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Two decades of changing Enterococcus epidemiology and antimicrobial susceptibility in a Brazilian tertiary university hospital, 2002–2023

Este estudio retrospectivo de 22 años de un hospital terciario brasileño revela que, si bien *Enterococcus faecalis* sigue siendo la especie predominante, *Enterococcus faecium* está desproporcionadamente vinculado a desenlaces graves y resistencia, con ambas especies mostrando un aumento preocupante en la resistencia antimicrobiana, particularmente la resistencia a la vancomicina en *E. faecalis*, lo que subraya la necesidad crítica de mejorar la vigilancia y el control de infecciones.

Autores originales: Stefani Lino Cardim, Anna Paula Silva Olak, Deisy Mara Lima de Oliveira Aurora, Edvaldo Rodrigues de Oliveira Junior, Lina Casale Aragon-Alegro, Sergio Tosi Cardim, Manuela Amanda Jorge, Elsa Helena W
Publicado 2026-10-22
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Autores originales: Stefani Lino Cardim, Anna Paula Silva Olak, Deisy Mara Lima de Oliveira Aurora, Edvaldo Rodrigues de Oliveira Junior, Lina Casale Aragon-Alegro, Sergio Tosi Cardim, Manuela Amanda Jorge, Elsa Helena Walter de Santana, Eliana Carolina Vespero, Sueli Fumie Yamada Ogatta, Marcia Regina Eches Perugini

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En los rincones tranquilos de cada cuerpo humano, particularmente dentro del tracto digestivo, viven vastas comunidades de bacterias que usualmente no causan daño. Entre estos residentes se encuentran los enterococos, organismos microscópicos que forman parte de nuestra flora natural. Sin embargo, cuando estas bacterias escapan de su hogar habitual y entran en el entorno estéril de un hospital, pueden transformarse de vecinos inofensivos en invasores peligrosos. Los hospitales son lugares donde la gente ya está debilitada por la enfermedad, donde sus sistemas inmunológicos están comprometidos y donde están frecuentemente expuestos a potentes medicamentos diseñados para matar gérmenes. En este entorno de alto riesgo, las bacterias enfrentan una presión intensa para sobrevivir. Aquellas que pueden resistir los fármacos utilizados para combatirlas son las que persisten, se multiplican y se propagan. Esta capacidad de adaptarse y resistir el tratamiento es una gran preocupación para los médicos, porque cuando los medicamentos comunes dejan de funcionar, las infecciones se vuelven mucho más difíciles de curar, lo que conduce a estancias hospitalarias más largas y un mayor riesgo de muerte.

Durante veintidós años, investigadores de un gran hospital universitario en el sur de Brasil observaron cómo se desarrollaba esta batalla. Rastrearon el comportamiento de los enterococos en sus pacientes, buscando patrones en cómo estas bacterias cambiaban con el tiempo. El hospital, ubicado en la ciudad de Londrina, sirve como un centro docente regional, lo que significa que trata una gran variedad de casos complejos, desde cirugías de rutina hasta cuidados críticos para los enfermos más graves. Los científicos recopilaron datos de miles de muestras de pacientes, separando las bacterias en dos grupos principales: Enterococcus faecalis y Enterococcus faecium. Aunque ambas son capaces de causar infecciones, se comportan de manera diferente. Los investigadores querían saber qué especie era más común, dónde se encontraban en el hospital, qué pacientes afectaban y, lo más importante, si las bacterias se estaban volviendo más difíciles de tratar con los medicamentos en los que confían los médicos.

El estudio comenzó analizando cada prueba de cultivo positiva para estas bacterias tomada de pacientes hospitalizados entre 2002 y 2023. Tras eliminar cuidadosamente las muestras duplicadas y los casos donde las bacterias no pudieron ser identificadas plenamente, el equipo se quedó con una imagen clara de 6,283 infecciones únicas. Lo primero que notaron fue que una especie, E. faecalis, era mucho más común que la otra, representando casi cuatro de cada cinco infecciones encontradas. La segunda especie, E. faecium, era menos frecuente pero aparecía en situaciones más peligrosas. Cuando los investigadores buscaron dónde se encontraban las bacterias en el cuerpo, la orina fue la fuente más común para ambos tipos, seguida de la sangre. Sin embargo, la historia cambió cuando analizaron la gravedad de la enfermedad. Mientras que E. faecalis se encontraba en muchos pacientes en las salas de hospitalización general, E. faecium se encontraba desproporcionadamente en las unidades de cuidados intensivos, donde se trata a los pacientes más graves.

El destino de los pacientes también difería drásticamente entre los dos grupos. Los pacientes infectados con E. faecalis tenían más probabilidades de recibir el alta y volver a casa, mientras que aquellos infectados con E. faecium enfrentaban un riesgo mucho mayor de morir durante su estancia en el hospital. Los datos mostraron que casi la mitad de los pacientes con infecciones por E. faecium no sobrevivieron, en comparación con aproximadamente una cuarta parte de los infectados por E. faecalis. Este patrón se mantuvo incluso al tener en cuenta el hecho de que E. faecium era más propenso a encontrarse en pacientes de edad avanzada y en cuidados críticos. Los investigadores también observaron que el número de infecciones aumentó significativamente en años recientes, alcanzando su punto máximo en 2021 y 2022, un periodo que coincidió con la tensión global sobre los sistemas de salud durante la pandemia.

Quizás el hallazgo más crítico del estudio concernía a cómo las bacterias respondían a los antibióticos. Los médicos utilizan una variedad de fármacos para combatir estas infecciones, pero las bacterias han estado aprendiendo a resistirlos. Para E. faecium, la resistencia a fármacos potentes como la vancomicina había sido alta durante mucho tiempo, manteniéndose obstinadamente elevada durante todo el periodo de veintidós años. Sin embargo, la situación con E. faecalis cambió drásticamente. En los primeros años del estudio, solo una pequeña fracción de las infecciones por E. faecalis eran resistentes a la vancomicina. Pero en los últimos años del estudio, esta resistencia aumentó, subiendo a un nivel casi cuatro veces mayor que antes. Esto significa que un fármaco que antes era un respaldo confiable para tratar E. faecalis se está volviendo mucho menos efectivo. Si bien la resistencia a otro fármaco llamado linezolid se mantuvo baja para ambas especies, la aparición de resistencia a otros antibióticos comunes, como los utilizados para las infecciones del tracto urinario, también fue evidente.

Los investigadores concluyeron que, si bien E. faecalis sigue siendo el tipo de enterococo más común encontrado en el hospital, E. faecium es el más peligroso, causando más muertes y apareciendo con mayor frecuencia en los pacientes más críticos. El estudio resalta un cambio preocupante en la microbiología hospitalaria: las bacterias más comunes se están volviendo cada vez más resistentes al tratamiento, alcanzando a la ya difícil de tratar E. faecium. Este cambio sugiere que las reglas para tratar estas infecciones podrían necesitar ser reescritas. El equipo enfatizó que los hospitales deben vigilar de cerca estas bacterias, no solo para contarlas, sino para comprender qué especie está causando los problemas y qué tan resistente se ha vuelto. Sin esta vigilancia constante, los médicos podrían encontrarse luchando contra las infecciones con cada vez menos armas efectivas, dejando a los pacientes vulnerables con menos opciones para la recuperación.

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