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Delayed Informalisation in India’s Post-COVID Labour Market: Evidence from Pooled Repeated Cross-Sections of the Periodic Labour Force Survey, 2017-18 to 2023-24

Utilizando datos agrupados de la Encuesta Periódica de Fuerza de Trabajo del periodo 2017–2024, este estudio revela que la recuperación del mercado laboral de la India tras la pandemia se caracterizó por una "informalización tardía", donde el empleo informal aumentó significativamente durante el periodo de recuperación 2021–23 —particularmente entre los trabajadores con bajo nivel educativo y socialmente desfavorecidos— en lugar de ocurrir inmediatamente después del choque de 2020, lo que destaca la necesidad de políticas focalizadas para abordar la calidad y la seguridad del empleo.

Autores originales: Anupam Hazra

Publicado 2026-10-16
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Anupam Hazra

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el vasto paisaje de la economía de la India, ha existido durante mucho tiempo una clara división entre dos tipos de trabajo. Por un lado están los empleos formales: puestos con contratos escritos, salarios estables y protecciones como seguro médico o tiempo libre remunerado. Por el otro lado está la economía informal, donde el trabajo suele ser del día a día, carece de salvaguardias legales y no ofrece una red de seguridad si un trabajador enferma o pierde sus ingresos. Durante décadas, este sector informal ha absorbido a millones de trabajadores, actuando como un amortiguador cuando la economía formal no puede proporcionar suficientes empleos. Cuando un choque masivo como una pandemia golpea, los economistas y los responsables de las políticas observan de cerca para ver cómo cambia este equilibrio. Quieren saber si la crisis simplemente expulsa a las personas del trabajo por completo, o si las obliga a cambiar empleos seguros por otros precarios. Comprender esta diferencia es crucial porque un país puede parecer estar recuperándose simplemente porque la gente ha encontrado algún trabajo, incluso si ese trabajo es mucho más peligroso e inestable de lo que era antes.

Un estudio reciente de Anupam Hazra, un economista de la Universidad de Kalyani, profundiza precisamente en esta cuestión utilizando datos de las encuestas de la fuerza laboral de la India que abarcan desde 2017 hasta 2024. La investigación investiga qué sucedió con la calidad del trabajo durante y después de la pandemia de COVID-19. En lugar de solo contar cuántas personas tenían empleos, el estudio analizó la naturaleza de esos trabajos: ¿eran seguros? ¿Ofrecían beneficios? ¿Quién tenía más probabilidades de perder sus protecciones? Al analizar millones de registros individuales, el estudio desafía la suposición común de que la pandemia causó un cambio inmediato y masivo hacia el trabajo informal. En cambio, revela una historia más compleja donde el daño a la calidad del trabajo ocurrió lentamente, surgiendo solo después de que la crisis inicial hubiera pasado.

El estudio comenzó examinando las consecuencias inmediatas del confinamiento nacional en 2020. Muchos esperaban que la interrupción repentina de la actividad económica forzara instantáneamente a un gran número de trabajadores hacia roles informales y sin protección. Sin embargo, los datos contaron una historia diferente para ese año específico. En 2020, el número total de personas empleadas en realidad aumentó, y la proporción de trabajadores en empleos informales no aumentó significamente a nivel nacional. Esto no fue porque la economía estuviera sana, sino porque el sector informal actuó como una esponja, absorbiendo a los trabajadores que habían perdido empleos formales. Estos individuos encontraron nuevo trabajo, pero el estudio encontró que el choque inmediato aún no mostraba un salto masivo y mensurable en el porcentaje de personas trabajando sin protecciones. La verdadera historia, sugiere la investigación, estaba oculta en los detalles de quién trabajaba y bajo qué condiciones, más que en las cifras principales de empleo.

