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Prevalence of dementia and mild cognitive impairment in Morocco: A population-based study

Esta encuesta telefónica nacional realizada a 1.662 adultos marroquíes de 60 años o más revela una prevalencia ponderada del 11,6% para la demencia y del 23,6% para el deterioro cognitivo leve, lo que destaca una carga sustancial de salud cognitiva en las 12 regiones administrativas del país.

Autores originales: ABDELILAH BENOUAJJIT, ZOUHAYR SOUIRTI

Publicado 2026-10-22
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Autores originales: ABDELILAH BENOUAJJIT, ZOUHAYR SOUIRTI

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La mente humana es un vasto paisaje que cambia a medida que envejecemos. Para la mayoría, estos cambios son sutiles, como el desvanecimiento gradual del enfoque o la necesidad ocasional de hacer una pausa para recordar un nombre. Pero para algunos, el declive es más pronunciado y permanente, erosionando la capacidad de gestionar la vida diaria, reconocer a los seres queridos o navegar por calles familiares. Esta condición, conocida como demencia, no es una sola enfermedad, sino una colección de síntomas causados por diversos trastornos cerebrales, siendo la enfermedad de Alzheimer la más común. Antes de que una persona llegue al punto de la demencia plena, muchos experimentan un punto medio llamado deterioro cognitivo leve. En este estado, la memoria y las habilidades de pensamiento son notablemente peores de lo esperado para su edad, pero la persona aún puede cuidarse a sí misma y funcionar de manera independiente. Comprender qué tan comunes son estas condiciones, y a quiénes afectan más, es crucial para la planificación de los sistemas de atención médica y apoyo, especialmente en países donde los datos han sido escasos.

En Marruecos, un equipo de investigadores se propuso mapear el panorama de la salud cognitiva entre los adultos mayores. Se centraron en la población de sesenta años o más, un grupo donde el riesgo de pérdida de memoria comienza a aumentar significamente. El equipo, liderado por Abdelilah Benouajjit y Zouhayr Souirti de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah, llevó a cabo una masiva encuesta nacional para averiguar exactamente cuántas personas vivían con demencia o deterioro cognitivo leve. Debido a que visitar cada hogar del país sería logísticamente imposible, utilizaron un método diferente: llamaron a las personas a sus teléfonos móviles. Este método les permitió llegar a través de las doce regiones administrativas de Marruecos, desde los bulliciosos centros económicos hasta las remotas zonas rurales, reuniendo una imagen representativa de la salud cognitiva de la nación.

El estudio involucró a 1,662 adultos de sesenta años o más. El proceso comenzó con un cribado de dos pasos diseñado para ser rápido y efectivo por teléfono. Primero, los participantes realizaron una versión abreviada de una prueba de memoria estándar llamada Evaluación Cognitiva de Montreal, adaptada para el uso telefónico y hablada en el dialecto local marroquí. También respondieron un breve cuestionario sobre su memoria y hábitos diarios. Si un participante obtenía una puntuación baja en la prueba de memoria o reportaba cambios significativos en su pensamiento, era marcado como "positivo en el cribado". Estos individuos luego se sometieron a una segunda entrevista más detallada realizada por neurólogos. Estos especialistas hicieron preguntas más profundas sobre cómo los problemas de memoria afectaban su capacidad para vivir de forma independiente, gestionar sus finanzas o mantener relaciones sociales. Basándose en estas conversaciones, los médicos realizaron un diagnóstico final, distinguiendo entre aquellos que habían perdido su independencia (demencia) y aquellos que tenían dificultades pero aún eran independientes (deterioro cognitivo leve).

Los resultados revelaron una carga significativa de deterioro cognitivo en el país. En el grupo bruto de personas con las que hablaron, el 5.1% fue diagnosticado con demencia y el 18.2% con deterioro cognitivo leve. Sin embargo, los investigadores sabían que su grupo de llamadas no coincidía perfectamente con toda la población de Marruecos; por ejemplo, había menos personas muy ancianas en su muestra de lo que hay en el mundo real. Cuando ajustaron sus números para reflejar la edad, el género y la composición regional real del país, la imagen cambió. La prevalencia estimada de la demencia aumentó al 11.6%, y el deterioro cognitivo leve aumentó al 23.6%. Este salto resalta una realidad crítica: debido a que el riesgo de estas condiciones aumenta drásticamente con la edad, y porque las personas más ancianas suelen ser las más difíciles de alcanzar en encuestas telefónicas, el número real de individuos afectados es probablemente mayor de lo que un simple recuento sugiere.

El estudio también desveló las capas para ver quién estaba más en riesgo. La edad fue el factor más fuerte; la probabilidad de tener demencia o deterioro cognitivo leve creció constantemente a medida que las personas envejecían. Entre los de sesenta a sesenta y cuatro años, las tasas eran relativamente bajas, pero para los mayores de setenta, los números aumentaron drásticamente. El género también desempeñó un papel, con las mujeres mostrando tasas más altas de ambas condiciones que los hombres. La educación fue otra pieza clave del rompecabezas; las personas con menos escolaridad formal tenían más probabilidades de tener problemas cognitivos que aquellas con títulos universitarios. Los investigadores también encontraron que vivir en áreas rurales estaba asociado con tasas más altas de deterioro en comparación con la vida en la ciudad. Además, ciertas condiciones de salud, como la diabetes, la presión arterial alta y problemas de visión o audición, estaban vinculadas a una mayor probabilidad de declive cognitivo. Curiosamente, aunque se examinaron factores como el consumo de tabaco y alcohol, estos no mostraron un fuerte vínculo estadístico con las condiciones en este estudio específico.

Este esfuerzo nacional proporciona la primera mirada detallada a la escala del deterioro cognitivo en Marruecos. Al utilizar entrevistas telefónicas, el equipo logró reunir datos de una amplia sección de la sociedad, ofreciendo una base para la investigación futura y la planificación de la atención médica. Los hallazgos sugieren que, a medida que la población envejece, el número de personas que necesitarán apoyo para problemas de memoria y pensamiento crecerá sustancialmente. Los investigadores señalaron que su método tenía limitaciones, como la dificultad de evaluar la audición o la visión a través del teléfono y el hecho de que no pudieron visitar a las personas en persona para observarlas directamente. A pesar de estas limitaciones, el estudio ofrece una señal clara y urgente: el deterioro cognitivo es un importante desafío de salud pública en Marruecos, que afecta a una parte significativa de la población adulta mayor, y requiere atención y recursos para gestionarlo de manera efectiva.

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