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Design Matters: Firm-Level Evidence on Tax Treaty Provisions and Multinational Investment

Este estudio proporciona la primera evidencia a nivel de empresa que demuestra que, si bien las disposiciones de ahorro fiscal fomentan consistentemente la entrada al mercado de las multinacionales de la OCDE en países de ingresos bajos y medios, los efectos de los métodos de doble imposición sobre la intensidad de la inversión y la entrada son heterogéneos y dependen significativamente de si las empresas invierten de forma directa o indirecta.

Autores originales: Pranvera Shehaj

Publicado 2026-08-19
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Autores originales: Pranvera Shehaj

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Cada vez que una empresa de una nación rica construye una fábrica o abre una oficina en un país en desarrollo, se enfrenta a un complejo rompecabezas financiero. La empresa debe pagar impuestos al país donde se genera el dinero, pero también debe impuestos al país donde se encuentra su sede central. Sin reglas para gestionar esto, el mismo beneficio podría tributar dos veces, una en cada lugar, lo que haría que hacer negocios a través de las fronteras fuera increíblemente costoso y, a menudo, imposible. Para resolver esto, las naciones firman acuerdos bilaterales llamados tratados de doble imposición. Estos son esencialmente apretones de manos entre gobiernos que deciden quién tiene derecho a gravar qué, a menudo reduciendo las tasas o prometiendo que, si un país grava un beneficio, el otro otorgará un crédito para que la carga total no se duplique. Durante décadas, los economistas han debatido si estos tratados realmente fomentan que las empresas inviertan más en naciones pobres o si simplemente ayudan a las empresas ricas a evitar pagar la parte que les corresponde. La respuesta ha seguido siendo esquiva porque la mayoría de los estudios han observado el panorama general, tratando toda la inversión como un flujo de dinero único y uniforme, lo cual oculta las decisiones específicas que toman las empresas individuales.

Un nuevo estudio de Pranvera Shehaj, de la Freie Universität Berlin, atraviesa esta niebla al observar las decisiones reales tomadas por las empresas individuales en lugar de solo la suma total de dinero que se mueve entre países. La investigación se centra en el periodo entre 2005 y 2016, examinando datos de miles de subsidiarias extranjeras propiedad de empresas con sede en treinta y seis naciones ricas y que operan en treinta y cuatro países en desarrollo. La autora distingue entre dos tipos de decisiones de inversión muy diferentes. El primero es la decisión de entrar en un nuevo mercado, lo que implica el alto costo y riesgo de construir una nueva subsidiaria desde cero. El segundo es la decisión de expandir una operación existente, donde una empresa que ya está presente decide inyectar más dinero en sus instalaciones actuales. El estudio también presta mucha atención a la ruta que toma el dinero. A veces, una empresa invierte directamente desde su país de origen al país de destino, pero a menudo canaliza la inversión a través de un tercer país, una estrategia conocida como uso de un conducto, para aprovechar mejores acuerdos fiscales en otros lugares.

Los hallazgos revelan que el impacto de estos tratados fiscales no es el mismo para todas las empresas o para cada etapa de la inversión. En lo que respecta a la decisión de entrar en un nuevo mercado, el método específico que utiliza el país de origen para aliviar la doble imposición —ya sea que exima los beneficios extranjeros o otorgue un crédito por los impuestos pagados en el exterior— no parece importar mucho una vez que la empresa ha decidido su ruta de inversión. Sin embargo, una cláusula específica conocida como "exención fiscal" (tax sparing) marca una diferencia significativa. Esta disposición garantiza que, si un país en desarrollo ofrece una reducción de impuestos para atraer la inversión, el país de origen rico seguirá otorgando un crédito por ese impuesto aunque la empresa no lo haya pagado realmente. El estudio encuentra que estas disposiciones de exención fiscal fomentan consistentemente que las empresas establezcan nuevas subsidiarias. Esto sugiere que preservar el valor de los incentivos fiscales locales es una herramienta poderosa para lograr que las empresas asuman el riesgo de entrar en un nuevo mercado en desarrollo.

El panorama cambia completamente cuando se observa a las empresas que ya están establecidas y deciden si expanden sus operaciones. Aquí, la forma específica en que el país de origen gestiona la doble imposición se vuelve crucial, pero solo para las empresas que invierten a través de rutas indirectas. Si una empresa utiliza un tercer país como conducto para llegar a la nación en desarrollo, las mejoras en el método de alivio fiscal del país de origen conducen a un aumento notable en cuánto invierte esa empresa. Parece que, para estos inversores indirectos, un mejor acuerdo fiscal se traduce directamente en más dinero invertido en el terreno. En contraste, las empresas que invierten directamente no cambian sus planes de expansión basándose en estas mejoras fiscales; parecen estar impulsadas por otros factores. Además, el estudio encuentra que las disposiciones de exención fiscal, que ayudaron a las empresas a entrar en el mercado, no fomentan que estas empresas ya establecidas inviertan más. De hecho, para los inversores directos, estas disposiciones están asociadas con una menor reinversión, probablemente porque los países que las ofrecen son a menudo aquellos donde las empresas están menos dispuestas a echar raíces profundas.

Esta investigación desafía la idea de que los tratados fiscales tienen un efecto único y uniforme en la inversión global. Al separar la decisión de entrar en un mercado de la decisión de expandirse dentro de él, y al rastrear el camino específico que toma la inversión, el estudio muestra que las reglas del juego importan de manera distinta según la estrategia del jugador. Los resultados sugieren que, si bien la exención fiscal es efectiva para lograr que las empresas aparezcan, no necesariamente las mantiene allí ni las incentiva a crecer. Del mismo modo, los cambios en la forma en que los países de origen gravan los beneficios extranjeros solo influyen en el crecimiento de las empresas que ya utilizan rutas complejas e indirectas para llegar allí. Para los responsables de la formulación de políticas, esto significa que el diseño de estos tratados es crítico. Una disposición que logra atraer una nueva fábrica puede no hacer nada para incentivar que esa misma fábrica construya una segunda, y un alivio fiscal que funciona para una empresa que canaliza el dinero a través de un tercer país puede ser irrelevante para una que invierte directamente. El estudio concluye que para comprender verdaderamente cómo las reglas fiscales internacionales dan forma a la economía, debemos mirar más allá de los totales agregados y examinar los comportamientos específicos y variados de las propias empresas.

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