Shifts in Crop and Grassland Incidence in the US and Canada: What Have We Seen and What May Be Driving the Movement
Este artículo documenta una reconfiguración significativa de la agricultura norteamericana desde finales de la década de 1970 hasta principios de la de 2020, caracterizada por la expansión hacia el norte y el oeste de los cultivos hacia Canadá impulsada por el cambio climático y factores políticos como la Norma de Combustibles Renovables de los EE. UU., mientras que los cultivos de estación cálida retrocedieron del sureste de los EE. UU. debido al aumento del calor y la disminución de las precipitaciones.
Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo
La tierra que nos alimenta no es estática. Durante siglos, los agricultores han plantado semillas en los mismos valles y pastizales, confiando en el ritmo predecible de las estaciones para cultivar alimentos y alimentar al ganado. Pero el clima que dio forma a estos patrones agrícolas está cambiando. A medida que los inviernos se calientan y los veranos se vuelven más calurosos, los lugares donde los cultivos pueden prosperar se están desplazando. Esto no es solo una cuestión de clima; es un reordenamiento fundamental de dónde proviene nuestros alimentos. Cuando una región se vuelve demasiado caliente para el maíz o demasiado seca para el trigo, los agricultores deben adaptarse, a menudo trasladando sus operaciones a nuevas áreas o cambiando a diferentes cultivos que puedan sobrevivir a las nuevas condiciones. Comprender estos movimientos es vital porque el mapa de dónde se cultiva nuestra comida determina la estabilidad de nuestro suministro de alimentos, la salud de nuestros ecososistemas y el futuro económico de las comunidades rurales.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas A&M ha mapeado estos cambios en todo Estados Unidos y Canadá, analizando cómo se han desplazado las ubicaciones de diez cultivos principales y dos tipos de pastizales a lo largo de los últimos cuarenta años. Al comparar los datos de finales de la década de 1970 con los datos de principios de la de 2020, rastrearon el viaje de cultivos como el maíz, la soja, el trigo y el algodón, así como la tierra utilizada para el pastoreo de animales y el heno. Su trabajo revela un claro remodelado de la agricultura a nivel continental, impulsado por una combinación de un clima que se calienta y demandas humanas cambiantes.
El patrón más sorprendente es un desplazamiento general hacia el norte y el oeste. Los cultivos que pueden tolerar temperaturas más frescas, como la canola, la avena, la cebada y el trigo de primavera, se han desplazado significativamente hacia Canadá. En las provincias canadienses de Alberta y Manitoba, estos cultivos ahora crecen en áreas que antes eran demasiado frías para ellos. Este cambio es consistente con el calentamiento de los inviernos y el alargamiento de la temporada de cultivo en el noroeste de Canadá, lo que ha abierto nuevas tierras para la agricultura. Al mismo tiempo, los cultivos de estación cálida como el maíz y la soja también han avanzado hacia el norte, expandiéndose en las Dakotas, Minnesota y el sur de Ontario. Sin embargo, esta expansión hacia el norte ha tenido un costo en el sur. En los Estados Unidos, particularmente en el sureste, el área dedicada al maíz y la soja se ha reducido. Estos granos están retrocediendo de regiones que se están volando más calurosas y secas, lo que dificulta su cultivo sin un riego excesivo.
No todos los cultivos se mueven en la misma dirección. El algodón, que prospera en el calor, se ha desplazado hacia el sur y el este, tomando tierras en Alabama, Georgia y las Carolinas que anteriormente se utilizaban para granos. Este cambio sugiere que, a medida que el clima se calienta, los cultivos tolerantes al calor están reemplazando a aquellos que luchan con las altas temperaturas. Del mismo modo, la tierra utilizada para el pastoreo de ganado y el cultivo de heno ha experimentado sus propios cambios. Las tierras de pastoreo han disminuido en las regiones calurosas y secas de California y Arizona, pero se han expandido en las zonas más frescas y húmedas de la Columbia Británica y el norte de Alberta. El movimiento de la producción de heno es más complejo, desplazándose hacia el suroeste en algunas áreas y hacia el noreste en otras, reflejando una mezcla de factores climáticos y cambios en la tecnología agrícola.
Si bien el cambio climático es una fuerza importante detrás de estos desplazamientos, no es la única. Los investigadores encontraron que las políticas gubernamentales han desempeñado un papel poderoso, particularmente en los Estados Unidos. Una ley conocida como el Estándar de Combustible Renovable, que fomenta el uso de biocombustibles, ha impulsado un aumento masivo en la siembra de maíz y soja. Esta demanda política empujó a los agricultores a plantar estos cultivos incluso en áreas donde el clima se está volviendo menos ideal, como en las Grandes Llanuras del Norte. En Canadá, un impulso similar para la producción de biocombustibles ayudó a impulsar una enorme expansión en el cultivo de canola. El estudio muestra que donde los cultivos se están expandiendo, generalmente se están moviendo hacia áreas donde la tierra sigue siendo productiva. En muchos casos, las nuevas regiones agrícolas en Canadá están produciendo rendimientos que son tan buenos como, o mejores que, las áreas agrícolas tradicionales en los Estados Unidos.
Los investigadores también analizaron qué sucede cuando solo se observa un país. Si se estudiara únicamente a los Estados Unidos, se vería una historia de retroceso: el maíz y la soja abandonando el sur, y una contracción general de la agricultura de granos. Se perdería el hecho de que estos cultivos simplemente se están mudando a través de la frontera hacia Canadá, donde están creciendo con éxito. Esto resalta la importancia de ver a América del Norte como un sistema único y conectado. El suministro de alimentos no está desapareciendo; se está reubicando. El estudio concluye que el mapa de la agricultura de América del Norte está siendo redibujado por dos fuerzas principales: los cambios físicos en nuestro clima y las demandas económicas de nuestras políticas de energía y alimentos. A medida que estas fuerzas continúen evolucionando, los lugares donde cultivamos nuestros alimentos continuarán cambiando, requiriendo que los agricultores y los responsables de la formulación de políticas se adapten a una nueva realidad.
¿Ahogado en artículos de tu campo?
Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.