← Últimos artículos
📄 ciencias sociales

Beyond affirmative action: A developmental approach to racial redress in South Africa and the United States

Este artículo sostiene que la persistente desigualdad racial en Sudáfrica y los Estados Unidos surge de un "sesgo de desarrollo" en las políticas de reparación actuales, proponiendo un cambio de la mera redistribución hacia un marco de desarrollo fundamentado en el enfoque de las capacidades y la teoría del capital social para fomentar la igualdad sustantiva a través del capital humano y el apoyo institucional.

Autores originales: Patricia Agupusi

Publicado 2026-09-11
📖 8 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Patricia Agupusi

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En las décadas posteriores al fin de la segregación legalmente impuesta, dos naciones —los Estados Unidos y Sudáfrica— se enfrentaron a un enigma persistente. Ambos países desmantelaron las leyes que mantenían separadas a las personas según su color de piel e introdujeron políticas diseñadas para ayudar a quienes habían sido históricamente excluidos. En los Estados Unidos, esto tomó la forma de la acción afirmativa en escuelas y lugares de trabajo. En Sudáfrica, se presentó como el Empoderamiento Económico Negro, un conjunto de reglas para integrar a los ciudadanos negros en la propiedad y gestión de empresas. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la brecha entre los ricos y los pobres permaneció profundamente dividida por líneas raciales. La riqueza, la educación y los resultados de salud para las poblaciones negras continuaron rezagados frente a sus contrapartes blancas. Esto planteó una pregunta difícil: si se abrieron las puertas, ¿por por qué tanta gente todavía luchaba por atravesarlas?

Para entender esto, los investigadores suelen observar dos tipos diferentes de barreras. La primera es la discriminación, que es el acto de tratar a alguien injustamente debido a su raza, como negarse a contratarlo o pagarle menos. La segunda es algo más sutil, conocido como estigma. El estigma es el sentimiento interiorizado de inferioridad que puede echar raíces cuando la sociedad envía mensajes negativos sobre el valor de un grupo. Este moldea cómo las personas ven su propio potencial y cómo otros las ven a ellas, mucho después de que las leyes hayan cambiado. Un tercer concepto, llamado sesgo de desarrollo, sugiere que el problema no es solo ser tratado mal en el momento, sino la falta de recursos y apoyo necesarios para construir habilidades y confianza en primer lugar. Es la diferencia entre tener permiso para entrar en una carrera y tener el entrenamiento, los zapatos y la nutrición para realmente correrla.

Un nuevo artículo de Patricia Agupusi, investigadora del Worcester Polytechnic Institute, aborda esta desigualdad persistente analizando ambos países a través de un único prisma. El estudio sostiene que los métodos actuales para solucionar la desigualdad racial están incompletos porque se centran demasiado en abrir puertas y no lo suficiente en construir el camino que conduce a ellas. Agupusi propone un cambio de estrategia, alejándose de las simples cuotas o la redistribución de la riqueza hacia un "enfoque de desarrollo". Este método se centra en fortalecer las condiciones que permiten a las personas convertir las oportunidades en un éxito real y duradero. Al combinar ideas sobre el potencial humano con el estudio de las redes sociales, el artículo sugiere que la verdadera igualdad requiere más que un simple permiso legal; requiere el cultivo activo de las habilidades, la confianza y el apoyo comunitario necesarios para prosperar.

El artículo comienza examinando la historia de estas dos naciones para mostrar que el problema no es un fallo de las buenas intenciones, sino un desajuste entre la solución y la naturaleza del problema. En los Estados Unidos, la Corte Suprema dictaminó recientemente en contra de las admisiones que consideran la raza en las universidades, señalando un movimiento hacia un enfoque "ciego al color" donde el gobierno ignora la raza por completo. En Sudáfrica, el gobierno ha redoblado las políticas basadas en la raza como el Empoderamiento Económico Negro, aunque la desigualdad sigue siendo alta. Agupusi señala que ambos extremos erran el tiro. Un enfoque ciego al color ignora el profundo daño histórico que aún moldea las vidas de las personas, mientras que las políticas actuales basadas en la raza a menudo ayudan a una pequeña élite sin reparar los cimientos rotos para la mayoría. El estudio encuentra que simplemente dar a alguien una beca o una entrevista de trabajo no resuelve el problema más profundo si carece de la vivienda estable, la educación temprana de calidad o las conexiones sociales necesarias para tener éxito en ese nuevo rol.

