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Mediatised Participation: Citizen Journalism and the Decline in User-Generated Content in Online News Media

A través de una revisión sistemática de la literatura, este artículo sostiene que la promesa inicial del periodismo ciudadano ha fracasado en gran medida debido al bajo interés de los usuarios, la resistencia periodística y las estrategias orientadas al lucro, lo que ha derivado en un cambio donde la participación de la audiencia se entiende ahora mejor como "participación mediatizada" en lugar de un auténtico empoderamiento democrático.

Autores originales: Simón Peña-Fernández, Ainara Larrondo-Ureta, Irati Agirreazkuenaga

Publicado 2026-08-12
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Autores originales: Simón Peña-Fernández, Ainara Larrondo-Ureta, Irati Agirreazkuenaga

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Imagina las noticias como una plaza de pueblo gigante y bulliciosa. Durante siglos, solo unas pocas personas con megáfonos —periodistas profesionales— tenían permitido subirse al estrado para contar la historia del día. Luego, hace unos veinte años, internet llegó como un portal mágico que entregó un micrófono a cada persona de la multitud. De repente, nació la idea del "periodismo ciudadano": el sueño de que la gente común pudiera dar un paso al frente, informar sobre las noticias y compartir sus propias historias tal como lo hacen los profesionales. Esto no se trató solo de tecnología; fue un cambio cultural donde la línea entre el narrador y el oyente comenzó a desdibujarse. La gran pregunta que todos se hacían era: ¿Convertiría esta nueva era la plaza del pueblo en una democracia perfecta donde la voz de todos importara por igual? ¿O seguirían manteniéndose firmes las viejas reglas de la plaza? Esta es la historia de lo que sucedió cuando intentamos mezclar la máquina de noticias profesional con la energía caótica de la multitud de internet.

Este artículo realiza una inmersión profunda en esa historia, analizando cientos de estudios de las últimas dos décadas para ver si ese sueño del "periodismo sin periodistas" realmente funcionó. Los autores, Simón Peña-Fernández, Ainara Larrondo-Ureta e Irati Agirreazkuenaga, actúan como detectives que clasifican una enorme pila de evidencia para averiguar por qué el entusiasmo inicial se ha enfriado. Descubrieron que, aunque la idea sonaba genial, la realidad era un poco más complicada.

Primero, descubrieron que la mayoría de la gente simplemente no quería ser reportera. Aunque todos tenían un micrófono, la multitud permanecía mayormente silenciosa a la hora de crear noticias reales. A la gente le encantaba charlar, compartir memes o hablar de su vida cotidiana, pero no estaban ansiosos por realizar el duro trabajo de investigar y escribir artículos de noticias. Es como tener un jardín comunitario gigante donde todos están invitados a plantar semillas, pero la mayoría prefiere caminar, recoger una flor e irse a casa.

Segundo, los periodistas profesionales —aquellos que habían estado dirigiendo la plaza del pueblo durante mucho tiempo— eran bastante escépticos. Temían que dejar que cualquiera escribiera las noticias pudiera arruinar la calidad o difundir historias falsas. Se aferraron a su identidad profesional como un equilibrista que sujeta una vara de equilibrio, negándose a soltar el control sobre la historia. Veían su trabajo como un servicio público serio, no solo como una sala de chat.

Tercero, las empresas que poseen los medios de comunicación tenían su propia agenda. Querían ganar dinero. Al principio pensaron: "¡Oye, si nuestros lectores escriben las noticias gratis, ahorramos dinero!". Pero rápidamente se dieron cuenta de que gestionar todos esos comentarios e historias era una pesadilla. Requería demasiado tiempo y esfuerzo filtrar los comentarios groseros, las mentiras y el spam. En lugar de dejar que la multitud escribiera las noticias, las empresas empezaron a usar a la multitud para otra cosa: la atención. Se dieron cuenta de que, si bien la gente no quería hacer las noticias, eran muy buenos compartiéndolas.

Entonces, ¿cuál es el veredic actually? El artículo sugiere que el sueño original del "periodismo ciudadano", donde la gente común crea historias de noticias dentro de los medios de comunicación tradicionales, es prácticamente cosa del pasado. Es una innovación fallida en esa forma específica. En lugar de una asociación perfecta, ahora tenemos lo que los autores llaman "participación mediatizada".

Piénsalo de esta manera: las empresas de noticias no cerraron las puertas; simplemente cambiaron las reglas del juego. Dejaron de invitar a la multitud a la cocina para ayudar a cocinar la comida. En su lugar, pusieron la comida terminada en una mesa grande y llamativa en medio de la plaza del pueblo y pidieron a la multitud que viniera a tomar fotos, compartiera las imágenes en sus teléfonos y le dijera a sus amigos lo deliciosa que se ve. La multitud sigue teniendo una enorme influencia —deciden qué historias se vuelven virales y cuáles son ignoradas— pero ya no están cocinando la comida. Los periodistas siguen dirigiendo la cocina, las empresas siguen controlando el menú y la audiencia es ahora el equipo de marketing, difundiendo la palabra para asegurarse de que todo el mundo vea la comida. El artículo concluye que, aunque estamos más conectados que nunca, nuestra participación se ha vuelto más sobre interactuar con las noticias que sobre crearlas realmente, convirtiendo el sueño de una redacción compartida en un espectáculo altamente rentable y cuidadosamente gestionado.

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