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Subalternity and Dalit alienation: mapping the contours of lower-caste subjectivity in India

Este artículo sostiene que la escuela de los Estudios Subalternos no logra explicar la persistencia de la alienación social dalit a pesar de las ganancias políticas porque pasa por alto la dominación no colonial cotidiana, una dinámica ilustrada por la trayectoria del Bahujan Samaj Party en Uttar Pradesh, donde la hegemonía de las castas superiores, sostenida a través de la absorción ideológica en la sociedad civil en lugar de la coerción, finalmente reabsorbió y desplazó la movilización anticasta del partido.

Autores originales: Professor Sanjeev Kumar H.M., Atul Kriti, Shivendra Pandey

Publicado 2026-10-05
📖 7 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Professor Sanjeev Kumar H.M., Atul Kriti, Shivendra Pandey

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el vasto paisaje social de la India, un profundo enigma ha ocupado durante mucho tiempo a sociólogos y observadores políticos: ¿por qué décadas de igualdad legal, crecimiento económico y democracia de voto no han logrado borrar el profundo estigma social vinculado a la comunidad Dalit? Durante generaciones, los Dalits, históricamente conocidos como "intocables", han enfrentado una rígida jerarquía social donde su nacimiento determinaba su estatus, su trabajo y su dignidad. Si bien la constitución india garantiza la igualdad de derechos y las políticas de acción afirmativa han ayudado a muchos Dalits a obtener educación y empleos gubernamentales, la realidad social sobre el terreno suele contar una historia diferente. La pregunta en el corazón de esta investigación es por qué el progreso material no se ha traducido en un cambio fundamental en cómo la sociedad ve a los Dalits o cómo ellos se ven a sí mismos. Para entender esto, uno debe mirar más allá de la simple economía y adentrarse en el reino de las ideas y la cultura. Los investigadores se basan en la obra de Antonio Gramsci, un pensador italiano que argumentó que el verdadero poder no se trata solo de la fuerza o las leyes, sino de la "hegemonía": un estado donde los valores del grupo dominante se arraigan tan profundamente en la vida cotidiana que se sienten como el sentido común para todos, incluidos los oprimidos. También examinan los límites de los "Estudios Subalternos", una escuela de pensamiento que se centra en las voces de los marginados, sugiriendo que este enfoque puede haber pasado por alto cuán profundamente internalizadas permanecen las creencias de casta incluso después de que el dominio colonial terminó.

El artículo, escrito por académicos de la Universidad de Delhi y del Instituto Tata de Ciencias Sociales, investiga este desajuste trazando la trayectoria política del Bahujan Samaj Party (BSP) en Uttar Pradesh, el estado más poblado de la India. Los investigadores argumentan que la persistencia de la subordinación Dalit no se debe a la falta de poder político o recursos económicos, sino porque el sistema de castas ha mutado. Ha desprendido su justificación religiosa manifiesta pero sobrevive como una fuerza estructural oculta, mantenida por las instituciones de la "sociedad civil"—escuelas, familias y normas sociales—que moldean cómo la gente piensa e interactúa. El estudio sugiere que la escuela de los Estudios Subalternos, que pretendía restaurar la agencia de los marginados, se ha quedado corta en este contexto específico. Al centrarse fuertemente en la resistencia contra el dominio colonial británico, esta escuela a menudo trató al subalterno como un grupo con una conciencia completamente independiente. Los autores sostienen que esta visión es errónea porque la conciencia Dalit no es enteramente separada de la ideología de la casta dominante; más bien, es a menudo moldeada y limitada por las mismas ideas a las que se opone. En términos más sencillos, los oprimidos a menudo han internalizado las reglas del opresor, lo que dificulta liberarse sin una transformación cultural más profunda.