Para explicar por qué sucede esto, el artículo utiliza un marco construido sobre el trabajo del economista Glenn Loury y los filósofos Amartya Sen y Martha Nussbaum. Loury distinguió entre "sesgo de recompensa", que es el trato injusto en el mercado, y "sesgo de desarrollo", que es la injusticia que ocurre incluso antes de que una persona entre en el mercado. El sesgo de desarrollo ocurre cuando un niño crece en un vecindario con malas escuelas, calles inseguras y pocos modelos a seguir, limitando su capacidad para desarrollar sus talentos independientemente de su capacidad natural. El "enfoque de las capacidades" de Sen y Nussbaum añade que la justicia debe medirse por lo que las personas son realmente capaces de hacer y ser, no solo por los derechos que poseen en el papel. Agupusi combina estas ideas para argumentar que la reparación racial debe centrarse en expandir estas capacidades reales. No basta con darle a una persona un boleto para una estación de tren; la política debe asegurar que tenga el dinero para el boleto, la seguridad para llegar a la estación y el conocimiento de hacia dónde va el tren.

La investigación analiza datos desde la década de 1960 hasta el presente en los Estados Unidos y desde el año 2000 hasta 2024 en Sudáfrica. Examina la riqueza de los hogares, los ingresos, la pobreza y las tasas de desempleo, comparándolos con los cambios de política. Los hallazgos muestran un patrón claro: si bien las políticas que consideran la raza han logrado aumentar el número de profesionales negros en la gestión y la educación superior, no han cerrado la enorme breza de riqueza ni han resuelto el problema de la pobreza en las comunidades negras. En Sudáfrica, por ejemplo, los ingresos de los hogares negros han aumentado, pero los ingresos medios de las familias negras siguen siendo seis veces menores que los de las familias blancas. En los Estados Unidos, la brecha de riqueza sigue siendo asombrosa, ya que la familia blanca promedio posee seis veces la riqueza de la familia negra promedio. El artículo sugiere que estas políticas han creado una forma de "inclusión de élite", donde unos pocos individuos ascienden, pero la comunidad en general permanece atrapada en los mismos problemas de desarrollo.

Agupusi ilustra esto con ejemplos específicos de ambos países. En Sudáfrica, la localidad de Imizamo Yethu en Ciudad del Cabo enfrentaba altos índices de criminalidad y una falta de espacios seguros para los jóvenes. Un proyecto allí no se limitó a repartir dinero; trabajó con la comunidad para identificar una biblioteca como una prioridad. La biblioteca se convirtió en un centro seguro que mejoró la educación y la confianza comunitaria. Esta intervención pequeña y dirigida funcionó porque abordó una necesidad de desarrollo específica identificada por las personas que vivían allí. En los Estados Unidos, el artículo señala la disparidad en la preparación escolar. Un estudiante en un distrito rico como Newton, Massachusetts, tiene acceso a recursos que le permiten graduarse con altas calificaciones, mientras que un estudiante en una ciudad cercana como Springfield enfrenta inseguridad alimentaria e inestabilidad de vivienda que hacen que el aprendizaje sea casi imposible. El artículo argumenta que simplemente eliminar las políticas de admisión que consideran la raza en lugares como Harvard o Yale no soluciona el hecho de que los estudiantes de Springfield nunca tuvieron la misma oportunidad de prepararse para esos exámenes en primer lugar.

La solución propuesta es un marco de desarrollo que trata la reparación racial como un proceso de construcción de capacidad a largo plazo. Este enfoque tiene tres pilares principales. Primero, se centra en la mejora de las capacidades, lo que significa invertir tempranamente en lo básico: escuelas de alta calidad, salud, vivienda segura y acceso digital. Segundo, enfatiza el empoderamiento de la agencia, lo que implica ayudar a las personas a superar los efectos psicológicos del estigma mediante la mentoría, la formación de liderazgo y una educación culturalmente receptiva. Tercero, se apoya en el capital social y la sinergia institucional, lo que significa que los gobiernos deben trabajar estrechamente con las comunidades locales para diseñar e implementar programas. En lugar de mandatos verticales, este método fomenta la propiedad local, donde las comunidades ayudan a decidir qué necesitan y cómo obtenerlo.

El artículo concluye que la transición de una sociedad construida sobre la dominación racial a una de verdadera igualdad es mucho más difícil que simplemente cambiar las leyes. Sugiere que el "problema de la transición" no puede resolverse eligiendo entre políticas ciegas al color o cuotas basadas en la raza. En cambio, requiere un nuevo enfoque en las condiciones de desarrollo que permiten a las personas convertir las oportunidades en resultados de vida reales. El estudio sugiere que si las políticas continúan ignorando las raíces del sesgo de desarrollo —como la deficiente educación infantil, las redes sociales fragmentadas y los efectos persistentes del estigma— la desigualdad racial persistirá independientemente del marco legal. Al cambiar el enfoque de quién obtiene un asiento en la mesa a asegurar que todos tengan la fuerza y el apoyo para sentarse en ella, el artículo ofrece un camino hacia una forma de justicia más duradera y significativa. El objetivo no es solo reparar el pasado, sino construir un futuro donde el potencial de una persona no esté limitado por las circunstancias de su nacimiento.

¿Ahogado en artículos de tu campo?

Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.

Probar Digest →