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Between Desire and Duty: Opposite-Sex Marriage among Gay, Bisexual, and Same-Sex-Active Men in Iran—A Systematic Mixed-Evidence Review

Esta revisión sistemática de evidencia mixta explora las complejas motivaciones y experiencias de hombres gays, bisexuales y sexualmente activos con parejas del mismo sexo en Irán que contraen matrimonios con personas del sexo opuesto, revelando cómo estas uniones sirven como una negociación entre las expectativas sociales del deber familiar y la búsqueda de la autonomía sexual, al tiempo que destaca las diversas y a menudo ocultas realidades de sus vidas íntimas.

Autores originales: Hessam Mirgolbabaei

Publicado 2026-09-15
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Autores originales: Hessam Mirgolbabaei

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En muchas culturas, el matrimonio es más que una unión entre dos personas; es una declaración pública de que un hombre joven se ha convertido en adulto, en un hijo responsable y en un futuro padre. Es el momento en que el linaje de una familia continúa y el lugar de un hombre en la comunidad se asegura. Para los hombres que se sienten atraídos por otros hombres, esta expectativa crea una tensión profunda. Deben navegar entre el deseo profundo de pertenecer a sus familias y la realidad igualmente profunda de sus propias vidas íntimas, que a menudo no pueden ser habladas abiertamente. En Irán, donde las normas sociales y religiosas imponen un peso considerable sobre las estructuras familiares tradicionales, esta presión es intensa. La pregunta que los investigadores se han planteado durante mucho tiempo no es solo si estos hombres se casan con mujeres, sino qué significan realmente esos matrimonios para los hombres, sus esposas y sus familias. ¿Es un matrimonio una historia de amor genuina, un escudo estratégico contra la sospecha o un intento de cambiar quién es una persona?

Para responder a esto, un investigador llamado Hessam Mirgolbabaei realizó una revisión exhaustiva de los estudios existentes, reuniendo datos tanto de fuentes inglesas como persas. Analizó veintiséis informes diferentes que representaban a dieciséis grupos distintos de hombres en Irán. Estos grupos variaban desde hombres jóvenes encontrados a través de redes en línea hasta hombres mayores de cuarenta años en adelante, e incluían a hombres que buscaban ayuda en clínicas de salud sexual, hombres en programas de tratamiento de drogas y aquellos que participaban en trabajos de campo etnográficos. El objetivo era armar una imagen más clara de cómo el matrimonio con el sexo opuesto encaja en las vidas de los hombres homosexuales, bisexuales y sexualmente activos en Irán. Al leer los números junto con las historias personales, la revisión pretendía ir más allá de las simples estadísticas y comprender la experiencia humana detrás del certificado de matrimonio.

Los números contaban una historia de gran variación en lugar de una tendencia nacional única. En una muestra de treinta y nueve hombres jóvenes conectados a través de redes de internet, ninguno estaba actualmente casado. En marcado contraste, un estudio de cuarenta y dos hombres de cuarenta años o más encontró que la mitad estaban actualmente casados, y casi dos tercios se habían casado en algún momento. Otros estudios, como uno que involucraba a hombres en una clínica de salud sexual de Teherán, mostraron que alrededor del doce por ciento estaban casados, mientras que una encuesta más amplia en ocho ciudades encontró que el ocho por ciento estaban actualmente casados. Sin embargo, el investigador no pudo combinar estas cifras en un único porcentaje nacional. Los grupos eran demasiado diferentes, las formas en que fueron reclutados variaban demasiado y muchos estudios ni siquiera registraban el género del cónyuge. Lo que los datos sí demostraron fue que el matrimonio ocurre, pero su frecuencia depende enteramente de a quién se le pregunta y dónde se le pregunta.

Las historias personales revelaron por qué ocurren estos matrimonios y cómo se ven desde el interior. Para muchos hombres, el impulso de casarse proviene de un profundo sentido del deber familiar. Los padres y parientes suelen preguntar cuándo se casará un hijo y tendrá hijos, enmarcándolo como una cuestión de masculinidad y responsabilidad. Para algunos, aceptar casarse es una forma de responder a estas preguntas y calmar las dudas de los parientes, permitiéndoles seguir siendo parte de la familia sin tener que revelar sus atracciones hacia el mismo sexo. En estos casos, el matrimonio sirve como una señal pública de una vida heterosexual, incluso si la vida privada del hombre es diferente. Algunos hombres describieron el uso del compromiso o el matrimonio para evitar que los parientes hicieran preguntas incómodas, intercambiando efectivamente una apariencia pública de conformidad por la privacidad para vivir sus vidas verdaderas.

