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Elevating Surgical Education: Pilot Year Implementation and Evaluation of the Association for Surgical Education’s ASCENT Curriculum

Este artículo reporta la implementación y evaluación exitosa del currículo ASCENT, el primer programa nacional estandarizado para la educación en simulación quirúrgica, el cual mejoró significativamente la confianza y las habilidades de los participantes en el diseño curricular, la investigación y la enseñanza, al tiempo que destacó oportunidades para futuras mejoras en la participación.

Autores originales: Jonathan Chainey, Erika Simmerman Mabes, Brittany Ange, Kharroubi Hussein, Karen Dickinson, Ming-Li Wang

Publicado 2026-09-16
📖 6 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Jonathan Chainey, Erika Simmerman Mabes, Brittany Ange, Kharroubi Hussein, Karen Dickinson, Ming-Li Wang

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el quirófano, la precisión lo es todo. Las manos de un cirujano deben ser firmes, sus decisiones rápidas y su técnica impecable. Durante décadas, la forma principal de aprender estas habilidades era observar a un maestro cirujano y luego practicar con el paciente, un aprendizaje de alto riesgo donde los errores podían tener consecuencias trágicas. Hoy en día, ese panorama ha cambiado. Las facultades de medicina y los hospitales utilizan ahora centros de simulación: entornos seguros y controlados donde los estudiantes pueden practicar procedimientos complejos en modelos realistas o pacientes computarizados sin riesgo. Estos centros permiten a los cirujanos repetir una maniobra difícil hasta que se convierta en memoria muscular, reduciendo los tiempos operatorios y mejorando la seguridad del paciente. Sin embargo, ha surgido un nuevo problema. Si bien la tecnología para simular la cirugía está ampliamente extendida, las personas que dirigen estos centros a menudo carecen de formación formal en cómo enseñar. Son cirujanos o técnicos capacitados con pasión por la educación, pero nunca se les ha enseñado cómo diseñar un currículo, evaluar el desempeño de un estudiante o estructurar una lección que realmente funcione.

Para abordar esta brecha, un grupo de educadores de la Asociación para la Educación Quirúrgica creó un nuevo programa nacional llamado ASCENT. Esta iniciativa fue diseñada para ser un curso de capacitación estandarizado para las personas que enseñan en los centros de simulación, dirigiéndose específicamente a residentes de cirugía, profesores en el inicio de su carrera y aquellos en especialidades de posgrado (fellowships). Antes de este programa, no existía una forma única y acordada de capacitar a estos educadores; cada institución tenía su propio enfoque, lo que generaba una calidad inconsistente. El equipo de ASCENT construyó un currículo basado en un marco de trabajo bien conocido para el diseño educativo, desglosando la compleja tarea de enseñar en pasos manejables. Ofrecieron esta capacitación de forma virtual durante un periodo de once meses, reuniendo a expertos de todo el país para enseñar a un grupo diverso de alumnos. El objetivo no era solo compartir información, sino ver si un currículo nacional estructurado podía mejorar genuinamente la confianza y las habilidades de la próxima generación de educadores quirúrgicos.

El programa se desarrolló como una serie de diecisiete sesiones virtuales, cada una con una duración de una hora. El formato era simple pero deliberado: cuarenta minutos de instrucción seguidos de veinte minutos de discusión. Los instructores, provenientes de una amplia gama de instituciones médicas, cubrieron un amplio espectro de temas, desde cómo diseñar un curso hasta cómo dar retroalimentación a un estudiante con dificultades. Enseñaron a los alumnos cómo utilizar diferentes tipos de herramientas de simulación, cómo medir si un estudiante realmente ha aprendido algo y cómo integrar la nueva tecnología en el aula. Las sesiones estaban abiertas a cualquier interesado, pero los organizadores limitaron el número de participantes a cincuenta para asegurar que todos pudieran tener voz durante las discusiones. A lo largo del año, de septiembre de 2023 a agosto de 2024, el programa atrajo a cincuenta inscritos, con un promedio de dieciséis personas asistiendo a cada sesión.

