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Is the Mayan Milpa Disappearing? Drivers of Swidden Agriculture Land Cover in the Yucatan Peninsula

Este estudio revela una disminución generalizada de la cobertura de milpa maya en la Península de Yucatán entre 2018 y 2025, impulsada por factores como los ciclones tropicales, los programas agroforestales federales y los cambios socioeconómicos, al tiempo que identifica el consumo de maíz, la apicultura y los derechos de tierras comunitarias como elementos clave asociados con su mantenimiento.

Autores originales: David CHACÓN-CASTILLO, Edward Alan ELLIS, Evodia SILVA-RIVERA, María Angélica NAVARRO-MARTÍNEZ

Publicado 2026-09-24
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: David CHACÓN-CASTILLO, Edward Alan ELLIS, Evodia SILVA-RIVERA, María Angélica NAVARRO-MARTÍNEZ

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En los densos bosques verdes de la península de Yucatán, un método de cultivo ha sobrevivido durante más de mil años, entrelazando la agricultura, la cultura y el mundo natural. Este sistema, conocido como la milpa maya, no es un campo de cultivos permanente, sino un ciclo de vida rotativo. Los agricultores limpian un pequeño parche de bosque, dejan que la vegetación se seque y la queman para fertilizar el suelo. Luego plantan un trío tradicional de cultivos —maíz, frijol y calabaza— juntos en la misma parcela. Después de unos pocos años de cosecha, la parcela se deja descansar y regenerarse en un bosque durante aproximadamente una docena de años, mientras los agricultores se trasladan a un nuevo parche. Este ciclo, a menudo llamado roza y quema, es más que una forma de cultivar alimentos; es un pilar de la seguridad alimentaria, un guardián de la diversidad de plantas y animales, y una biblioteca viviente de conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación. Para el pueblo maya, esta práctica es una forma de ser, profundamente ligada a su identidad y a su relación con la tierra. Sin embargo, como muchas tradiciones antiguas, enfrenta presiones modernas que amenazan con borrarla del paisaje.

Un estudio reciente se propuso comprender qué está sucediendo con este antiguo sistema hoy en día. Los investigadores querían saber si la milpa está desapareciendo y, de ser así, qué fuerzas la están alejando o ayudando a permanecer. Para encontrar las respuestas, observaron dos regiones específicas en la península de Yucatán: la Zona Maya en el estado de Quintana Roo y el área alrededor de Peto y Chicaxonot en el estado de Yucatán. Estas áreas son hogar de miles de personas que aún practican esta forma de agricultura. El equipo combinó imágenes satelitales de alta tecnología con entrevistas sobre el terreno para obtener una imagen clara de la situación. Utilizaron sensores satelitales que pueden ver a través de las nubes para contar cuántas nuevas parcelas de milpa se crearon cada año entre 2018 y 2025. Al mismo tiempo, hablaron con casi doscientas personas dedicadas al campo para conocer sus vidas, sus desafíos y las decisiones que toman.

Los resultados pintan un panorama claro y preocupante: el área cubierta por la milpa maya se está reduciendo. En la Zona Maya, el número de nuevas parcelas cayó casi un nueve por ciento cada año, y el área total de tierra utilizada para estas granjas disminuyó un once por ciento anualmente. En la región de Peto y Chicaxonot, el declive fue más lento pero constante, con una pérdida de aproximadamente un cuatro por ciento tanto en el número de parcelas como en el área total cada año. Los datos mostraron un patrón irregular a lo largo de los años. Hubo un pico en las nuevas parcelas de cultivo en 2019, probablemente debido a un nuevo programa gubernamental que fomentaba la plantación de árboles. Otro pico apareció en 2023, posiblemente vinculado a la distribución de fertilizantes gratuitos. Pero entre estos picos, y especialmente en 2022 y 2025, los números cayeron drásticamente. Para 2025, el número total de nuevas parcelas había caído a una fracción de lo que era apenas unos pocos años antes.

¿Por qué está sucediendo esto? Los investigadores descubrieron que varios factores específicos están alejando a los agricultores de la milpa tradicional. Una fuerza importante es un programa del gobierno federal llamado Sembrando Vida, que paga a los agricultores para que planten árboles frutales y maderables en sus tierras. Aunque este programa proporciona ingresos, a menudo reemplaza el ciclo tradicional de la milpa. Los agricultores que se unen al programa tienden a dejar de limpiar nuevos parches de bosque para el maíz y el frijol, o reemplazan los cultivos tradicionales con los árboles requeridos por el programa. Del mismo modo, la disponibilidad de fertilizantes químicos gratuitos ha cambiado los hábitos agrícolas. En lugar de trasladarse a un nuevo parche de tierra cada pocos años para permitir que el suelo se recupere naturalmente, algunos agricultores se quedan en un solo lugar y utilizan productos químicos para mantener la productividad del suelo. Este cambio reduce la necesidad del sistema rotativo que define a la milpa.

Otras fuerzas también están en juego. El clima severo, particularmente los ciclones tropicales, destruye los cultivos y desanima a los agricultores de plantar nuevas parcelas. Las repercusiones económicas de la pandemia de COVID-19 también jugaron un papel; cuando los empleos en el turismo desaparecieron, muchas personas regresaron a sus pueblos para cultivar, lo que causó un aumento temporal de la actividad, pero a medida que la economía se recuperó, muchos se fueron de nuevo. Los altos niveles de pobreza y la distancia de las ciudades también influyen en estas decisiones. En áreas donde las personas están más marginadas o viven lejos de los pueblos, es más probable que la milpa decaiga. El estudio también señaló que el envejecimiento de la población de agricultores es un factor, ya que las generaciones más jóvenes se mudan a las ciudades para obtener educación y empleos de servicios, dejando menos manos para trabajar la tierra.

Sin embargo, el estudio también identificó qué ayuda a la supervivencia de la mil. En las comunidades donde la gente mantiene la apicultura, el sistema agrícola tradicional tiene más probabilidades de persistir. La apicultura funciona bien con la milpa porque las abejas necesitan las diversas flores que se encuentran en el bosque en regeneración, y los apicultores evitan el uso de químicos fuertes que matarían a las abejas. Del mismo modo, en las familias que consumen mucho maíz, la tradición es más fuerte; la profunda conexión cultural con el cultivo mantiene a la gente cultivándolo. Finalmente, las comunidades con un mayor número de miembros propietarios de tierras tienden a mantener mejor el sistema, lo que sugiere que una fuerte organización comunitaria ayuda a proteger la práctica.

Los hallazgos sugieren que la milpa maya no está desapareciendo por falta de habilidad o interés, sino debido a una compleja mezcla de políticas gubernamentales, cambios económicos y cambios ambientales. El estudio destaca que, si bien algunos programas gubernamentales buscan ayudar a los agricultores, pueden socavar involuntariamente los mismos sistemas que han sostenido a estas comunidades durante siglos. Los investigadores enfatizan que, para salvar este antiguo modo de vida, las políticas deben apoyar las necesidades específicas de estos agricultores, reconociendo que la milpa no es solo un método para cultivar alimentos, sino una parte vital de la salud cultural y ecológica de la región. Sin un apoyo dirigido que respete el ciclo tradicional de siembra y descanso, esta práctica milenaria podría continuar desvaneciéndose del paisaje de Yucatán.

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