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The Effects of Excessive Internet Usage on Depression and Anxiety of the University Students in Bangladesh during COVID-19

Este estudio transversal de 700 estudiantes universitarios bangladesíes durante la pandemia de COVID-19 revela que el uso excesivo de internet está asociada de manera fuerte y significativa con un aumento en las probabilidades de depresión y ansiedad en todos los niveles de gravedad.

Autores originales: Md. Aslam Hossain, Mohammad Abdul Hannan Pradhan, Md. Shihab Mostafa, Md. Shahgahan Miah

Publicado 2026-09-09
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Autores originales: Md. Aslam Hossain, Mohammad Abdul Hannan Pradhan, Md. Shihab Mostafa, Md. Shahgahan Miah

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Cuando el mundo cerró sus puertas durante la pandemia global, los estudiantes universitarios en Bangladesh se encontraron en una posición única y difícil. Sus aulas se trasladaron a las pantallas, sus círculos sociales se desplazaron a las salas de chat y sus rutinas diarias pasaron a depender enteramente de internet. Para muchos, el mundo digital se convirtió en un salvavidas para la educación y la conexión, pero también se convirtió en un compañero constante que era difícil dejar de lado. Este cambio planteó una pregunta crítica para los investigadores: ¿qué le sucede a la mente cuando el mundo digital se convierte en el único mundo? Para entender esto, los científicos observan dos condiciones de salud mental específicas: la depresión, que es un sentimiento persistente de tristeza y pérdida de interés, y la ansiedad, un estado de preocupación y miedo excesivos. También examinan el "uso excesivo de internet", un comportamiento en el que una persona lucha por controlar su tiempo en línea, a menudo a expensas del sueño, el estudio y las relaciones en la vida real. La preocupación es que estos dos problemas podrían estar alimentándose mutuamente, creando un ciclo donde cuanto más depende un estudiante de internet para lidiar con el aislamiento, más podría sufrir su salud mental.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Shahjalal se propuso medir esta relación directamente. Se pusieron en contacto con 700 estudiantes universitarios, tanto de instituciones públicas como privadas, en Bangladesh durante el apogeo de la pandemia. Utilizando un cuestionario estructurado, preguntaron a los estudiantes sobre sus hábitos diarios, cuántas horas pasaban en línea y cómo se sentían emocionalmente. Para obtener respuestas precisas, los investigadores utilizaron tres herramientas bien conocidas para medir comportamientos y sentimientos específicos. Pidieron a los estudiantes que calificaran sus hábitos de internet en una escala que identifica el uso compulsivo, de forma similar a como un médico podría comprobar la fiebre. También utilizaron listas de verificación estándar para evaluar la gravedad de la depresión y la ansiedad, categorizando los sentimientos desde mínimos o nulos, hasta leves, moderados y graves. Al recopilar estos datos en marzo de 2021, el equipo pudo ver una instantánea clara de la vida estudiantil durante un tiempo de confinamiento e incertidumbre.

Los resultados pintaron un cuadro de un cuerpo estudiantil bajo una tensión significativa. Los investigadores descubrieron que la gran mayoría de los estudiantes pasaba una cantidad alarmante de tiempo en línea. Más del 86 por ciento de los participantes mostraban signos de uso problemático de internet, y más del 60 por ciento eran clasificados como usuarios excesivos. Este alto nivel de tiempo frente a la pantalla no ocurría en un vacío; estaba acompañado de altos niveles de angustia. Cerca del 32 por ciento de los estudiantes reportaron depresión leve, mientras que otro 22 por ciento mostró síntomas moderados. Aún más preocupante, más del 18 por ciento sufría depresión moderadamente severa, y casi el 11 por ciento experimentaba depresión severa. Los niveles de ansiedad fueron igualmente altos, con más de un tercio de los estudiantes reportando ansiedad leve y más del 17 por ciento reportando ansiedad severa. Los datos sugirieron que los estudiantes que eran más dependientes de internet eran también los que tenían más probabilidades de estar luchando con estos desafíos de salud mental.

Cuando los investigadores analizaron la conexión entre estos dos factores, el vínculo quedó claro. Los estudiantes que eran clasificados como usuarios excesivos de internet tenían una probabilidad significativamente mayor de experimentar depresión y ansiedad en todos los niveles de gravedad en comparación con aquellos que usaban el internet de manera menos compulsiva. El estudio mostró que el uso excesivo de internet no era solo un hábito menor, sino un fuerte predictor de las luchas de salud mental. Por ejemplo, los estudiantes con uso excesivo de internet tenían muchas más probabilidades de reportar depresión severa y ansiedad severa que sus compañeros que no exhibían estos comportamientos compulsivos. Los investigadores también analizaron otros factores que podrían influir en estos sentimientos. Encontraron que las estudiantes mujeres tenían más probabilidades de reportar depresión que los estudiantes hombres. Curiosamente, vivir con la familia durante el confinamiento tuvo un efecto mixto; parecía proteger contra la depresión leve, pero estaba asociado con mayores probabilidades de depresión severa y ansiedad, quizás debido al estrés del confinamiento prolongado o los conflictos familiares.

El estudio también destacó lo que podría ayudar a proteger el bienestar mental de los estudiantes. Los estudiantes que mantenían un horario de sueño regular de siete a nueve horas por noche tenían menos probabilidades de sufrir ansiedad y depresión. Del mismo modo, aquellos que realizaban ejercicio físico reportaron niveles más bajos de angustia. El rendimiento académico también desempeñó un papel. Los estudiantes que estaban rindiendo bien en sus estudios tenían menos probabilidades de experimentar problemas de salud mental severos. Estos hallazjes sugieren que, si bien internet era una herramienta necesaria para la supervivencia durante la pandemia, la forma en que los estudiantes lo usaban importaba enormemente. Los investigadores señalaron que el simple hecho de usar internet para el entretenimiento no siempre conducía a resultados negativos, pero la falta de control sobre el uso era el factor clave. El estudio no prueba que el internet causara la depresión o la ansiedad, pero sugiere fuertemente que ambos están profundamente entrelazados durante los tiempos de crisis.

Los autores concluyen que las universidades y los responsables de políticas deben tomar estos hallazgos en serio. Recomiendan que las instituciones educativas desarrollen directrices claras para un uso saludable de internet, fomentando que los estudiantes tomen descansos digitales y mantengan rutinas fuera de línea. Los servicios de salud mental deben fortalecerse para detectar tanto los hábitos problemáticos de internet como la angustia emocional, con especial atención a las estudiantes mujeres, quienes parecen ser más vulnerables a la depresión. Los investigadores enfatizan que apoyar el bienestar estudiantil requiere un enfoque holístico que incluya mentoría académica, programas de actividad física y conciencia sobre la higiene del sueño. Al abordar los hábitos digitales de los estudiantes junto con sus necesidades emocionales, las universidades pueden apoyar mejor a sus estudiantes durante futuras interrupciones y en la vida académica cotidiana.

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