Para otros, la motivación era más compleja y a veces más dolorosa. Algunos hombres entraron en matrimonios con la esperanza de que la experiencia cambiara su sexualidad, bajo la creencia de que el matrimonio podría "curar" la atracción por el mismo sexo. La revisión encontró relatos de hombres que intentaron esto, solo para descubrir que sus sentimientos no cambiaban, lo que derivó en divorcios difíciles y consecuencias emocionales duraderas. En algunos casos, la presión para casarse fue tan intensa que los hombres se sintieron obligados a la unión, creando una situación en la que se le asignó a una relación una tarea que no podía cumplir. Estas narrativas resaltan que un matrimonio no siempre es una elección simple; puede ser una respuesta a la coerción o un intento desesperado de encajar en un molde que no les queda.

La revisión también descubrió la realidad de las "vidas dobles". Para algunos hombres que se casaron, la boda no terminó sus relaciones con hombres. En cambio, continuaron teniendo relaciones secretas con parejas masculinas mientras vivían como hombres casados. En un estudio, dos de cada tres participantes casados describieron mantener estas conexiones ocultas. Esto crea una situación en la que un hombre es reconocido públicamente como esposo y padre, mientras que sus compromisos más íntimos permanecen invisibles para su familia y comunidad. La investigación sugiere que ser visto en un rol social es diferente de ser reconocido por quien uno realmente es. Un hombre puede estar presente en la vida de su familia mientras su verdadero yo permanece sin ser reconocido.

Sin embargo, el investigador tuvo cuidado de evitar una explicación única y generalizada para todos estos matrimonios. Un hallazgo crucial fue que no todo matrimonio entre un hombre que tiene sexo con hombres y una mujer es un encubrimiento o una mentira. La revisión argumentó explícitamente contra la suposición de que el matrimonio de un hombre bisexual con una mujer es automáticamente un engaño. Para algunos hombres bisexuales, un matrimonio con una mujer es una relación genuina que desean, y este puede coexistir con su atracción por los hombres. La motivación detrás del matrimonio varía de persona a persona; puede ser una mezcla de amor, presión familiar, miedo y elección personal. Tratar cada matrimonio de este tipo como un engaño borra la realidad de los hombres bisexuales que desean y aman genuinamente a sus parejas femeninas.

El estudio también destacó una brecha significativa en la investigación: la perspectiva de las esposas. La mayoría de los relatos disponibles provienen de los propios hombres. Sabemos poco sobre lo que estas esposas sabían, qué consintieron o cómo experimentaron el matrimonio. A menudo se las retrata solo como víctimas u obstáculos, pero también son personas con sus propias vidas, afectos y responsabilidades. La revisión sugiere que las investigaciones futuras necesitan escucharlas, pero hacerlo requiere un cuidado extremo para proteger la seguridad y la privacidad de todos. En una sociedad donde revelar una relación homosexual puede conducir a daños graves, descubrir la verdad debe hacerse sin poner a nadie en peligro.

En última instancia, la revisión pinta un cuadro del matrimonio como una negociación entre dos mundos: la vida que un hombre puede mostrar a su familia y la vida que vive para sí mismo. Es un espacio donde la pertenencia familiar y la autonomía sexual colisionan. Para algunos, el matrimonio es una forma de ganar reconocimiento como adulto mientras mantienen su verdadero yo oculto. Para otros, es una fuente de conflicto, un intento fallido de cambio o un amor genuino que existe junto a otros deseos. La investigación no ofrece una solución simple ni un único camino a seguir. En cambio, hace un llamado a una comprensión más matizada que reconozca la complejidad de estas vidas. Sugiere que los clínicos, los líderes comunitarios y los investigadores dejen de asumir que un matrimonio demuestra que un hombre es heterosexual o que demuestra que está engañando a su familia. En su lugar, deberían preguntar qué significa el matrimonio para las personas involucradas, si hay presión o amenaza, y qué tipo de apoyo se necesita para mantener a todos seguros y sanos. La historia del matrimonio en este contexto no es solo sobre el día de la boda; es sobre la lucha continua por pertenecer a una familia mientras se permanece fiel a uno mismo.

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