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Virtual and in-person postpartum visit attendance, emergency department use, and hospital readmissions before, during, and after the COVID-19 pandemic: a retrospective cohort study in a diverse urban Bronx population

En un estudio de cohorte retrospectivo de casi 14.000 pacientes urbanos diversos, la asistencia a las visitas posparto aumentó significativamente durante y después de la pandemia de COVID-19 en comparación con los niveles prepandemia, probablemente debido a la expansión de las opciones de telemedicina, mientras que las visitas al departamento de emergencias disminuyeron y las readmisiones hospitalarias aumentaron en el periodo pospandemia.

Autores originales: Rachel Nordlicht, Jessica Atrio, Kavita Vani

Publicado 2026-09-11
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Autores originales: Rachel Nordlicht, Jessica Atrio, Kavita Vani

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

El tiempo después del nacimiento de un bebé es una ventana crítica para la salud de la madre. Es un periodo en el que los médicos buscan peligros ocultos como la presión arterial alta o infecciones, ofrecen apoyo para el bienestar mental y ayudan a las familias a planificar el futuro. Los expertos médicos han coincidido durante mucho tiempo en que ver a un médico en las primeras semanas tras el parto es esencial. Sin embargo, durante décadas, muchas madres en los Estados Unidos, especialmente aquellas que enfrentan obstáculos financieros o sociales, han perdido estas citas. Cuando estas visitas se omiten, problemas de salud graves pueden pasar desapercibidos hasta que se convierten en emergencias. La pregunta de cómo lograr que cada madre asista a este chequeo se ha convertido en un desafío central para mejorar la atención materna.

La llegada de la pandemia de COVID-19 a principios de 2020 forzó un cambio repentino y dramático en la forma en que los hospitales entregaban la atención. Para mantener seguros a los pacientes y al personal, muchos centros médicos suspendieron las visitas presenciales de rutina y cambiaron rápidamente a videollamadas y consultas telefónicas. En el Bronx, un área urbana diversa y densamente poblada, investigadores del Montefiore Medical Center observaron de cerca para ver cómo estos cambios de emergencia afectaron a las madres más vulnerables. Querían saber si el cambio hacia la atención virtual, combinado con el caos de una crisis de salud global, causaría que las madres desaparecieran del sistema de salud, o si los nuevos métodos podrían realmente ayudar a mantenerlas conectadas.

Para encontrar la respuesta, el equipo de investigación revisó los registros de casi catorce mil mujeres que dieron a luz en su hospital entre 2018 y 2022. Dividieron este tiempo en cuatro capítulos distintos: antes de la pandemia, el aumento inicial cuando se cancelaron los procedimientos electivos, una fase posterior cuando las cosas empezaron a abrirse pero las vacunas aún no estaban ampliamente disponibles, y un periodo final después de que las vacunas fueran comunes. Rastrearon si cada madre asistía a una visita de seguimiento dentro de las doce semanas posteriores al parto, si tenía que acudir a la sala de emergencias y si tenía que ser readmitida en el hospital. El estudio se centró en una población donde la mayoría de las mujeres dependían de un seguro público y donde una gran parte se identificaba como negra o hispana, grupos que históricamente han enfrentado las mayores barreras para una atención constante.

Los resultados fueron sorprendentes y desafiaron los temores iniciales de que la pandemia empeoraría las brechas de atención. Antes de la llegada del virus, menos de la mitad de las madres de este grupo asistían a su chequeo posparto. Pero una vez que comenzó la pandemia y el hospital empezó a ofrecer visitas virtuales, las cifras aumentaron drásticamente. Durante los primeros meses de la crisis, cuando las visitas presenciales eran en gran medida imposibles, la asistencia saltó a casi tres cuartas partes de todas las madres. Incluso después de que se levantaran las restricciones más estrictas y las vacunas estuvieran disponibles, la tasa de asistencia se mantuvo significativamente más alta de lo que había sido antes de la pandemia, situándose alrededor del sesenta por ciento. Esto sugiere que la adopción forzada de modelos de atención flexibles, como la telemedicina, pudo haber eliminado obstáculos de larga data como los problemas de transporte o las dificultades de cuidado infantil que anteriormente impedían a las madres acudir a la clínica.

El estudio también analizó qué sucedía cuando las madres no asistían a la clínica. Durante el apogeo de la pandemia, menos mujeres terminaron en la sala de emergencias por problemas posparto en comparación con la era pre-pandemia. Esta caída probablemente reflejó una tendencia más amplia donde la gente evitaba los departamentos de emergencia por razones no urgentes durante la crisis, pero también insinuó que los nuevos modelos de atención podrían haber ayudado a gestionar los problemas antes de que se convirtieran en emergencias. Sin embargo, una vez que la era de la pandemia transicionó hacia el periodo post-vacuna, la tasa de readmisiones hospitalarias aumentó ligeramente en comparación con la línea base de la pre-pandemia. Esto indica que, si bien las nuevas formas de conectar con los pacientes fueron exitosas para lograr que asistieran, la estabilidad a largo plazo de estos avances y la calidad de la atención brindada a través de ellos siguen siendo áreas que requieren una observación cuidadosa.

Los investigadores señalaron que no pudieron distinguir en sus datos si las visitas exitosas ocurrieron a través de una pantalla de video o en una sala de espera, pero saben que el sistema había integrado rápidamente opciones virtuales. El aumento en la asistencia no se limitó a un solo grupo; ocurrió de manera generalizada, aunque ciertos factores como tener un parto múltiple o diabetes gestacional seguían vinculados a tasas de seguimiento más bajas. El estudio concluye que la pandemia, a pesar de su interrupción, creó inadvertidamente un espacio donde la entrega de atención flexible ayudó a madres que anteriormente habían sido difíciles de alcanzar. Sugiere que mantener estas opciones flexibles disponibles podría ser una herramienta poderosa para cerrar la brecha en la salud materna, siempre que la atención brindada durante estas visitas sea exhaustiva y aborde la gama completa de las necesidades de la madre. Los datos no prueban que las visitas virtuales sean perfectas, pero sí muestran que pueden atraer con éxito a las madres de vuelta al sistema, un primer paso crucial para proteger su salud.

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