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Determinants of ePROM Implementation and Scale-Up in Routine Care across a Universal Healthcare System: A Retrospective Population-Based Observational Study

Este estudio retrospectivo basado en la población demuestra que la implementación de ePROM a gran escala es factible dentro de un sistema de salud universal, revelando que el contexto organizacional, la integración del flujo de trabajo y el diseño de la intervención son determinantes más fuertes de la adopción profesional y la finalización por parte del paciente que las características demográficas individuales.

Autores originales: Maria-Mercedes Nogueras, Marina Ramiro-Pareta, Xavier Alzaga, David López, Júlia Folguera, Gerard Carot-Sans, Alba Jiménez-Rueda, Francisco Lupiáñez-Villanueva, Laura Pinna, Davide Guerri, Aron Szpisj
Publicado 2026-10-14
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Maria-Mercedes Nogueras, Marina Ramiro-Pareta, Xavier Alzaga, David López, Júlia Folguera, Gerard Carot-Sans, Alba Jiménez-Rueda, Francisco Lupiáñez-Villanueva, Laura Pinna, Davide Guerri, Aron Szpisjak, Oscar Solans, Peter Adal, Giuseppe Fico, Jordi Piera-Jiménez

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La atención sanitaria está cambiando lentamente su enfoque, pasando de simplemente tratar la enfermedad a comprender a la persona de forma integral. Durante décadas, los médicos han dependido de sus propias observaciones y pruebas de laboratorio para decidir cómo se encuentra un paciente. Sin embargo, un número creciente de expertos médicos cree que los datos más importantes provienen directamente de las personas que reciben la atención. Para capturar esto, los médicos utilizan cuestionarios breves y estandarizados llamados medidas de resultados reportados por el paciente. Estas herramientas piden a los pacientes que describan su propio dolor, estado de ánimo o calidad de vida con sus propias palabras, convirtiendo los sentimientos subjetivos en información concreta que puede guiar el tratamiento. En años recientes, estos formularios en papel se han transformado en versiones digitales, conocidos como medidas de resultados reportados por el paciente de forma electrónica, o ePROMs. Estas herramientas digitales permiten a los pacientes completar encuestas en sus teléfonos o computadoras, con respuestas que aparecen instantáneamente en los registros del médico. Aunque esto suena eficiente, implementar un sistema así en todo un país es un desafío logístico masivo. Requiere convencer a miles de médicos ocupados para que cambien sus hábitos diarios y asegurar que millones de pacientes puedan realmente usar la tecnología sin perderse o rendirse.

En 2022, el sistema público de salud de Cataluña, España, decidió abordar este desafío de frente implementando un programa de uso de estas encuestas digitales en la atención rutinaria en todo el sistema. Este no fue una pequeña prueba en un solo hospital; fue un esfuerzo masivo para integrar estas herramientas en la vida diaria de casi ocho millones de personas. Los investigadores analizaron posteriormente los dos primeros años de este programa para ver cómo funcionó realmente. Querían entender qué hacía que los médicos decidieran usar las encuestas y qué hacía que los pacientes realmente las completaran. Al analizar los datos de casi 420,000 pacientes y más de 11,000 trabajadores sanitarios, el equipo descubrió un panorama claro de cómo crece un sistema de salud digital a gran escala y dónde enfrenta fricciones.

Los resultados demostraron que el sistema podía implementarse, de hecho, a una escala masiva. A lo largo de dos años, los profesionales sanitarios prescribieron casi 790,000 encuestas digitales. El uso no ocurrió todo a la vez; creció de manera constante, acelerándose significativamente después de que el personal recibiera capacitación y la tecnología se integrara plenamente en sus sistemas informáticos existentes. Una vez que el sistema funcionó sin problemas, la tasa a la que los pacientes terminaban las encuestas se estabilizó en un nivel alto, con aproximadamente tres de cada cuatro encuestas completadas. Esto sugiere que cuando las herramientas digitales se diseñan para encajar naturalmente en el flujo de la visita médica, en lugar de añadirse como una carga extra, pueden convertirse en una parte estándar de la atención médica.

Sin embargo, el estudio reveló que quién prescribe la encuesta importa mucho más que quién es la persona del médico. Los investigadores encontraron que el cargo laboral de un médico era un predictor mucho más fuerte de cuántas encuestas enviaban que su edad, género o años de experiencia. Por ejemplo, los fisioterapeutas, dietistas y trabajadores de bienestar comunitario fueron mucho más propensos a utilizar el sistema que los médicos o enfermeros, a pesar de que estos últimos grupos son más numerosos. Esto indica que la forma específica en que trabaja un profesional y la estructura de su rutina diaria son más importantes que sus características demográficas personales. Los datos también mostraron que los profesionales que trabajan en zonas rurales prescribieron más encuestas que aquellos en ciudades, y que aquellos en áreas con ingresos promedio más altos también usaron el sistema con más frecuencia, aunque estas diferencias fueron menos dramáticas que las diferencias basadas en el rol laboral.

Por el lado del paciente, el factor más poderoso que determinaba si una encuesta se completaba era simplemente cuántas se pedían. Cuantas más encuestas se le daban a un paciente, menos probable era que las terminara todas. Esta era una realidad matemática clara: si se le pedía a un paciente que completara solo una encuesta, era muy probable que lo hiciera, pero a medida que el número de solicitudes se acumulaba, la tasa de finalización disminuía. Curiosamente, el estudio encontró que la edad, los ingresos o el estado de salud de un paciente tenían muy poco efecto sobre si terminaban las encuestas en comparación con el diseño del sistema mismo. Aunque los pacientes de mayor edad y aquellos con menores ingresos tuvieron dificultades ligeramente mayores, el patrón general sugirió que el sistema funcionaba de manera equitativa. Los investigadores también observaron cómo completaban las encuestas los pacientes, señalando que la mayoría lo hacía mientras estaban en la clínica, mientras que solo una pequeña fracción las realizaba a través de un portal de paciente personal desde su hogar.

En última instancia, el estudio concluyó que la implementación a gran escala de estas herramientas digitales es posible, pero depende en gran medida de qué tan bien se integre la tecnología en el flujo de trabajo existente. El éxito del programa en Cataluña no fue impulsado por las características personales de los médicos o los pacientes, sino por las decisiones organizativas y el diseño de la intervención misma. Cuando el sistema se construyó para apoyar la forma en que los profesionales de la salud ya trabajaban, y cuando se gestionó cuidadosamente la carga sobre los pacientes, el programa tuvo éxito. Los hallazgos sugieren que, para que las herramientas de salud digital funcionen en todas partes, deben diseñarse para adaptarse a la realidad de la clínica, en lugar de pedir a las personas que adapten sus vidas a la tecnología.

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