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Effects of different administration routes of esketamine on postoperative hyperalgesia in elderly patients undergoing laparoscopic gastrointestinal tumour surgery: a single-centre, prospective, randomised, double-blind, controlled trial

Este ensayo aleatorizado, de doble ciego y de un solo centro demuestra que, si bien tanto la infusión continua como la administración de bolos intermitentes de escetamina reducen la hiperalgesia postoperatoria en pacientes de edad avanzada sometidos a cirugía laparoscópica de tumores gastrointestinales, la infusión continua es superior para reducir el consumo de opioides y minimizar los eventos adversos relacionados con los opioides.

Autores originales: Yuhua Ma, Chunying Han, Xin Sui, Haixia Lai, Xue Cao

Publicado 2026-08-18
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Autores originales: Yuhua Ma, Chunying Han, Xin Sui, Haixia Lai, Xue Cao

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Para muchos adultos mayores que se enfrentan a una cirugía para extirpar tumores del estómago o los intestinos, el procedimiento en sí suele ser un triunfo de la medicina moderna. Las técnicas laparoscópicas permiten a los cirujanos operar a través de pequeñas incisiones, reduciendo el tiempo de recuperación y el trauma físico. Sin embargo, incluso con estos cortes más pequeños, el cuerpo todavía reacciona al estrés de la operación y al dióxido de carbono utilizado para inflar el abdomen. Este estrés puede desencadenar una compleja respuesta biológica donde el sistema nervioso se vuelve excesivamente sensible al dolor. Esta condición, conocida como hiperalgesia, significa que un toque que debería sentirse leve podría registrarse como agudo o ardiente. Aunque los médicos suelen utilizar potentes analgésicos llamados opioides para controlar esto, hay un inconveniente: el uso excesivo de estos fármacos puede, a veces, hacer que el sistema nervioso sea aún más sensible, creando un ciclo en el que los pacientes necesitan más medicación para sentir el mismo alivio, pero sienten más dolor. Encontrar una forma de romper este ciclo sin causar efectos secundarios como confusión o problemas respiratorios es un objetivo principal para los cirujanos y anestesiólogos que tratan a pacientes de edad avanzada.

En un estudio reciente realizado en un hospital de Mongolia Interior, los investigadores se propusieron resolver un rompecabezas específico sobre cómo utilizar mejor un fármaco llamado esketamina para prevenir esta sensibilidad aumentada al dolor. La esketamina es un potente analgésico que actúa de forma diferente a los opioides; bloquea receptores específicos en el cerebro que están implicados en la amplificación de las señales de dolor. Si bien los médicos sabían que la esketamina podía ayudar, no sabían la mejor manera de administrarla a los pacientes de edad avanzada. ¿Debería bombearse de forma lenta y constante en el torrente sanguíneo durante toda la cirugía, o debería administrarse en una ráfaga rápida en un momento específico? Para responder a esto, el equipo inscribió a noventa y nueve pacientes de edad avanzada, todos entre los sesenta y los setenta y seis años, que estaban programados para una cirugía laparoscópica electiva por tumores gastrointestinales. Los pacientes fueron divididos aleatoriamente en tres grupos para probar diferentes enfoques. Un grupo recibió un goteo continuo y constante de esketamina comenzando antes de la cirugía y continuando hasta treinta minutos antes de que terminara. Un segundo grupo recibió la misma dosis inicial, pero luego recibió una inyección extra de la droga treinta minutos antes de que el cirujano cerrara la herida. El tercer grupo sirvió como control, recibiendo el manejo estándar del dolor con otro fármaco llamado sufentanilo y una solución salina en lugar de esketamina.

Los resultados del estudio revelaron un ganador claro en la carrera por un mejor control del dolor. Los pacientes que recibieron el goteo continuo de esketamina resultaron significativamente mejor que aquellos que recibieron la inyección extra única o el cuidado estándar por sí solo. Cuando los investigadores midieron cuánta presión era necesaria para causar dolor en la piel cerca de la incisión y en el antebrazo, el grupo del goteo continuo mostró la mayor resistencia al dolor, lo que significa que sus nervios eran menos sensibles. Este grupo también requirió mucha menos medicación opioide durante y después de la cirugía. De hecho, solicitaron menos dosis de alivio del dolor a través de sus bombas controladas por el paciente y reportaron puntuaciones de dolor más bajas a las veinticuatro y cuarenta y ocho horas después de la operación. Quizás lo más importante para los pacientes mayores es que este grupo experimentó menos efectos secundarios. Eran mucho menos propensos a sufrir náuseas y vómitos, y tuvieron menos episodios de dolor súbito y severo que requirieran medicación adicional. El grupo que recibió la inyección extra de esketamina lo hizo mejor que el grupo de control, pero no rindió tan bien como el grupo que recibió el goteo constante.

El estudio también abordó las preocupaciones de seguridad que suelen acompañar al uso de fármacos como la esketamina en personas mayores. Existía una preocupación generalizada de que estos medicamentos pudieran causar confusión o delirio después de la cirugía, una complicación grave para los adultos mayores. Sin embargo, en este ensayo, ni un solo paciente en ninguno de los tres grupos desarrolló delirio postoperatorio. Los investigadores encontraron que el método de administración continua mantuvo el nivel del fármaco en la sangre estable, lo que probablemente evitó los picos y valles que a veces pueden provocar efectos secundarios. Mientras que el método de dosis única ofreció cierta protección, dejó brechas en la cobertura a medida que el fármaco se agotaba, permitiendo potencialmente que las señales de dolor se intensificaran de nuevo. La infusión constante, por el contrario, mantuvo un escudo constante contra estas señales. Los hallazgos sugieren que para los pacientes de edad avanzada sometidos a este tipo de cirugía abdominal mayor, una infusión lenta y constante de esketamina es una estrategia superior. No solo mantiene el dolor a raya de manera más efectiva, sino que también reduce la necesidad de otros analgésicos fuertes y disminuye el riesgo de efectos secundarios desagradables, ofreciendo un camino más claro hacia la recuperación sin la niebla de la confusión.

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