Cuando los investigadores analizaron los resultados, encontraron que la capacitación funcionó. Después de cada sesión, se pedía a los participantes que calificaran sus propias habilidades. Al inicio del programa, muchos alumnos sentían que no eran muy competentes en áreas como el diseño curricular o la investigación. Al final de una sola sesión, su autopercepción de competencia había aumentado notablemente. Por ejemplo, en una sesión sobre la aplicación de teorías educativas al liderazgo, la calificación promedio de competencia mejoró significativamente, con muchas menos personas sintiéndose desprevenidas y muchas más sintiéndose capaces. Este patrón se mantuvo constante durante todo el año. Los alumnos informaron que se sentían más seguros en su capacidad para diseñar un curso, evaluar a un estudiante y realizar investigaciones. Sintieron que habían ganado herramientas prácticas que podían llevar de vuelta a sus propios hospitales y utilizar de inmediato.

Para obtener una comprensión más profunda de la experiencia, los investigadores pidieron a los participantes que completaran una encuesta detallada al final del programa. Diecisiete personas, que representaban aproximadamente un tercio del grupo original, completaron esta evaluación final. Los comentarios fueron abrumadoramente positivos. Los alumnos elogiaron el programa por su amplitud y la alta calidad de los instructores. Sintieron que el contenido era relevante para sus carreras y que el entorno de aprendizaje era respetuoso y de apoyo. El aspecto mejor valorado fue la sensación de haber sido tratados con dignidad durante todo el programa. Sin embargo, la encuesta también reveló dónde podía mejorar el programa. Si bien las habilidades técnicas eran sólidas, los participantes sintieron que el programa tuvo menos éxito en construir un sentido de comunidad o en proporcionar una mentoría profunda. Señalaron que el formato virtual, aunque accesible, a veces dificultaba sentirse verdaderamente conectados entre sí.

Los investigadores también escucharon atentamente lo que los participantes expresaron en sus comentarios escritos. Surgió un tema claro: los alumnos querían más interacción. Disfrutaban de las clases magistrales, pero encontraban el estilo de seminario web desafiante para lograr un compromiso profundo. Sugirieron que las sesiones futuras deberían incluir más grupos de trabajo, proyectos en tiempo real y actividades prácticas donde pudieran practicar lo que estaban aprendiendo. También señalaron que la programación era inconsistente, lo que dificultaba la asistencia de personas con agendas clínicas ocupadas. Algunos participantes sintieron que el contenido no siempre coincidía con su nivel específico de experiencia, ya que algunos alumnos avanzados consideraron que el material era demasiado básico y otros lo encontraron demasiado complejo. A pesar de estos desafíos, el impacto en sus vidas profesionales fue tangible. Muchos informaron que ya estaban aplicando lo aprendido, utilizando nuevos métodos para la preparación (briefing) y la retroalimentación (debriefing) de estudiantes, y planificando mejores programas educativos en sus instituciones.

El estudio concluyó que ASCENT representa un paso significativo hacia adelante en la educación quirúrgica. Es el primer currículo nacional estandarizado diseñado específicamente para educadores de simulación quirúrgica. El programa demostró que es posible capacitar eficazmente a un grupo diverso de educadores a través de un formato virtual, brindándoles la confianza y las habilidades para construir mejores programas de simulación. Los investigadores encontraron que el currículo abordó con éxito una necesidad crítica en el campo, proporcionando un camino estructurado para aquellos que desean liderar en la educación quirúrgica. Sin embargo, también reconocieron que el trabajo no ha terminado. Los comentarios resaltaron que las versiones futuras del programa deben enfocarse más en construir comunidad, ofrecer una programación más flexible y crear más oportunidades de aprendizaje activo y práctico. El programa ha sido aprobado para un periodo de cinco años, con planes para expandir y refinar el currículo basándose en estos hallazgos iniciales. Al continuar adaptándose y mejorando, ASCENT tiene como objetivo asegurar que la próxima generación de educadores quirúrgicos esté tan bien preparada como los cirujanos que un día enseñarán.

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