Navigating Local and Global Voices via Translanguaging in Climate Change Mitigation Talks in Kenya
Este artículo analiza conversaciones grabadas en audio sobre la mitigación del cambio climático en el contexto multilingüe de los pokot en Kenia para demostrar cómo las prácticas de translingüismo permiten a los participantes navegar, sincronizar y cuestionar la interacción entre las creencias religiosas locales y los discursos ambientales globales.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
En muchas partes del mundo, las personas que hablan más de un idioma no mantienen sus lenguas en cajas separadas. En su lugar, las entrelazan en un flujo de comunicación único y fluido para dar sentido a su mundo. Esta mezcla natural se conoce como translenguaje. No es simplemente cambiar de un código distinto a otro, sino recurrir a un conjunto de herramientas único y rico de palabras, sonidos e ideas culturales para expresar pensamientos complejos. Cuando las personas enfrentan una crisis que involucra tanto tradiciones ancestrales como la ciencia global moderna, esta mezcla se convierte en una forma poderosa de navegar la colisión de diferentes cosmovisiones. El cambio climático es una de esas crisis. Este trae datos científicos globales sobre el aumento de las temperaturas y las emisiones de carbono al contacto directo con las creencias locales sobre la tierra, los espíritus y las responsidades de los ancianos. Comprender cómo las comunidades dan sentido a estas dos perspectivas tan diferentes es crucial, porque resolver la crisis climática requiere no solo tecnología, sino un cambio en el comportamiento humano que respete las realidades locales.
Un estudio reciente realizado en la región de West Pokot, en Kenia, explora precisamente cómo sucede esto. Los investigadores se centraron en un grupo de ancianos de la comunidad que se reúnen para discutir cómo proteger su entorno de los efectos agravados del cambio climático. Esta zona, situada en el Valle del Rift, es el hogar del pueblo Pokot, cuyas vidas dependen en gran medida de la lluvia para su ganado y cultivos. En años recientes, la región ha sufrido sequías severas, inundaciones y deslizamientos de tierra, lo que ha provocado la pérdida de recursos e incluso conflictos entre comunidades vecinas. Para abordar estas amenazas, diversas organizaciones globales han promovido la plantación de árboles y la conservación de bosques para reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, el pueblo Pokot tiene sus propias tradiciones profundamente arraigadas respecto a la protección de árboles específicos y tierras sagradas, a menudo basadas en sus creencias religiosas. El estudio planteó la siguiente pregunta: cuando estos ancianos hablan de salvar su entorno, ¿cómo utilizan sus lenguas mixtas para unir la idea global del cambio climático con sus tradiciones espirituales locales?
Los investigadores grabaron y analizaron tres sesiones de discusión realizadas en la ciudad de Makutano en 2024. Escucharon atentamente cómo hablaban los ancianos, observando que los participantes no se limitaban a un solo idioma. En su lugar, se movían fluidamente entre el pokot, la lengua local; el suajili, la lengua nacional de Kenia; el inglés, la lengua de la ciencia y el gobierno global; y el sheng, un dialecto de jerga utilizado a menudo por los jóvenes. El estudio encontró que esta mezcla de idiomas no era accidental. Servía a un propósito específico: cerrar la brecha entre lo local y lo global. Cuando un anciano hablaba en pokot, a menudo invocaba nombres de lugares específicos, especies de árboles e historias ancestrales que cargaban con el peso de la historia local. Cuando cambiaban al inglés o al suajili, a menudo hacían referencia a conceptos más amplios como "cambio climático", "carbono" o "deslizamientos de tierra", conectando su lucha local con el mundo en general.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue cómo los ancianos utilizaron esta flexibilidad lingüística para afirmar su autoridad y advertir contra la destrucción. En una conversación grabada, un anciano describió un gran árbol sagrado conocido localmente como simwoton. Explicó que nadie tiene permitido tocarlo, advirtiendo que si alguien invade el espacio, el propio árbol lo "repelerá". Contó la historia en una mezcla de idiomas, utilizando el nombre local del árbol para anclar la historia en la realidad pokot, pero luego cambiando al inglés para describir el concepto de "empoderamiento" a través de la cultura. Esto le permitió enmarcar una prohibición religiosa local como una regla universal que cualquier persona, independientemente de su origen, debería respetar. En otro caso, un anciano relató la historia de un patrocinador europeo que intentó extraer agua de un sitio sagrado llamado Kailat. A pesar de las advertencias de los ancianos, el patrocinador taló árboles y tomó fotografías. El anciano utilizó la palabra inglesa "sponsor" (patrocinador) para identificar al forastero, pero el nombre local Kailat para definir la naturaleza sagrada de la tierra. Concluyó que el patrocinador fue castigado por un deslizamiento de tierra, un término que utilizó en inglés para vincular el evento local con el discurso global sobre los desastres climáticos. Al entrelazar estos idiomas, los ancianos demostraron que las consecuencias de ignorar la tierra se aplican a todos, desde los jóvenes locales hasta los visitantes extranjeros.
El estudio también reveló cómo los ancianos utilizaban el lenguaje para incluir o excluir a diferentes grupos dentro de la comunidad. Al discutir las consecuencias de romper estas reglas, los ancianos a menudo recurrían al sheng, una jerga asociada con la juventud. Esto no era solo para sonar modernos; era una forma de señalar que la generación más joven, que podría estar más influenciada por ideas modernas o ser menos respetuosa con la tradición, eran los que estaban siendo advertidos. Al mismo tiempo, los ancianos utilizaban términos en inglés como "lugar sagrado" o "conversaciones de paz" para demostrar que sus creencias locales no eran solo viejas supersticiones, sino contribuciones válidas a la conversación global sobre la conservación. Demostraron que la lucha contra el cambio climático no es una batalla entre la tradición y la modernidad, sino un esfuerzo compartido donde ambas perspectivas son necesarias. Los ancianos dejaron claro que la protección del bosque es una responsabilidad de todos los miembros de la comunidad, y que el poder espiritual de la tierra es real, independientemente de quién esté parado sobre ella.
En última instancia, la investigación muestra que el translenguaje es una herramienta vital para las comunidades que intentan sobrevivir en un mundo cambiante. Permite a los ancianos pokot tomar sus creencias ancestrales y colocarlas junto a los conceptos científicos modernos sin perder el poder de ninguno de los dos. No tienen que elegir entre ser tradicionales o ser modernos; pueden ser ambas cosas al mismo tiempo. Al hablar de una manera que mezcla sus idiomas, crean un espacio donde lo local y lo global pueden encontrarse, debatir y, eventualmente, acordar cómo proteger su futuro. El estudio sugiere que para que la mitigación del cambio climático tenga éxito en lugares como West Pokot, debe reconocer y respetar estas complejas formas de pensamiento multilingües. La solución a la crisis climática puede no encontrarse solo en nuevas tecnologías, sino en la capacidad de las personas para hablarse entre sí de una manera que honre tanto su historia como su realidad.
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