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Economic valuation of ecosystem services in multifunctional agroforestry: implications of diversified systems for productive and resilient farming

Este estudio demuestra que la integración de árboles en sistemas de cultivo en toda Europa aumenta significativamente el valor económico total de los servicios ecosistémicos en comparación con los monocultivos, particularmente a través de diversos productos de provisión y servicios de regulación que reducen costes en cinturones de árboles, a pesar de las limitaciones causadas por la heterogeneidad específica del sitio.

Autores originales: Albert Miquel Colom Bauza, Vaibhav Pradip Chaudhary, Willem Van Colen, Paweł Radzikowski, Tom Staton, Rosy E. Scholes, Julia Cooper, Will Simonson, Colin R Tosh, Bhim Bahadur Ghaley

Publicado 2026-10-20
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Albert Miquel Colom Bauza, Vaibhav Pradip Chaudhary, Willem Van Colen, Paweł Radzikowski, Tom Staton, Rosy E. Scholes, Julia Cooper, Will Simonson, Colin R Tosh, Bhim Bahadur Ghaley

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Durante siglos, la forma más común de cultivar alimentos en Europa ha sido plantar vastos campos de un solo cultivo, como el trigo o la cebada, en filas ordenadas e ininterrumpidas. Este método, conocido como monocultivo, depende fuertemente de fertilizantes y pesticidas sintéticos para mantener altos los rendimientos. Si bien ha alimentado a poblaciones crecientes, este enfoque ha desgastado lentamente el suelo, ha reducido la variedad de vida en los campos y ha creado problemas ambientales que ahora amenazan la estabilidad a largo plazo de la agricultura. En respuesta, un enfoque diferente está ganando atención: la agroforestería. Esta es la práctica de plantar deliberadamente árboles junto con cultivos en la misma tierra. La idea es que los árboles pueden mejorar el suelo, crear mejores microclimas y proporcionar productos adicionales como fruta o madera, convirtiendo un campo de un solo propósito en un sistema más complejo y resiliente. Sin embargo, para muchos agricultores, la decisión de cambiar es difícil. Se enfrentan a la incertidencia de si el trabajo y la complejidad adicionales realmente valdrán la pena, especialmente dado que las formas tradicionales de calcular el beneficio suelen ignorar los beneficios ocultos que los árboles proporcionan, como una mejor retención de agua o el control natural de plagas.

Un equipo de investigadores de universidades e institutos de investigación de toda Europa se propuso resolver este enigma poniendo un precio al valor completo de estos sistemas mixtos. Viajaron a seis granjas diferentes en Bélgica, Dinamarca, Alemania y el Reino Unido para estudiar la agroforestería silvopastoril, un tipo específico donde se plantan hileras de árboles en franjas, dejando amplios callejones para que los cultivos crezcan entre ellas. A lo largo de una sola temporada de cultivo en 2024, los investigadores midieron todo lo que pudieron para comprender la realidad económica de estas granjas. Compararon las franjas de árboles y los callejones de cultivos con campos cercanos que eran gestionados como monocultivos tradicionales. Su objetivo no era solo contar la cosecha, sino calcular el valor económico total de la tierra incluyendo tanto las cosas que los agricultores pueden vender directamente, como grano y fruta, como los servicios invisibles que la tierra proporciona de forma gratuita, como la prevención de la erosión del suelo o el almacenamiento de carbono en el suelo.

