← Últimos artículos
📄 medicina

Postpartum Haemorrhage Prevention and Management: Midwives’ Knowledge, Self-Reported Competence and Observed Clinical Practice at Obstetrics and Gynaecology Department in Kenyatta National Hospital Kenya

Este estudio de métodos mixtos en el Hospital Nacional de Kenyatta revela una brecha significativa entre el alto conocimiento teórico y la competencia autoinformada de las parteras frente a su deficiente desempeño clínico observado en la prevención y el manejo de la hemorragia posparto, lo que destaca la necesidad de capacitación regular mediante simulación, un mejor acceso a los recursos y apoyo sistémico para cerrar esta división.

Autores originales: Darius Muli David, Emmah Kanini Matheka, Wakasiaka Sabina Nyanchera Marko

Publicado 2026-10-14✓ Author reviewed ⓘ
📖 5 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Darius Muli David, Emmah Kanini Matheka, Wakasiaka Sabina Nyanchera Marko

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

Cada año, miles de mujeres se enfrentan a una realidad aterradora después de dar a luz: una pérdida de sangre repentina y abundante. Esta condición, conocida como hemorragia posparto, es una de las principales causas de muerte materna en todo el mundo. El cuerpo puede perder sangre tan rápidamente que esto puede provocar un choque y una falla orgánica antes de que la ayuda pueda llegar. Debido a esto, los equipos médicos dependen de un conjunto específico de acciones para prevenir el desastre. Estas acciones incluyen administrar un medicamento para hacer que el útero se contraiga con fuerza, tirar suavemente del cordón umbilical para ayudar a que salga la placenta y masajear el útero para mantenerlo firme. Estos pasos no son solo sugerencias; son una rutina vital que debe ocurrir dentro de los minutos posteriores al nacimiento de un bebé. En muchos hospitales, especialmente en entornos de bajos recursos, el éxito de esta rutina depende enteramente de las parteras que están presentes al pie de la cama. Ellas son la primera línea de defensa, las que deben reconocer el peligro, actuar rápidamente y coordinar la atención cuando los segundos cuentan.

Investigadores del Hospital Nacional Kenyatta en Kenia decidieron observar de cerca qué tan bien estaban realizando estas parteras estos pasos vitales. Querían saber si el conocimiento que estas mujeres aprendieron en las aulas se traducía en acciones del mundo real cuando nacía un bebé. El equipo reunió a un gran grupo de parteras para responder preguntas sobre lo que sabían y qué tan seguras se sentían. Luego, hicieron algo raro y difícil: observaron silenciosamente a las parteras trabajando en la sala de partos para ver qué hacían realmente. El objetivo era comparar lo que las parteras decían saber con lo que se observaba que hacían en el calor del momento.

El estudio comenzó preguntando a 114 parteras sobre su formación y su conocimiento. Los resultados mostraron que estas mujeres conocían la teoría muy bien. Más del 95 por ciento pudo nombrar correctamente el medicamento necesario para detener el sangrado, y más del 90 por ciento sabía la forma correcta de tirar del cordón y masajear el útero. También se sentían muy seguras de sus capacidades. Cuando se les preguntó si podían identificar los signos de sangrado o diagnosticar el problema por sí mismas, más del 80 por ciento dijo que sí. Creían que estaban preparadas para manejar una emergencia.

Sin embargo, cuando los investigadores pasaron del cuestionario a la sala de partos, la imagen cambió drásticamente. Observaron a 22 parteras mientras atendían a mujeres durante las etapas finales del parto. La diferencia entre lo que las parteras decían que harían y lo que realmente hicieron fue notable. Si bien casi todas las parteras sabían que debían administrar el medicamento para prevenir el sangrado dentro de un minuto tras el nacimiento del bebé, solo dos de las 22 parteras observadas lo hicieron con esa rapidez. En la mayoría de los casos, el medicamento se administró tarde o no se administró en absoluto dentro de ese intervalo crítico. Del mismo modo, aunque las parteras sabían que debían masajear el útero inmediatamente después de la expulsión de la placenta, esto se realizó correctamente en solo una pequeña fracción de las observaciones. En muchos casos, el masaje se retrasó o se omitió por completo.

Hubo algunos puntos positivos en la observación. Las parteras fueron muy buenas monitoreando la firmeza del útero y tirando suavemente del cordón para la expulsión de la placenta. Estas tareas se realizaron correctamente en casi todos los casos que observaron. Sin embargo, las tareas que requerían una acción inmediata y sensible al tiempo —como administrar el medicamento o masajear el útero de inmediato— a menudo se pasaban por alto. Los investigadores también notaron que otros pasos importantes de atención, como ayudar a la madre a elegir una posición cómoda o vaciar su vejiga, no se vieron en absoluto durante las observaciones.

Para entender por qué existía esta brecha entre el conocimiento y la acción, los investigadores hablaron con las personas a cargo de las salas del hospital. Las parteras y sus supervisores señalaron las fuertes presiones de su trabajo diario. Describieron estar abrumadas por el número de pacientes, lidiar con la fatiga y enfrentar la escasez de suministros esenciales como medicamentos y productos sanguíneos. Explicaron que incluso cuando sabían exactamente qué hacer, el entorno caótico, la falta de personal y la dificultad para obtener equipo rápidamente hacían difícil seguir la rutina perfecta cada vez. El estudio encontró que muchas parteras no habían tenido una sesión de capacitación de actualización en más de tres años, lo que significaba que sus habilidades podrían haberse oxidado.

Los investigadores concluyeron que simplemente conocer las reglas no es suficiente para salvar vidas. Las parteras de este hospital no carecían de conocimiento; estaban luchando con la realidad de su entorno de trabajo. El estudio sugiere que para mejorar verdaderamente la seguridad, los hospitales deben hacer más que solo enseñar la teoría. Necesitan proporcionar sesiones de práctica regular que simulen emergencias reales, asegurar que los suministros estén siempre al alcance de la mano y crear sistemas que apoyen a las parteras cuando están abrumadas. Los hallazgos resaltan que convertir el conocimiento en acción requiere un sistema de apoyo, no solo un individuo con conocimientos. Sin estos cambios, la brecha entre lo que una partera sabe y lo que puede hacer en una emergencia seguirá siendo una barrera peligrosa para salvar las vidas de las madres.

¿Ahogado en artículos de tu campo?

Recibe resúmenes diarios de los artículos más novedosos que coincidan con tus palabras clave de investigación — con resúmenes técnicos, en tu idioma.

Probar Digest →