitar clínicas, y los obstáculos logísticos para viajar a las citas médicas pueden parecer insuperables. Durante décadas, los investigadores se han preguntado si trasladar estos tratamientos al entorno virtual podría resolver estos problemas, pero carecían de pruebas de que las mujeres realmente se inscribirían y mantendrían la constancia en un estudio realizado íntegramente a través de pantallas y teléfonos.
Un equipo de investigadores del Departamento de Asuntos de Veteranos se propuso responder a esta pregunta mediante la realización de un gran experimento en el mundo real. Querían ver si podían reclutar y mantener con éxito a mujeres veteranas en un estudio que ofrecía dos tipos diferentes de atención virtual para la incontinencia urinaria. Un grupo recibió lecciones diarias a través de una aplicación en su teléfono móvil, mientras que el otro grupo tuvo una única consulta por video de una hora con un especialista. El objetivo no era solo ver si los tratamientos funcionaban, sino determinar cómo lograr que las mujeres se unieran al estudio y se mantuvieran involucradas sin tener que pisar nunca un hospital. Los investigadores descubrieron que, al eliminar la necesidad de viajar y utilizar herramientas tecnológicas flexibles, efectivamente podían alcanzar sus objetivos, aunque el proceso requirió una cantidad significativa de esfuerzo humano y paciencia para guiar a las participantes a través del panorama digital.
El estudio se llevó a cabo en tres centros médicos del sureste de los Estados Unidos entre 2020 y 2023. El equipo necesitaba encontrar a 286 mujeres mayores de 18 años, que hubieran experimentado fugas urinarias durante al menos tres meses y que hubieran recibido atención en una clínica primaria recientemente. Para encontrar a estas mujeres, los investigadores no se limitaron a esperar a que las pacientes entraran por la puerta. En su lugar, utilizaron tres estrategias principales. Primero, revisaron los registros médicos electrónicos para encontrar mujeres que habían sido diagnosticadas con la condición. Segundo, pidieron a los médicos y enfermeras que recomendaran el estudio a las pacientes elegibles. Tercero, colocaron folletos con fotos de mujeres veteranas en las salas de espera de las clínicas. Una vez identificadas las participantes potenciales, el equipo les envió cartas invitándolas a unirse. Si una mujer expresaba interés, un coordinador del estudio la llamaba para explicarle el estudio, responder sus preguntas y verificar si cumplía con los requisitos.
Lograr que una mujer aceptara unirse fue solo el primer paso. Los investigadores tuvieron que navegar por un proceso complejo para lograr que se inscribiera oficialmente. En los primeros días del estudio, esto implicaba enviar por correo formularios de papel para que ella los firmara y devolviera, un proceso que podía tardar días o semanas. A medida que la tecnología mejoró, el equipo cambió al uso de firmas electrónicas, lo que aceleró considerablemente las cosas. Una vez inscrita la mujer, se le asignaba aleatoriamente a uno de los dos grupos de tratamiento. El grupo de la aplicación móvil recibió actividades diarias durante ocho semanas para ayudarles a gestionar sus síntomas, mientras que el grupo de video tuvo una conversación detallada con un experto. Crucialmente, cada paso de este proceso ocurrió por teléfono o por internet. Nadie tuvo que conducir a una clínica, sentarse en una sala de espera o tomarse tiempo libre del trabajo para participar.
Los resultados mostraron que este enfoque remoto funcionó. El equipo inscribió con éxito a 292 mujeres y aleatorizó a 286 de ellas, alcanzando su meta dentro del plazo previsto. La gran mayoría de estas mujeres, aproximadamente el 79 por ciento, fueron encontradas a través de los registros médicos electrónicos, lo que demuestra que revisar los datos es una forma poderosa de encontrar personas que necesitan ayuda. El estudio también reveló que las mujeres que permanecieron en el programa eran generalmente aquellas entre los 45 y 64 años, un grupo que constituye la mayor parte de las participantes del estudio. Aunque los investigadores esperaban que cerca de una cuarta parte de las mujeres abandonaran el estudio antes de que terminara, la cifra real fue ligeramente superior, con alrededor de un 31 por ciento que dejó el estudio prematuramente. Sin embargo, el equipo señaló que la mitad de las que se fueron lo hicieron incluso antes de comenzar el tratamiento, a menudo porque perdieron el interés o no pudieron ser contactadas por teléfono, en lugar de que el tratamiento en sí fuera demasiado difícil.
Cuando los investigadores analizaron quiénes permanecieron en el estudio, encontraron una diferencia pequeña pero interesante entre los dos grupos. Las mujeres que tuvieron la consulta única por video con un especialista tenían una probabilidad ligeramente mayor de completar las evaluaciones del estudio que aquellas que usaban la aplicación móvil. Esto sugiere que tener una conexión humana, aunque sea solo una vez, puede ayudar a mantener a las personas comprometidas. Sin embargo, ambos grupos tuvieron tasas de retención sólidas en general, con más de dos tercios de las mujeres completando las evaluaciones finales. El estudio también destacó que las mujeres en el ensayo no eran un espejo perfecto de todas las mujeres veteranas; hubo más mujeres negras y menos mujeres jóvenes en el estudio de lo que hay en la población general de veteranas. Esto refleja la demografía de las clínicas específicas donde se realizó el estudio, pero también muestra que los métodos remotos fueron efectivos para llegar al grupo específico de mujeres que tenían más probabilidades de participar.
El éxito de este proyecto no se debió únicamente a la tecnología; se debió a cómo el equipo humano la utilizó. Los investigadores descubrieron que la flexibilidad era clave. Permitieron que las mujeres programaran las llamadas en los horarios que más les convenían, incluso si eso significaba tarde por la noche. Enviaron recordatorios regulares y ayudaron a las mujeres a solucionar problemas técnicos, como encontrar un correo electrónico de registro en la carpeta de correo no deseado o aprender a iniciar sesión en una nueva aplicación. El equipo del estudio se dio cuenta de que, si bien el internet eliminó la barrera del viaje, introdujo nuevas barreras tecnológicas que requerían apoyo adicional. Sin que el personal dedicara tiempo extra para guiar a las participantes a través de estos obstáculos digitales, muchas mujeres probablemente se habrían rendido. Los investigadores concluyeron que, si bien los ensayos remotos son una forma prometedora de llegar a las mujeres que de otro modo podrían quedar excluidas de la investigación médica, requieren una inversión dedicada de tiempo del personal para tener éxito. El estudio demostró que, con la mezcla adecuada de tecnología y apoyo humano, es posible llevar la investigación médica directamente a los hogares de las mujeres veteranas, ofreciéndoles un camino hacia una mejor salud sin la carga de viajar.
¿Ahogado en artículos de tu campo?
Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.