El estudio reveló un patrón claro y sorprendente cuando sumaron todos estos valores. Las franjas de tierra cubiertas con árboles fueron las partes más valiosas de la granja, generando un promedio de 1.934 euros por hectárea al año solo por productos. Esto fue significativamente mayor que los callejones de cultivos y los campos de monocultivo tradicionales, que produjeron aproximadamente 1.137 y 1.350 euros por hectárea, respectivamente. La razón de esta diferencia fue la diversificación. Las franjas de árboles no solo estaban cultivando madera; estaban produciendo una mezcla de frutas, frutos secos y astillas de madera y, en algunos casos, hierba para la alimentación animal. En contraste, los callejones de cultivos y los campos tradicionales estaban limitados a una sola cosecha. En los casos más exitosos, como una granja en el Reino로 Unido con ciruelos maduros, las franjas de árboles generaron miles de euros por hectárea, impulsadas por las ventas de fruta orgánica de alto valor. Sin embargo, los investigadores señalaron que esta ventaja dependía en gran medida de la edad de los árboles y de la variedad de productos que se cosechaban; los sistemas más jóvenes o aquellos centrados en un solo tipo de madera producían ingresos mucho menores.

Más allá de los productos que los agricultores podían vender, el estudio encontró que la tierra estaba realizando un trabajo aún más valioso que suele quedar fuera de la contabilidad de un agricultor. Cuando los investigadores calcularon el valor de los servicios de regulación —los procesos naturales que mantienen la granja funcionando sin problemas, como retener el agua en el suelo, reciclar nutrientes y almacenar carbono— los números crecieron aún más. Las franjas de árboles proporcionaron un estimado de 6.305 euros por hectárea al año en estos beneficios invisibles. Los callejones de cultivos y los campos tradicionales proporcionaron menos, alrededor de 4.820 y 4.769 euros por hectárea, respectivamente. Los árboles fueron particularmente efectivos para almacenar carbono y mejorar la salud del suelo, lo que se traduce en dinero ahorrado al no tener que comprar tanta cantidad de fertilizante o agua de riego. Cuando los investigadores combinaron el valor de los productos vendibles con el valor de estos servicios naturales, las franjas de árboles surgieron como las claras ganadoras, entregando un valor económico total de 8.240 euros por hectárea al año. Los callejones de cultivos y los campos tradicionales quedaron rezagados, con valores totales de aproximadamente 5.958 y 6.119 euros por hectárea.

A pesar de estos números prometedores, los investigadores tuvieron cuidado en señalar que los resultados no fueron uniformes en todas las granjas. El valor del sistema dependía en gran medida del diseño específico, la edad de los árboles y el clima local. Por ejemplo, en una granja de Dinamarca donde los árboles se cultivaban específicamente para astillas de madera en una disposición muy densa, los rendimientos de los cultivos en los callejones disminuyeron significativamente porque los árboles competían demasiado agresivamente por los recursos. En otras ubicaciones con árboles más jóvenes, los agricultores aún no habían comenzado a cosechar ninguna fruta o fruto seco, lo que significaba que las franjas de árboles no estaban generando actualmente ningún ingreso directo, aunque ya estaban proporcionando valiosos beneficios para el suelo. Esta variabilidad sugiere que, si bien la agroforestería tiene un gran potencial, no es una solución única para todos. El éxito de una granja depende de elegir la mezcla adecuada de árboles y cultivos para las condiciones locales y de gestionarlos de manera que permitan una gama diversa de productos a lo largo del tiempo.

En última instancia, el estudio demuestra que, cuando se mira el panorama completo, integrar árboles en las tierras de cultivo puede aumentar significativamente el potencial económico de una granja. Los árboles actúan como una red de seguridad, proporcionando múltiples fuentes de ingresos y servicios naturales que hacen al sistema más resiliente a los choques climáticos y los cambios del mercado. La investigación sugiere que el riesgo percibido de cambiar a la agroforestería podría ser menor de lo que los agricultores piensan, siempre que puedan acceder a los mercados para sus diversos productos y gestionar el sistema para maximizar estos beneficios naturales. Si bien la transición requiere una planificación cuidadosa y paciencia, especialmente mientras se espera a que los árboles maduren, la evidencia indica que estos paisajes multifuncionales no solo son ambientalmente sólidos, sino que también son una estrategia financieramente inteligente para el futuro de la agricultura en Europa.

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