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Synchronous Medullary Carcinoma and Primary Follicular Lymphoma in the Same Thyroid Lobe: A Case Report and Literature Review

Este reporte de caso describe la ocurrencia sincrónica excepcionalmente rara de carcinoma medular de tiroides y linfoma folicular primario (grado 3b) dentro de un solo lóbulo tiroideo de un paciente con tiroiditis autoinmune, enfatizando la necesidad de una evaluación histológica e inmunohistoquímica exhaustiva para un diagnóstico y manejo precisos.

Autores originales: Nano Pachuashvili, Andrey Varlamov, Elizaveta Churilova, Dmitry Abramov, Dmitry Konovalov, Liliya Urusova

Publicado 2026-10-14
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Nano Pachuashvili, Andrey Varlamov, Elizaveta Churilova, Dmitry Abramov, Dmitry Konovalov, Liliya Urusova

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

La tiroides humana es una pequeña glándula en forma de mariposa situada en el cuello que actúa como el termostato del cuerpo, regulando la rapidez con la que quemamos energía. A veces, esta glándula desarrolla bultos llamados nódulos. Aunque la mayoría son inofensivos, algunos se convierten en cáncer. Los médicos generalmente esperan que un nódulo tiroideo sea un tipo de enfermedad, como un carcinoma que comienza en las células productoras de hormonas o un linfoma que comienza en las células inmunitarias. Sin embargo, la tiroides es también un sitio común para una afección crónica llamada tiroiditis autoinmune, donde el sistema inmunológico del cuerpo ataca erróneamente a la glándula, causando inflamación y cicatrización a lo largo de muchos años. Esta irritación a largo plazo es un factor de riesgo conocido para desarrollar linfoma, un cáncer del sistema inmunitario. El mundo médico suele tratar estas posibilidades como caminos separados, asumiendo que si un paciente tiene un tipo de cáncer, no tiene otro tipo distinto creciendo justo al lado en el mismo lugar.

Un equipo de investigadores de Rusia documentó recientemente un caso que desafía esta expectativa estándar, revelando una rara coincidencia biológica. Describen a una mujer de cincuenta y tres años que había vivido con tiroiditis autoinmune durante años y fue ingresada para una cirugía para extirpar un bulto sospechoso en su lóbulo tiroideo derecho. Cuando los cirujanos extrajeron el tejido y los patólogos lo examinaron bajo un microscopio, encontraron algo extraordinario: dos tipos de cáncer completamente diferentes creciendo uno al lado del otro en la misma área pequeña. Uno era un carcinoma medular de tiroides, un cáncer raro que comienza en las células sensoras de hormonas de la tiroides. El otro era un linfoma folicular primario, un cáncer del sistema inmunitario que se había originado directamente dentro del tejido tiroideo. Esta ocurrencia simultánea, conocida como un tumor de colisión, es excepcionalmente poco común, especialmente porque el linfoma era un tipo específico de alto grado que rara vez aparece en la tiroides por sí solo.

El viaje de la paciente comenzó años antes de la cirugía. En 2020, controles rutinarios encontraron pequeños nódulos, y fue diagnosticada con una tiroides hipofuncionante causada por la condición autoinmune. Para 2022, los análisis de sangre mostraron niveles elevados de una proteína llamada calcitonina, que es un marcador específico para el carcinoma medular de tiroides. En 2025, una ecografía reveló un área oscura y más grande en el lóbulo derecho de su tiroides, que medía 21 por 17 por 13 milímetros, junto con un nódulo más pequeño. El análisis de sangre confirmó los altos niveles de calcitonina, y una prueba genética descartó una causa heredada común para el cáncer. Una biopsia por aguja del nódulo más grande sugirió que era maligno, mientras que el más pequeño parecía benigno. Los médicos procedieron con la cirugía, extirpando la mitad derecha de la tiroides y los ganglios linfáticos cercanos para asegurar que el cáncer hubiera sido eliminado.

Cuando el tejido extraído fue analizado en el laboratorio, la verdadera naturaleza del tumor quedó clara. El nódulo grande no era una masa única, sino una mezcla de dos poblaciones de células distintas. La mayor parte del tumor consistía en una densa colección de células inmunitarias, específicamente células grandes e irregulares que formaban cúmulos con áreas de tejido muerto. Este patrón indicaba un linfoma de alto grado. Intercaladas dentro de esta masa inmunitaria se encontraban pequeñas islas de células diferentes: formas poligonales con un citoplasma específico que formaban estructuras sólidas y cordonales. Este segundo componente, más pequeño, era el carcinoma medular. Para confirmar exactamente qué eran estas células, los investigadores utilizaron una técnica de inmunohistoquímica, que utiliza tintes especiales para resaltar proteínas específicas en la superficie o dentro de las células.

Los resultados de la tinción proporcionaron la prueba final. Las pequeñas islas de células dieron positivo para calcitonina y cromogranina A, proteínas que confirman que eran carcinoma medular de tiroides. Estas células no mostraban signos de división rápida. La masa mayor de células inmunitarias, sin embargo, dio positivo para marcadores que las identifican como células B, un tipo de célula blanca. Crucialmente, estas células carecían de una proteína específica llamada BCL2, que suele estar presente en este tipo de linfoma. La ausencia de esta proteína, combinada con la alta tasa de división celular observada en el tejido, identificó al linfoma como un subtipo específico y localizado de linfoma folicular, grado 3b. Este hallazgo fue significativo porque la mayoría de los linfomas foliculares encontrados en otras partes del cuerpo portan la proteína BCL2, pero esta variante específica de la tiroides no lo hace. La cirugía fue exitosa al eliminar los tumores, y no se encontraron células cancerosas en los dieciséis ganglios linfáticos que también fueron extraídos.

Este caso resalta una lección crítica para la práctica médica: la presencia de un tipo de tumor no garantiza que sea el único presente. Los investigadores enfatizan que cuando un paciente tiene un historial largo de tiroiditis autoinmune y un nódulo de crecimiento rápido, los médicos deben estar preparados para la posibilidad de múltiples cánceres distintos. Las biopsias estándar por aguja a veces pueden pasar por alto el segundo cáncer porque las células del linfoma pueden parecerse mucho a la inflamación causada por la enfermedad autoinmune. En este caso, el diagnóstico solo se confirmó después de que se extrajera todo el tumor y se examinara con una amplia gama de tintes especiales. El estudio concluye que el examen cuidadoso y exhaustivo de los nódulos tiroideos es esencial para asegurar que los pacientes reciban el tratamiento correcto para cada tipo de cáncer que puedan tener, en lugar de solo para el más obvio.

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