El verdadero impacto de la pandemia en la calidad del trabajo surgió más tarde, durante el periodo de recuperación de 2021 a 2023. Fue solo en estos años subsiguientes cuando el estudio detectó un aumento significativo en el empleo informal, que creció aproximadamente un 1,55 por ciento. Este retraso es un hallazgo crítico. Sugiere que el cambio hacia el trabajo precario no fue una reacción instantánea al confinamiento, sino un proceso lento y acumulativo. A medida que la economía se reabría, los trabajadores que habían sido desplazados no regresaban inmediatamente a sus antiguos puestos seguros. En su lugar, se deslizaban gradualmente hacia roles informales, quizás después de agotar sus ahorros o esperar demasiado tiempo para que los empleos formales regresaran. Esta "informalización tardía" significa que el mercado laboral se estaba reorganizando de una manera que hacía que el trabajo fuera menos seguro, incluso mientras el número total de empleos crecía.

La investigación también destaca que este cambio no se sintió por igual para todos. La carga de pasar a un trabajo menos seguro recayó fuertemente sobre grupos específicos de personas, particularmente aquellos con niveles de educación más bajos y aquellos de entornos socialmente desfavorecidos. Estos trabajadores eran mucho más propensos a terminar en empleos informales en comparación con sus homólogos más educados o privilegiados. Curiosamente, el estudio encontró que la ubicación del trabajo importaba menos que las características del trabajador. Incluso en estados que ya tenían altos niveles de trabajo informal, la pandemia no causó un aumento desproporcionadamente mayor en la inseguridad. El riesgo viajó con las circunstancias personales del trabajador, no con la geografía de su estado.

Otro hallazgo sorprendente se refirió a las mujeres. La sabiduría convencional sugería que las mujeres serían las más afectadas por la pandemia, perdiendo sus empleos y siendo empujadas al sector informal en tasas más altas. Los datos, sin embargo, mostraron un patrón diferente para el año 2020. El estudio encontró que la proporción de mujeres en el trabajo informal en realidad disminuyó en relación con los hombres durante el choque inicial. Los investigadores explican esto no como una señal de que las mujeres estuvieran más seguras, sino como resultado de un "efecto de selección". Muchas mujeres pueden haber abandonado la fuerza laboral para gestionar el aumento de las tareas de cuidado en el hogar o porque no podían encontrar trabajo. Las mujeres que permanecieron empleadas eran a menudo aquellas con vínculos más fuertes con sus empleos, lo que hace que el grupo que se quedó parezca más seguro en el papel. Esto resalta una limitación al mirar simplemente los números de empleo; los datos pasan por alto a aquellos que han abandonado silenciosamente el sistema.

El estudio también examinó la calidad de los trabajos que permanecieron. Encontró que la elegibilidad para la licencia remunerada cayó significamente en 2020, lo que significa que incluso los trabajadores que conservaron sus empleos perdieron algunas de sus protecciones. Esta erosión de los beneficios ocurrió de forma generalizada, debilitando la red de seguridad para la fuerza laboral. Si bien los datos de ingresos fueron más difíciles de interpretar debido al hecho de que solo algunos trabajadores reportaron sus ingresos, el panorama general apunta a un mercado laboral donde la cantidad de empleos se recuperó, pero la calidad no estuvo a la altura.

En última instancia, esta investigación pinta un cuadro de un mercado laboral que es más frágil de lo que parece. La pandemia no solo causó una pausa temporal en el trabajo; contribuyó a un cambio estructural donde más personas trabajan sin la seguridad que tenían antes. Este cambio ocurrió lentamente, volviéndose visible solo después de que la crisis inmediata se había desvanecido. Los hallazgos sugieren que las políticas diseñadas para ayudar a los trabajadores durante una crisis deben ir más allá de simplemente lograr que la gente vuelva al trabajo. Deben enfocarse también en asegurar que el trabajo que encuentren sea seguro, protegido y justo, particularmente para los grupos más vulnerables que son más propensos a quedarse atrás en la economía informal. La recuperación del número de empleos no es lo mismo que la recuperación de la calidad de vida para esos trabajadores.

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