Para ilustrar esta dinámica, los autores recurren al BSP, un partido político fundado para defender la causa de los Dalits y otras castas bajas. La historia del partido sirve como un caso de estudio detallado de cómo un movimiento puede ascender al poder y luego ser absorbido de nuevo en la jerarquía que pretendía destruir. En sus primeros años, durante la década de 1980 y principios de la de 1990, el BSP adoptó una postura de confrontación, utilizando consignas que desafiaban directamente el dominio de las castas superiores y movilizando a los Dalits a través de un sentimiento de agravio histórico. Esta estrategia interrumpió con éxito el orden político tradicional, ayudando al partido a ganar una influencia significativa. Sin embargo, a medida que el partido buscaba ganar elecciones y gobernar, su estrategia cambió drásticamente. El liderazgo comenzó a perseguir la "ingeniería social", formando alianzas con grupos de castas superiores, incluyendo a los Brahmanes, para ampliar su base de votantes. La retórica del partido se suavizó, pasando de la confrontación anticasta a un mensaje que invitaba a todos a "montar el elefante", el símbolo del partido.

Los investigadores analizan este cambio como un fallo crítico de lo que Gramsci llamó una "guerra de posición". Este concepto sugiere que, antes de que un grupo pueda tomar el poder político, primero debe ganar la batalla cultural e intelectual dentro de la sociedad, transformando el "sentido común" que mantiene las jerarquías en su lugar. El BSP, argumentan los autores, se saltó este paso crucial. En lugar de cultivar una nueva generación de líderes desde dentro de la comunidad Dalit que pudieran desafiar las normas culturales subyacentes, el liderazgo del partido buscó imitar a las castas superiores para obtener su apoyo. Este enfoque, conocido como Sanskritización, implica que las castas bajas adopten los rituales y comportamientos de las castas superiores para ganar estatus. Si bien esta estrategia ayudó al BSP a ganar una mayoría en la asamblea estatal en 2007, tuvo un alto costo. El partido se volvió dependiente de las mismas élites a las que debía oponerse, y la base Dalit más amplia se sintió cada vez más alienada. El liderazgo, en lugar de actuar como una fuerza intelectual colectiva para la comunidad, comenzó a funcionar más como una élite tradicional, priorizando los acuerdos de reparto de poder sobre el cambio estructural.

Las consecuencias de esta acomodación se hicieron evidentes en los años posteriores a 2007. La fortuna electoral del BSP comenzó a declinar a medida que su apoyo original se fracturaba. En las elecciones estatales de 2012, el partido sufrió una derrota aplastante, perdiendo los mismos bastiones que una vez había dominado. En 2014 y nuevamente en 2024, el partido no logró ganar un solo escaño en el parlamento nacional de Uttar Pradesh, obteniendo solo alrededor del nueve por ciento de los votos en el estado y perdiendo su depósito en varias áreas donde antes era dominante. El estudio señala que el intento del partido de cortejar a los votantes de castas superiores terminó siendo contraproducente, dejando a la comunidad Dalit sin un vehículo político fuerte. El vacío dejado por el declive del BSP ha sido llenado por una nueva formación rival liderada por Chandrashekhar Azad, quien está intentando revivir la política ambedkariana original y más radical que el BSP abandonó. Este nuevo grupo está poniendo a prueba si un movimiento puede tener éxito enfocándose en la transformación cultural e ideológica que los autores argumentan que es necesaria para la verdadera emancipación.

El hallazgo central del artículo es que la victoria política por sí sola es insuficiente para desmantelar las jerarquías sociales profundamente arraigadas. Los autores sugieren que mientras el "sentido común" de la sociedad continúe aceptando las distinciones de casta como naturales, cualquier partido político que capture el poder sin antes cambiar estas bases culturales terminará siendo reabsorbido por el sistema. La trayectoria del BSP demuestra que cuando un movimiento busca la paridad con el grupo dominante en lugar de la transformación del sistema mismo, corre el riesgo de reforzar las mismas categorías de identidad que pretende superar. El estudio concluye que la liberación genuina requiere un esfuerzo a largo plazo para transformar la sociedad civil —cambiando cómo la gente piensa, enseña y se relaciona entre sí— antes de intentar tomar la maquinaria del Estado. Sin este cambio cultural previo, los autores argumentan, el poder político tiende a reproducir las desigualidades existentes en nuevas formas, dejando a la comunidad Dalit materialmente mejor en algunos aspectos, pero social y psicológicamente todavía atrapada dentro del viejo orden.

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