The FADE measurement instrument: Assessing cultural values for process exploration in European institutions
Este estudio desarrolla y valida FADE, un instrumento de medición de 35 ítems que comprende cuatro dimensiones (Aceptación del Fracaso, Agilidad, Disrupción y Pensamiento de Ecosistema) para evaluar los valores culturales orientados a la exploración en las organizaciones del sector público europeo, complementando así los marcos existentes centrados en la explotación para apoyar la ambidiestría de la BPM.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
Los gobiernos se enfrentan a un equilibrio constante y difícil. Por un lado, deben ofrecer servicios fiables y eficientes a los ciudadanos cada día, asegurando que se recauden los impuestos, se paguen las prestaciones y se aplique la ley sin errores. Por otro lado, el mundo está cambiando rápidamente y los gobiernos también deben inventar nuevas formas de trabajar para resolver problemas complejos y emergentes. Esta tensión entre mantener las cosas funcionando sin contratiempos e intentar probar ideas nuevas y arriesgadas es un desafío central en la administración pública moderna. Durante décadas, los expertos han sabido que la cultura de una organización —lo que su gente cree, valora y cómo se comporta— es la clave para resolver este rompecabezas. Si una oficina gubernamental es demasiado rígida, no puede innovar. Si es demasiado caótica, no puede ofrecer servicios fiables. Hasta ahora, los investigadores tenían un buen mapa de los valores que ayudan a los gobiernos a mantenerse eficientes, pero carecían de una guía clara sobre los valores que les ayudan a explorar nuevas posibilidades.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Gante se ha propuesto llenar este vacío mediante el desarrollo de una nueva herramienta para medir los valores culturales específicos que permiten a las instituciones públicas innovar. Se centraron su estudio en las instituciones de la Unión Europea, organizaciones complejas que deben coordinarse entre veintisiete países diferentes, cada uno con sus propias tradiciones administrativas. Estas instituciones representan un campo de pruebas único donde la necesidad tanto de estabilidad como de rápida adaptación es extrema. Los investigadores descubrieron que, para explorar con éxito nuevas formas de trabajar, las organizaciones públicas necesitan cultivar cuatro rasgos culturales específicos: la voluntad de aceptar el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, la capacidad de moverse rápidamente y adaptarse, el impulso de repensar fundamentalmente cómo se hacen las cosas y una mentalidad que ve a la organización como parte de una red más amplia de socios. Empaquetaron estos conocimientos en un instrumento de medición llamado FADE, que corresponde a Failure Acceptance (Aceptación del Fracaso), Agility (Agilidad), Disruptiveness (Disrupción) y Ecosystem Thinking (Pensamiento de Ecosistema).
El viaje para crear esta herramienta comenzó con una observación profunda. Los investigadores no partieron de una teoría para intentar imponerla a la realidad; en su lugar, se adentraron en cinco instituciones diferentes de la UE y escucharon a las personas que trabajan allí. Realizaron entrevistas con personal que iba desde especialistas en TI hasta responsables políticos, y revisaron documentos internos para ver qué ocurría realmente cuando estas organizaciones intentaban innovar. Descubrieron que la innovación exitosa no consistía solo en tener una buena idea, sino en el entorno en el que nacía esa idea. Observaron que, en los lugares donde los nuevos procesos prosperaban, la gente se sentía segura de probar cosas que podrían fallar sin temor al castigo. Vieron equipos que entregaban pequeñas mejoras rápidamente en lugar de esperar a un producto final perfecto. Observaron líderes que fomentaban cambios radicales en los sistemas antiguos y organizaciones que trabajaban estrechamente con los ciudadanos y otros grupos para diseñar servicios de forma conjunta.
A partir de estas observaciones del mundo real, los investigadores identificaron los cuatro valores centrales. La Aceptación del Fracaso no consiste en celebrar los errores, sino en crear un espacio "seguro para fallar" donde se fomente la experimentación y se aprendan lecciones de lo que sale mal. La Agilidad es la capacidad de adaptarse rápidamente a las necesidades cambiantes, entregando valor en pasos pequeños y continuos en lugar de proyectos masivos y lentos. La Disrupción implica el valor de reimaginar fundamentalmente cómo se realiza el trabajo, yendo más allá de los pequeños ajustes hacia rediseños radicales. Finalmente, el Pensamiento de Ecosistema es el reconocimiento de que los servicios públicos no existen en el vacío; requieren la colaboración con socios externos, ciudadanos y otras organizaciones para ser efectivos.
Para asegurar que estas ideas no fueran solo una buena historia sino una herramienta científicamente válida, los investigadores las sometieron a un riguroso proceso de prueba. Primero, convirtieron sus observaciones en una lista de ochenta preguntas específicas, o ítems, que podrían plantearse a los empleados. Un panel de expertos, que incluía tanto académicos como profesionales experimentados del sector público, revisó estas preguntas para asegurar que fueran claras y precisas. Refinaron la lista, eliminando los ítems confusos y asegurándose de que cada pregunta midiera realmente el valor pretendido. Este proceso redujo la lista a cuarenta y dos ítems.
La prueba final consistió en una encuesta a gran escala a 214 miembros del personal de las tres instituciones más grandes de la UE. Estos empleados respondieron a las preguntas sobre su cultura laboral y también calificaron qué tan bien desempeñaban sus departamentos en términos tanto de innovación como de eficiencia. Los investigadores utilizaron métodos estadísticos avanzados para analizar las respuestas, comprobando si las preguntas medían de manera consistente los cuatro valores propuestos. Los resultados confirmaron que los cuatro valores —Aceptación del Fracaso, Agilidad, Disrupción y Pensamiento de Ecosistema— eran distintos, fiables y medibles. La herramienta, ahora reducida a un conjunto final de treinta y cinco preguntas, demostró ser una forma robusta de diagnosticar la cultura de una organización.
El hallazgo más significativo del estudio fue cómo estos valores orientados a la exploración interactúan con el objetivo tradicional de la eficiencia. Una creencia común en la teoría de la gestión ha sido que una organización debe elegir entre ser eficiente o ser innovadora; que centrarse en una necesariamente perjudica a la otra. Sin embargo, los datos de este estudio sugieren una realidad diferente. Los investigadores descubrieron que las organizaciones con valores FADE sólidos no funcionaban peor en la entrega de servicios fiables y eficientes. De hecho, los datos mostraron una relación positiva: los mismos valores culturales que ayudaban a las organizaciones a explorar nuevas ideas también apoyaban su capacidad para explotar los procesos existentes de manera efectiva. Esto indica que una cultura de innovación no tiene por qué producirse a costa de la fiabilidad. En cambio, estas dos capacidades pueden reforzarse mutuamente, siempre que la organización cuente con la base cultural adecuada.
Este descubrimiento desafía la vieja suposición de que las organizaciones del sector público deben ser reacias al riesgo para ser efectivas. El estudio sugiere que, al fomentar una cultura donde el fracaso se vea como un paso de aprendizaje, donde se valore la velocidad y la adaptación, donde se fomente el cambio radical y donde la colaboración sea la norma, los gobiernos pueden lograr tanto la estabilidad como la innovación. El instrumento FADE proporciona una forma práctica para que los líderes midan su cultura actual, identifiquen brechas y tomen medidas específicas para construir la capacidad de exploración sin sacrificar la fiabilidad esencial que los ciudadanos esperan. Ofrece un camino claro a seguir para las instituciones públicas que navegan las complejas demandas de la era digital, demostrando que los valores necesarios para inventar el futuro no están en conflicto con los valores necesarios para servir al presente.
¿Ahogado en artículos de tu campo?
Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.