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Urban Design as Figural Practice: The Nusantara Case

Este artículo critica cómo la tensión entre la planificación descendente y la participación comunitaria en la nueva capital de Indonesia, Nusantara, a menudo colapsa en una visión estática y excluyente, proponiendo en su lugar una "práctica figural" que utiliza el medio de lo figural para sostener un futuro dinámico donde el diseño urbano integre la visión de conjunto y la consecuencia durante la creación de la ciudad.

Autores originales: Stephen Cairns

Publicado 2026-09-29
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Stephen Cairns

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Las ciudades no son meramente colecciones de edificios y carreteras; son sistemas vivos donde la disposición física de un lugar es moldeada constantemente por las personas que viven allí, los ecosistemas que las rodean y las historias que cuentan. Durante décadas, el campo del diseño urbano ha luchado con una división fundamental. Por un lado, está el impulso de ver una ciudad desde arriba, como un cartógrafo trazando un plan perfecto para el futuro. Por el otro, existe la necesidad de interactuar con la realidad desordenada y compleja de las comunidades y la naturaleza desde dentro, donde los planes a menudo colisionan con las vidas reales de las personas. Esta tensión no es un defecto que deba corregirse, sino un equilibrio necesario. Cuando se construye una ciudad, el desafío es mantener la visión general conectada con las consecuencias a nivel de suelo antes de que el futuro se convierta en una imagen fija que no pueda ser cambiada. Esta cuestión se vuelve especialmente urgente en el Sur Global, donde la rápida urbanización a menudo supera la capacidad de la planificación tradicional para incluir las voces locales y proteger el medio ambiente.

En un nuevo artículo, Stephen Cairns, un investigador de la Universidad de Monash en Indonesia, examina cómo se desarrolla esta tensión en la creación de Nusantara, la nueva capital de Indonesia en el este de Kalimantan. El proyecto es ambicioso: una "ciudad forestal" destinada a aliviar la presión sobre Yakarta y servir como modelo de desarrollo sostenible que otras naciones puedan copiar. Sin embargo, los críticos han argumentado que el proceso de construcción de Nusantara ha sido cerrado, avanzando demasiado rápido y excluyendo a las comunidades indígenas y las ecologías que ya existen allí. Cairns no simplemente está de acuerdo con estos críticos; en su lugar, se pregunta qué podría llegar a ser el diseño urbano si tomara en serio sus observaciones y las utilizara para construir un tipo diferente de ciudad. Él propone un método llamado "práctica figural", que trata a la ciudad no como un producto terminado que debe ser declarado, sino como una historia continua que aún se está escribiendo.

El núcleo del argumento de Cairns es que la forma en que representamos una ciudad —a través de mapas, modelos digitales y planes oficiales— a menudo fragmenta la ciudad. Un río puede ser dibujado como una línea azul para el control de inundaciones, un bosque como una zona verde para el turismo, y un cementerio como un espacio vacío para ser despejado. Al hacer esto, el plan hace que la ciudad sea legible y fácil de gestionar, pero pierde las conexiones más profundas que hacen que esos lugares sean significativos. Un río no es solo agua; es un lugar para la pesca, el baño y el recuerdo de los ancestros. Un bosque no es solo paisaje; es un hábitat y una fuente de vida. Cuando un proceso de diseño se enfoca solo en la imagen limpia y de alto nivel, excluye las cosas mismas que sustentan a la ciudad. Cairns sugiere que, en lugar de intentar forzar todas estas realidades diferentes en una única imagen perfecta, los diseñadores deberían crear un "medio figural". Este es un espacio donde las diferentes vidas de un lugar pueden mantenerse juntas, compararse y discutirse mientras la ciudad aún se está construciendo.

Para probar esta idea, Cairns observa de cerca el río Sepaku, que fluye por el corazón de la nueva capital. En los planes oficiales para Nusantara, el río es tratado como una pieza de infraestructura: una fuente de agua, un canal para la gestión de inundaciones y un telón de fondo escénico para la nueva ciudad. Es un objeto funcional, una línea en un mapa que sirve a las necesidades del Estado. Sin embargo, para la comunidad local Balik, el mismo río es un mundo vital. Es un lugar donde pescan, se lavan y entierran a sus muertos. Contiene memorias y los conecta con sus antepasados. Cuando el río se convierte en una presa o en un canal normalizado, no es solo un ajuste técnico; es una ruptura de una relación. La literatura crítica sobre Nusantara ya ha documentado esta pérdida, mostrando cómo la velocidad y el secreto del proyecto han dejado fuera de la conversación estas realidades locales. Cairns argumenta que esta crítica no es solo una queja; es una forma de trabajo de diseño que ya ha comenzado a imaginar la ciudad de manera diferente. La tarea de los diseñadores urbanos es reconocer este trabajo y traerlo al proceso oficial antes de que los planes se endurezcan en concreto.

Cairns describe tres formas de construir este "medio figural" para que la ciudad permanezca abierta al cambio y al debate. Primero, existe el "escenario". En lugar de mostrar una imagen pulida y final de la futura ciudad, los diseñadores deberían crear un espacio físico o digital donde diferentes versiones del futuro puedan recorrerse y probarse una al lado de la otra. Esto permite a las personas ver cómo una carretera podría atravesar un cementerio o cómo un muro de inundación podría bloquear el acceso a un río, haciendo visibles las consecuencias antes de que sean permanentes. Segundo, está el "guion". En lugar de pedir a la gente que dé su opinión sobre un plan terminado, este enfoque los invita a representar alternativas. Es como un ensayo donde la comunidad puede probar diferentes rutas para una carretera o diferentes formas de gestionar el agua, viendo qué sucede cuando cambian el diseño. Esto convierte el desacuerdo en un proceso creativo donde se representan diferentes posibilidades en lugar de descartarlas. Finalmente, está el "soporte". Este es el mecanismo que asegura que las ideas generadas en el escenario y el guion realmente llegen a las decisiones finales. Implica mantener registros de las alternativas que fueron consideradas, asegurando que las voces de la comunidad no solo sean escuchadas, sino que se lleven adelante hacia los contratos, estándares y cronogramas de construcción que construirán la ciudad.

El artículo sugiere que este enfoque no se trata de abandonar la visión general o la necesidad de un plan coordinado. Una ciudad de esta escala todavía requiere un plan maestro, datos e infraestructura. La diferencia radica en cómo se sostiene ese plan. Una práctica figural mantiene el plan abierto a la revisión, reconociendo que el futuro aún no está fijado. Reconoce que la ciudad se está haciendo, deshaciendo y rehaciendo todo el tiempo. En el caso de Nusantara, la brecha entre la imagen declarada de una capital verde y tecnológica y la realidad sobre el terreno sigue siendo amplia. Esta brecha no es un fracaso; es una oportunidad. Es el espacio donde la ciudad aún puede ser moldeada. Al tratar al río, al bosque y a la comunidad como participantes activos en el proceso de diseño en lugar de obstáculos a ser eliminados, los diseñadores urbanos pueden construir una ciudad que sea más que un modelo para ser copiado. Pueden construir una ciudad que responda a la gente y al lugar que ocupa.

Lo que está en juego en este trabajo se extiende mucho más allá de Indonesia. Nusantara pretende ser un modelo de demostración, un prototipo de cómo se construirán las ciudades en el Sur Global en las próximas décadas. Si el proceso de diseño permanece cerrado, declarando un futuro que excluye a las personas y los ecosistemas que afirma servir, ese modelo viajará. Influirá en cómo se planifican, financian y gobiernan otras ciudades. Pero si el proceso de diseño puede aprender a sostener la tensión entre la visión general y la realidad local, puede ofrecer un camino diferente. Puede mostrar que una ciudad puede ser ambiciosa y planificada, y aun así permanecer abierta a las voces y vidas que la hacen real. El objetivo no es resolver cada conflicto o garantizar que todos obtengan lo que quieren. El objetivo es crear un proceso donde la ciudad pueda ser debatida, donde el futuro pueda ser disputado y donde el diseño siga siendo responsable del mundo complejo y vivo que intenta dar forma. De esta manera, el diseño urbano se convierte en una práctica de mantener el futuro vivo, en lugar de simplemente dibujarlo en un mapa.

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